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viernes, 28 de agosto de 2026

La callara de Roma di Carlo E. Ruspoli (2026)



Roma sotto 39 gradi m’ispira ’na poesia in romanesco sulla callara, su quel caldo che t’abbrucia e t’accarezza insieme, che te fa sbuffà come ’n treno, che pare ’na prova de resistenza e de romanità.


Aho, che callara oggi, pare ’n forno acceso,

er sole te pijia a schiaffi, manco fosse offeso;

l’aria nun se move, sta ferma come ’na suocera,

e pure l’ombra, giuro, me guarda e dice: “Nun posso, frate, è troppa la calura”.


Er Tevere sbuffa lento, manco lui ce la fa,

e ’n vecchio ar bar se sventola co’ ’na tovaja;

“È l’inferno?”, chiedo. “No, è Roma d’agosto”,

risponne ridendo, co’ er vino fresco ar posto.


Le pietre de Trastevere scottano come brace,

ce cammini sopra e senti er core che se sface;

ma Roma, pure così, te strigne e te consola,

co’ ’na brezza che arriva tardi, ma quanno arriva… vola.


E allora resto qui, sudato ma contento,

co’ ’sta città che brucia e che me fa campà;

perché pure quanno er caldo è ’n giuramento,

Roma te dice piano: “Nun te preoccupa’, passerà”.

jueves, 23 de julio de 2026

La corrupción de Carlo E. Ruspoli (2026)



I. La raíz de polvo (La constante del mundo)


Nació la trampa cuando nació el linde,

cuando el primer pastor miró la tierra

y dijo: «Esto es mío, que el resto se rinda»,

y cambió la simiente por la guerra.


No hay época limpia en los anales,

no hay siglo sin el brillo de la quiebra:

atropellaron Roma sus proconsules,

compraba la fe el oro de Ginebra.


Cambiaron las túnicas por capas,

las capas por casacas y levitas,

pero la misma mano firme y sucia

firmaba el pagaré y la ley prescrita.


El mundo siempre ha tenido su precio,

un peso en plata, un cargo, una moneda,

y en la balanza vil de los negocios

el hombre pasa, pero el fraude queda.


II. El gran teatro ibérico (La España de ayer y hoy)

Pero hablemos del suelo de esta corte,

de este viejo solar de sol y cal,

donde el honor se canta en los romances

y se vende por debajo del mantel.


Viene de lejos la costra en el escudo,

del valido, del duque, del privado,

del hidalgo pelado que en la sombra

soñaba con vivir del estrapado.


España, patria hermosa y malquerida,

donde el talento se muere de ayuno

mientras se sienta a la mesa servida

el pícaro de siempre, el importuno.


Ayer eran estancos y favores,

concesiones de indias, fueros reales;

hoy son los despachos con moqueta,

los trajes a medida y los avales.


III. Los nuevos señoríos (La corrupción actual)

Miren el mapa de la patria hoy día,

cubierto por una fina y gris resina:

ya no hay navaja ni ladrón de camino,

hoy el desfalco lleva corbata fina.


Es el contrato inflado a medianoche,

la mascarilla a precio de lingote,

el consejero que cobra en el coche

y el comisionista que exige su bote.


Son las mordidas bajo la moqueta,

el sobrecillo azul, la recalificación,

las puertas giratorias donde entra

el político tras vender la nación.


«No es nada personal», dicen sonriendo,

mientras recortan la sanidad y el pan,

mientras los trenes se paran muriendo

y las promesas con el viento se van.


Prometen la patria, la bandera, el pueblo,

se envuelven en lemas de izquierda o derecha,

pero bajo el discurso de seda y terciopelo

todos celebran la misma cosecha.


IV. El peso sobre la espalda

Y abajo, en el barro, la gente despierta

a las seis de la mañana a sudar el jornal,

pagando la cuota, la luz y la renta,

sosteniendo sobre sus hombros el mal.


El autónomo exhausto que cuenta los céntimos,

el joven que busca un techo sin fe,

el anciano que espera en el hospital público

mientras ellos se reparten el botín en el café.


¿Qué fue de la ética, qué de la vergüenza?

Se perdió en la bruma de la impunidad.

Si el delito es grande, la pena se aligera;

si el robo es pequeño, cae la gravedad.


V. Coda: La lección de la historia

Es la corrupción actual y la de siempre,

el mal de España, el veneno global:

la ambición que al humano la mente le pervierte

y convierte la patria en un gran tribunal.


Cambian los nombres, las siglas, los rostros,

los titulares del diario de hoy,

pero el monstruo es el mismo de los viejos siglos:

el ansia del que dice «yo tomo y no doy».


Y aunque la historia parezca condenada

a repetirse en un bucle infinito,

nos queda la palabra, la voz levantada,

para no normalizar jamás su delito. 

miércoles, 10 de junio de 2026

Alla memoria di Umberto II, re di maggio di Carlo Emanuele Ruspoli (2026)



Trovo che l’appello di Emanuele Filiberto di Savoia al Presidente Mattarella (Emanuele Filiberto a Mattarella: 'Le spoglie reali in Italia' https://share.google/h3fLabjPcZT3ce0jL ), proprio nell’anno in cui la Repubblica celebra il suo ottantesimo anniversario, abbia un tono di riconciliazione che merita attenzione. Dopo tanti decenni, il rientro in Italia delle spoglie di Umberto II e della Regina Maria José sarebbe un gesto di maturità storica, capace di onorare la memoria senza riaprire ferite.

Per me, che ebbi l’onore di avere il Re Umberto II come padrino delle mie nozze con la Duchessa di Plasencia, questo tema ha anche un valore affettivo profondo. Ma al di là dei ricordi personali, credo che un Paese forte sappia guardare alla propria storia con serenità, riconoscendo ciò che è stato e ciò che siamo diventati.




Alla memoria di Umberto II, re di maggio

Re Umberto, signore d’altri giorni,  

che portavi nel gesto la misura

e nello sguardo un’Italia ferita

che ancora sperava nella sua cura.

Io ti ricordo a Cascais, nel silenzio  

di quelle stanze dove il mare parla,

e tu, con voce lieve, custodivi

la dignità che il tempo non scalfisce.

Fosti padrino del mio primo giuro,  

benedizione antica e paterna,

come se il Regno, in un istante,

tornasse a posare la mano sulla mia vita.

Non eri un’ombra del passato,  

ma un uomo intero, saldo, composto,

che portava la corona senza peso

e l’esilio senza rancore.

O Re di maggio, ultimo dei gentiluomini,  

che non chiedesti mai vendetta,

ma solo memoria giusta,

ti sia lieve la terra che ti accolse

e fedele il ricordo di chi ti conobbe.

Perché la nobiltà, quella vera,  

non è un trono, ma un modo di stare al mondo.

E tu, Maestà, lo hai saputo incarnare

fino all’ultimo respiro. 

lunes, 8 de junio de 2026

El espejo de las edades del alma; Lo specchio dell'età dell'anima di Carlo Emanuele Ruspoli (2026)



 Presentación de El espejo de las edades del alma
Dedicada a Ana

Hay libros que se escriben con la mano, otros con la memoria y unos pocos —muy pocos— con la vida entera. El espejo de las edades del alma pertenece a esta última estirpe. No es una recopilación de poemas ni un ejercicio literario: es la cartografía íntima de un hombre que ha atravesado la noche, la fe, la pérdida, la esperanza y la plenitud, y que ha decidido ofrecer ese trayecto como testimonio.

Este libro nace de un largo diálogo con el tiempo, pero también de otro diálogo más secreto: el que he mantenido con Ana, mi compañera, mi raíz y mi horizonte. A ella está dedicado porque en ella se sustenta la arquitectura emocional de estas páginas. Sin su presencia —a veces silenciosa, a veces luminosa— este libro no existiría. Ana es la respiración que acompasa cada verso, la mirada que devuelve sentido a lo vivido, la certeza que permite que la fragilidad se vuelva canto.

