Carlo Emanuele Ruspoli
Doctor arquitecto, autor de numerosos títulos técnicos y catálogos, así como de proyectos de edificación. Colaborador de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía y articulista en revistas técnicas y culturales. Ha escrito sobre historia, antropología, crónicas de arquitecto, poesía, filosofía y novelas históricas, con más de cuarenta libros publicados en papel y formato digital. Ganador de varios premios literarios de prestigio.
sábado, 23 de mayo de 2026
Herencia Oculta de Julieta Deossa
El tesoro del convento caído de Peridis
El tesoro del convento caído
Un libro que nace entre ruinas y semillas: memoria, gratitud y oficio convertidos en un testimonio luminoso. Peridis vuelve a recordarnos que restaurar es también sembrar futuro.
viernes, 22 de mayo de 2026
La ‘bomba Zapatero’ estalla en diferido en el gobierno Sánchez
El artículo que firma Luis Losada describe un panorama político en el que la investigación judicial en torno a José Luis Rodríguez Zapatero adquiere una dimensión que, según el autor, ya no puede ser contenida ni políticamente ni mediáticamente. La pieza sostiene que el juez dispone de documentación sensible —incluida la de una caja fuerte— y que ha ordenado bloqueos de cuentas y pesquisas sobre incrementos patrimoniales, lo que, en su lectura, configura un escenario de gravedad institucional.
El texto enlaza estos hechos con el actual gobierno, subrayando encuentros, nombramientos y decisiones administrativas que, siempre según el autor, dibujarían un entramado de afinidades y responsabilidades políticas. La tesis central es que la onda expansiva de la investigación afecta tanto al expresidente como al entorno del presidente Sánchez, generando un “tsunami” político que, en opinión del articulista, el Ejecutivo no logra contener.
Más allá del tono combativo propio de la columna, el artículo refleja un clima de desconfianza institucional, alimentado por decisiones controvertidas —como el rescate de Plus Ultra— y por la percepción de que ciertos nombramientos o ceses responden a lógicas de protección política. El autor concluye que la situación erosiona la estabilidad del gobierno y alimenta la presión para una eventual moción de censura, aunque sin afirmar que exista una mayoría viable.
Como siempre en estos casos, conviene recordar que se trata de una pieza de opinión, no de un informe judicial ni de una sentencia. El lector debe contrastar los datos con fuentes oficiales y seguir la evolución de los procedimientos en los tribunales, que son quienes finalmente determinan responsabilidades.
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Isabel de Castilla en Segovia: Princesa y Reina
Isabel de Castilla en Segovia: Princesa y Reina
Hay libros que no se limitan a narrar la historia: la restituyen. Este volumen, dedicado a la presencia segoviana de Isabel de Castilla, pertenece a esa rara estirpe de obras que devuelven a la ciudad su latido antiguo y a la Reina su respiración humana.
Respaldado por nueve instituciones de prestigio —desde la Maestranza de Caballería de Castilla hasta la Academia Andaluza de la Historia, pasando por la Académie Belgo‑Espagnole de l’Histoire y la Asociación de Condecorados de la Real Orden de Isabel la Católica— el libro se presenta como un proyecto coral, sólido y luminoso, donde tradición, investigación y memoria dialogan sin estridencias.
La dirección editorial de Alfonso de Ceballos‑Escalera y Gila, marqués de la Floresta, y Esther Núñez Martínez garantiza un rigor que no pesa, sino que eleva. Y los catorce estudiosos que colaboran en la obra ofrecen un mosaico de perspectivas que reconstruyen la trayectoria isabelina en Segovia con precisión, belleza y sentido histórico.
No es solo un homenaje: es una relectura necesaria de la ciudad que vio a Isabel proclamarse reina, de sus espacios simbólicos, de su corte, de su tiempo. Un libro que honra a Segovia y honra a la Reina, pero también a quienes —desde instituciones, archivos y vocaciones personales— siguen sosteniendo la continuidad de la memoria histórica de Castilla.
Una obra que merece ser leída, citada y, sobre todo, celebrada.
jueves, 21 de mayo de 2026
Roma mia, che me guardi di Carlo Emanuele Ruspoli (2026)
Roma mia, che me guardi
Quanno er sole se struscia sopra ar Tevere lento,
e l’aria sa de pane, de storia e de silenzio,
me pare de risentì ’na voce antica
che me chiama piano, come ’na madre amica.
Roma mia, quanno t’arrossi tutta,
co’ ’sti tetti che brilleno come l’oro vecchio,
me fai venì ’n nodo qui, drento ar petto,
che manco so spiegallo, ma me scotta.
E cammino pe’ ’ste strade consumate,
co’ l’ombre lunghe e l’odore de basilico,
e penso che, pure si er monno va de corsa,
tu resti sempre er posto dove me sento vivo.
Perché Roma nun se spiega:
se vive, se respira, se soffre e se perdona.
È ’na carezza storta, ’na risata bona,
’na luce che t’abbraccia pure quanno piove.
E allora resto qui, zitto, a guardatte,
co’ l’occhi lucidi e er core che s’allarga:
perché quanno Roma parla, nun c’è rumore
che possa mai coprì la voce sua.
Le Mantellate de ‘na Roma nascosta di Carlo Emanuele Ruspoli (2026)
Le Mantellate de ‘na Roma nascosta
Dentro ