viernes, 23 de enero de 2026

Historia de una mariposa (bilingüe) de Carlo Emanuele Ruspoli (2026)



Historia de una mariposa


Nació envuelta en un hilo de sombra,  

un pequeño latido dormido en la seda.  

El mundo era un círculo estrecho,  

una noche sin puertas ni senderos.


Pero dentro ardía un pulso antiguo,  

una memoria de alas no estrenadas.  

Y comenzó la lucha silenciosa,  

el lento desgarrar de su frontera.


Cada fibra que cedía dolía,  

cada grieta era un relámpago interno.  

Mas la criatura siguió empujando,  

porque la luz la llamaba por su nombre.


Quien la vio temblar quiso ayudarla,  

abrirle el paso, aliviar su esfuerzo.  

No sabía que el vuelo necesita  

la fuerza nacida del propio encierro.


Al fin la crisálida se abrió como un alba,  

y la mariposa emergió, temblorosa.  

Sus alas, aún húmedas de destino,  

se desplegaron como un pacto con el cielo.


Y entonces comprendió su verdad secreta:  

que nadie vuela sin antes romper su noche,  

que toda luz exige su combate,  

y que el dolor, cuando es camino, engendra forma.


Así ascendió, leve y victoriosa,  

sobre el jardín que la esperaba en silencio.  

Y en su danza quedó escrito un mensaje:  

la libertad se conquista desde dentro.



Canto della Farfalla che Spezza il Velo

Nacque avvolta in un filo d’ombra,  
un piccolo respiro dormito nella seta.  
Il mondo era un cerchio ristretto,  
una notte senza porte né sentieri.

Ma dentro ardeva un impulso antico,  
una memoria d’ali mai spiegate.  
E cominciò la lotta silenziosa,  
il lento lacerarsi della sua frontiera.

Ogni fibra che cedeva bruciava,  
ogni crepa era un lampo interiore.  
Eppure la creatura continuò a spingere,  
perché la luce la chiamava per nome.

Chi la vide tremare volle aiutarla,  
aprire il passo, alleviarle lo sforzo.  
Non sapeva che il volo richiede  
la forza nata dal proprio confine.

Alla fine la crisalide si aprì come un’alba,  
e la farfalla emerse, tremante.  
Le sue ali, ancora umide di destino,  
si dispiegarono come un patto col cielo.

E allora comprese la sua verità segreta:  
che nessuno vola senza rompere la notte,  
che ogni luce pretende il suo combattimento,  
e che il dolore, quando è via, genera forma.

Così salì, lieve e vittoriosa,  
sopra il giardino che l’attendeva in silenzio.  
E nella sua danza rimase scritto un messaggio:  
la libertà si conquista da dentro.



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