El espejo de las edades del alma es, en esencia, una transfiguración. No narra mi vida: la eleva, la depura, la convierte en símbolo. Cada poema es una estación de un viaje interior que atraviesa la infancia, la herencia, la fe, el amor, la pérdida, la vejez y la reconciliación. No se trata de recordar, sino de comprender; no de describir, sino de revelar.

He escrito estas páginas en noches de insomnio y libertad, cuando la conciencia se vuelve más permeable y el alma habla con una claridad que el día no siempre permite. En esos momentos, la palabra deja de ser un instrumento y se convierte en un espejo: un espejo que no refleja el rostro, sino la verdad profunda que uno ha tardado décadas en aceptar.

Este libro es también un acto de gratitud. Gratitud hacia quienes me precedieron y me enseñaron que la memoria es una forma de responsabilidad; gratitud hacia quienes me acompañan y sostienen mi presente; gratitud hacia Ana, que ha sabido ver en mí no solo lo que soy, sino lo que podía llegar a ser. Ella ha sido la guardiana de mis silencios y la intérprete de mis sombras.

Por eso esta obra le pertenece tanto como a mí. Porque en cada página hay un gesto suyo, una palabra suya, una presencia suya. Porque este espejo no solo refleja mi alma: refleja la nuestra, la que hemos construido juntos, la que ha sobrevivido a las edades, a las pruebas y a los renacimientos.

Quien abra este libro encontrará un itinerario espiritual, pero también humano; un canto que no pretende enseñar, sino acompañar; un testimonio que no busca imponer una verdad, sino compartir una búsqueda. Cada lector, al mirarse en este espejo, descubrirá quizá la luz secreta de su propia alma, esa que solo se revela cuando la vida ha sido vivida con intensidad, con humildad y con amor.

Si algo he aprendido al escribirlo es que la existencia no se mide por los años, sino por las revelaciones. Y este libro es la suma de las mías.

A Ana, que ha sido mi revelación más alta, le dedico estas páginas como quien entrega un fruto maduro: con gratitud, con serenidad y con la certeza de que en ellas está, de manera transfigurada, toda mi vida.


 

jueves, 21 de mayo de 2026

Roma mia, che me guardi di Carlo Emanuele Ruspoli (2026)

 

Roma mia, che me guardi


Quanno er sole se struscia sopra ar Tevere lento,

e l’aria sa de pane, de storia e de silenzio,

me pare de risentì ’na voce antica

che me chiama piano, come ’na madre amica.


Roma mia, quanno t’arrossi tutta,

co’ ’sti tetti che brilleno come l’oro vecchio,

me fai venì ’n nodo qui, drento ar petto,

che manco so spiegallo, ma me scotta.


E cammino pe’ ’ste strade consumate,

co’ l’ombre lunghe e l’odore de basilico,

e penso che, pure si er monno va de corsa,

tu resti sempre er posto dove me sento vivo.


Perché Roma nun se spiega:

se vive, se respira, se soffre e se perdona.

È ’na carezza storta, ’na risata bona,

’na luce che t’abbraccia pure quanno piove.


E allora resto qui, zitto, a guardatte,

co’ l’occhi lucidi e er core che s’allarga:

perché quanno Roma parla, nun c’è rumore

che possa mai coprì la voce sua.

Le Mantellate de ‘na Roma nascosta di Carlo Emanuele Ruspoli (2026)



Le Mantellate de ‘na Roma nascosta 


Dentro ‘ste mura grigie e consumate,

ce stanno voci che nun se sentono,

donne che pregano co’ l’anima legata,

e ‘n sogno che tra ‘e sbarre se spengono.


Roma le guarda, ma fa finta de niente,

tra ‘na campana e ‘n tramonto rosso,

ce sta chi aspetta ‘n bacio, chi ‘n presente,

chi ha perso tutto, ma resta lo stesso.


Le Mantellate, sorelle der silenzio,

co’ ‘na preghiera che sa de dolore,

ma pure ‘n filo de speranza e d’incenso,

che sale piano, come ‘n fiore.


E Cristo, forse, ce passa ogni tanto,

tra ‘na lacrima e ‘na candela accesa,

pe’ ricordà che pure er pianto

è ‘na forma d’amore e de difesa.

La Fratellanza der Vino e der Sorriso di Carlo Emanuele Ruspoli (2026)

 

La Fratellanza der Vino e der Sorriso



Aho, quanno er sole cala su Trastevere

e l’aria sa de vino e de chitarre,

noi ce ritrovamo come sempre, libberi,

co’ l’occhi vivi e ‘na risata a parte.


Er monno corre, s’affanna, se strilla,

ma noi, fratelli, nun c’avemo fretta:

ce basta ‘n tavolino, ‘na bottiglia,

e ‘na storia che rinasce ogni volta che s’aspetta.


Se canta pe’ sfogo, pe’ gusto, pe’ campà,

co’ quella voce roca de chi ha visto tutto

e ancora c’ha voglia de ricomincià,

perché Roma, quanno t’acchiappa, te fa er rutto

de l’anima contenta, de la vita bona,

de l’amicizia vera che nun s’abbandona.


E allora daje, stamoce vicino,

che l’anni passeno ma er core resta uguale:

sempre pronti a brinda’ co’ un goccio de vino

a la libertà, ar canto, e ar bene che nun fa male.

Tanto pe’ cantà, fratè di Carlo Emanuele Ruspoli (2026)


 Tanto pe’ cantà, fratè

Er mondo gira, e noi ce stamo sopra,

co’ ‘na risata e ‘n bicchiere de vino;

ce pensa Dio a fa’ la parte storta,

noi ce mettemo er core e ‘n destino.


Tanto pe’ cantà, che serve poco,

‘na voce, ‘n fiato, ‘n sogno che se move;

la vita è ‘na commedia, e chi la prova

capisce che er dolore pure giove.


E quanno er sole cala su Trastevere,

me sento vivo, me pare d’esse er re;

tra ‘na stornella e ‘na parola vera,

Roma me parla, e me risponne: “Te”.

martes, 12 de mayo de 2026

A Giordano Bruno di Carlo E. Ruspoli (2026)

 



A Giordano Bruno / A Giordano Bruno



Italiano

Arse la fiamma, ma non la tua voce,

che ancora veglia l’alba di Roma antica.

Non fu la fine, ma un varco di luce

per chi difende il pensiero che osa.


Guardasti il cielo, libero e infinito,

quando altri lo volevano rinchiuso.

La mente tua fu un astro senza patria,

un lampo fiero contro il buio cieco.


Bruciarono il corpo, non la tua anima:

la fiamma resta in chi cerca il senso.

Il tuo martirio è un faro nella notte,

memoria viva di un uomo che pensa.


Español

Ardió la llama, pero no tu voz,

que aún vela el alba sobre Roma antigua.

No fue tu fin, sino un umbral de luz

para quien guarda el pensamiento libre.


Miraste al cielo, vasto e infinito,

cuando otros lo querían encerrado.

Tu mente fue un astro sin frontera,

un rayo firme contra el miedo oscuro.


Quemaron carne, nunca tu conciencia:

tu llama vive en quien busca sentido.

Tu muerte es faro en medio de la noche,

memoria ardiente del hombre que piensa.

domingo, 10 de mayo de 2026

Canto de la Luz Serena (bilingüe) de Carlo E. Ruspoli (2026)


 Canto de la Luz Serena


Que brote en ti la paz como una fuente,

y el corazón despierte agradecido;

que el día sea un don resplandeciente

y el mal se vuelva polvo ya vencido.


Que el amor te sostenga en su ternura,

firme y humilde, claro como el alba;

que honradez y verdad sean tu armadura

y la amistad, tu mesa y tu palabra.


Bienaventurado el pobre que confía,

el manso que no hiere ni condena,

el que llora y convierte su agonía

en río de consuelo que no suena.


Dichoso el que hace el bien sin pedir nada,

el limpio de mirada y de memoria,

el que perdona siempre la estocada

y siembra paz donde otros siembran gloria.


Feliz quien busca al justo en cada gesto,

quien da su pan sin miedo a la escasez,

quien abre el alma al prójimo y al resto

y en cada herida enciende su altivez.


Que la caridad sea tu camino,

que el bien te guíe, firme y silencioso;

y que al final del día, peregrino,

tu espíritu descanse venturoso.


Canto della Luce Serena



Che in te sgorghi la pace come una fonte,

e il cuore si desti riconoscente;

che il giorno sia dono risplendente

e il male si dissolva, ormai vinto.


Che l’amore ti sostenga nella sua tenerezza,

fermo e umile, chiaro come l’alba;

che onestà e verità siano la tua armatura,

e l’amicizia la tua mensa e la tua parola.


Beato il povero che confida,

il mite che non ferisce né condanna,

colui che piange e trasforma la sua pena

in fiume di conforto che non suona.


Felice chi fa il bene senza chiedere nulla,

chi ha lo sguardo e la memoria limpidi,

chi perdona sempre la ferita

e semina pace dove altri seminano gloria.


Beato chi cerca il giusto in ogni gesto,

chi dona il pane senza temere la scarsità,

chi apre l’anima al prossimo e al resto

e in ogni ferita accende la sua dignità.


Che la carità sia il tuo cammino,

che il bene ti guidi, fermo e silenzioso;

e che alla fine del giorno, pellegrino,

il tuo spirito riposi beato.

viernes, 23 de enero de 2026

Historia de una mariposa (bilingüe) de Carlo Emanuele Ruspoli (2026)



Historia de una mariposa


Nació envuelta en un hilo de sombra,  

un pequeño latido dormido en la seda.  

El mundo era un círculo estrecho,  

una noche sin puertas ni senderos.


Pero dentro ardía un pulso antiguo,  

una memoria de alas no estrenadas.  

Y comenzó la lucha silenciosa,  

el lento desgarrar de su frontera.


Cada fibra que cedía dolía,  

cada grieta era un relámpago interno.  

Mas la criatura siguió empujando,  

porque la luz la llamaba por su nombre.


Quien la vio temblar quiso ayudarla,  

abrirle el paso, aliviar su esfuerzo.  

No sabía que el vuelo necesita  

la fuerza nacida del propio encierro.


Al fin la crisálida se abrió como un alba,  

y la mariposa emergió, temblorosa.  

Sus alas, aún húmedas de destino,  

se desplegaron como un pacto con el cielo.


Y entonces comprendió su verdad secreta:  

que nadie vuela sin antes romper su noche,  

que toda luz exige su combate,  

y que el dolor, cuando es camino, engendra forma.


Así ascendió, leve y victoriosa,  

sobre el jardín que la esperaba en silencio.  

Y en su danza quedó escrito un mensaje:  

la libertad se conquista desde dentro.


jueves, 11 de diciembre de 2025

Poema de Navidad

 

Esa imagen creada por mí inspira la poesía: Nacimiento interior


Poema de Navidad


En la penumbra del invierno,
una estrella despierta la memoria,
cristal de roca que guarda los nombres
de quienes amamos en silencio.

La noche se abre como un espejo,
y en su reflejo arde la esperanza:
un niño envuelto en pañales de tiempo,
un canto que atraviesa generaciones.

Las campanas doblan con ternura,
no por duelo, sino por renacimiento.
Cada chispa de fuego en la chimenea
es un testimonio de la paz ofrecida.

Navidad no es sólo un día,
es el rito de reconciliar la herida,
de transformar la ausencia en presencia,
y la soledad en un abrazo compartido.

Que la mesa sea altar de gratitud,
que el pan se parta como promesa,
y que la luz que nace en Belén
Nos guíe hacia la serena eternidad.


Nacimiento interior

En la quietud del hogar, donde el fuego murmura antiguas promesas,
una luz pequeña —apenas un suspiro dorado—
abre un claro en la sombra.

No es sólo un niño:
es el centro secreto del invierno,
la chispa que recuerda al mundo
que toda noche guarda un amanecer en miniatura.

El árbol, las llamas, la nieve tras el cristal,
todo se inclina hacia esa claridad recién nacida,
como si la casa entera reconociera
que la esperanza siempre llega en silencio.

Y así, en el corazón del frío,
la luz vuelve a nacer.
No en los cielos lejanos,
sino en el humilde rincón donde el alma
se atreve a abrir los brazos.


domingo, 23 de noviembre de 2025

Poema coral de Carlo Emanuele Ruspoli 2025



Poema coral

Que hable quien guarda palabras, que hable, aunque tiemble su voz, que hable, porque cada sílaba es semilla, que hable, porque el silencio florece en memoria.


Que haga quien sostiene manos, que haga, aunque el gesto parezca pequeño, que haga, porque en la unión se levanta la fuerza, que haga, porque los pueblos nacen del contacto.


Que aporte quien lleva memoria, que aporte, aunque su carga sea dolorosa, que aporte, porque la herencia enciende la luz, que aporte, porque los ausentes viven en los presentes.


Que se mueva quien respira esperanza, que se mueva, aunque el camino esté lleno de sombras, que se mueva, porque cada paso abre senderos, que se mueva, porque la vida insiste en renacer.

miércoles, 19 de noviembre de 2025

Forjar la experiencia, templar el destino de Carlo Emanuele Ruspoli 2025


 Forjar la experiencia, templar el destino


En el yunque del tiempo golpea la vida, cada herida es chispa, cada error, metal ardiente. El martillo de los días no perdona, pero en su ritmo se esconde la enseñanza.

La experiencia es fuego que pule la sombra, es cicatriz que se vuelve mapa, es memoria que guía la mano cuando el futuro aún es incierto.

No hay destino escrito en piedra, solo caminos abiertos en la arena. El que aprende del peso de su historia construye puentes donde otros ven abismos.

Así, con paciencia y valentía, se templa la voluntad en la fragua del alma. Y el destino, antes ciego y distante, se convierte en obra propia, en horizonte elegido, en libertad conquistada.

Enemigas desagradecidas de Carlo Emanuele Ruspoli 2025

  Enemigas desagradecidas




Les tendí la mano en la tormenta, cuando sus muros eran ruinas, cuando el frío mordía sus pasos y la soledad les pesaba como hierro.

Di sin pedir, ofrecí sin esperar mi tiempo, mi voz, mi pan, mi calma. Y ellas, con sonrisas de cristal, ocultaban la daga bajo el manto.

Hoy me llaman enemigo, cuando fui faro en sus naufragios. Hoy me niegan, cuando fui puente en sus abismos.

Pero no me roban la memoria: sé lo que di, sé lo que fui. La ingratitud es su herencia, la serenidad, la mía.

Que sus sombras se pierdan en el viento, que sus voces se apaguen en la nada. Yo sigo erguido, con la certeza de haber amado sin medida, aunque ellas nunca lo entendieran.

jueves, 16 de enero de 2025

Viaje astral por Carlo Emanuele Ruspoli (2025)

 

VIAJE ASTRAL

En la quietud de la noche, cuando el cuerpo reposa, 

El alma se libera, en un viaje sin cosa. 

Atravesando estrellas, más allá del umbral, 

En un viaje astral, donde todo es irreal.

Flotando en el éter, sin peso ni dolor, 

El espíritu se eleva, buscando su fulgor. 

Planetas y galaxias, un cosmos sin fin, 

En el viaje astral, todo es un jardín.

Encuentros con seres de luz y de sombra, 

En dimensiones ocultas, donde el tiempo no asombra. 

El alma se expande, en un vuelo sin igual, 

Explorando los misterios del viaje astral.

Regresa al cuerpo, con sabiduría y paz, 

El viaje ha terminado, pero el alma no más. 

Pues en cada sueño, en cada noche estelar, 

El espíritu recuerda su viaje astral.

Poema onírico de Carlo Emanuele Ruspoli (2025)


 Poema onírico

En el reino de los sueños, donde el tiempo se disuelve, 

Las estrellas susurran secretos que el día no resuelve. 

Caminos de niebla y luces que bailan, 

En un mundo onírico, donde las sombras se abrazan.

Los ríos de plata fluyen sin cesar, 

Llevando deseos que el alma quiere alcanzar. 

Montañas de cristal, reflejos de lo eterno, 

En el sueño profundo, hallamos lo interno.

Las flores cantan melodías de antaño, 

En jardines de ensueño, donde no existe el daño. 

El viento susurra historias olvidadas, 

En el reino onírico, las almas son aladas.

Despierta, viajero, de tu sueño encantado, 

Lleva contigo el misterio de lo soñado. 

Pues en el mundo real, aunque no lo veas, 

El eco de los sueños siempre te rodea.

martes, 14 de enero de 2025

El mundo actual en las playas de Carlo E. Ruspoli (2025)

 


En las playas de antaño, el sol brillaba sin cesar, 

No había comida basura, ni móviles que mirar. 

Las risas resonaban, la gente solía hablar, 

Sin tatuajes ni pantallas, el mar era el lugar.

Hoy las olas susurran, pero pocos las oyen ya, 

Las miradas se pierden en pantallas sin parar. 

Los tatuajes cuentan historias, pero ¿quién las va a escuchar? 

La comida rápida reina, y el silencio es el nuevo mar.

Las playas han cambiado, el mundo no es igual, 

Pero en cada ola y en cada grano de sal, 

Queda un eco del pasado, un susurro sin final, 

Recordándonos que hablar y escuchar es esencial.

domingo, 12 de enero de 2025

El elefante y su pintora de Carlo E. Ruspoli (2025)


En la sabana, bajo el sol ardiente, 

Camina el elefante, ser imponente. 

Con su trompa larga y su paso lento, 

Es un gigante de noble aliento.

Sus orejas grandes, como abanicos, 

Se agitan suaves, sin hacer ruidos. 

Sus colmillos blancos, de marfil puro, 

Guardan historias de un tiempo seguro.

En manada avanza, con gran dignidad, 

Protegiendo a los suyos, con lealtad. 

En el agua juega, con alegría, 

Bañándose al sol, en plena armonía.

Elefante sabio, de mirada profunda, 

Tu presencia en la tierra es tan fecunda. 

Guardas secretos de un mundo antiguo, 

Eres símbolo de fuerza y de abrigo.

En su estudio, lleno de colores y sueños, 

Una pintora crea, con trazos pequeños. 

Ama los elefantes, seres majestuosos, 

Y en cada lienzo, los plasma hermosos.

Con pincel en mano y corazón abierto, 

Pinta elefantes en un mundo desierto. 

Sus grandes orejas, sus trompas al viento, 

En cada cuadro, un sentimiento.

Los elefantes bailan en su imaginación, 

En la selva, en el agua, en plena creación. 

Ella mezcla los tonos, con gran devoción, 

Cada pincelada, una declaración.

En sus ojos brilla la pasión sincera, 

Por esos gigantes, su amor es bandera. 

Cada obra es un canto, una celebración, 

De la vida, del arte, y de su admiración.

lunes, 22 de abril de 2024

La prudencia de Carlo E. Ruspoli (2024)




La prudencia es una virtud muy valiosa,
nos guía por la vida de manera cautelosa.
Pensar antes de actuar, es su lema principal,
evitando así errores que nos causen mal.
En decisiones importantes nos hace reflexionar,
y en momentos de riesgo, nos ayuda a no tropezar.
La prudencia es sabiduría en acción,
nos permite avanzar con precaución.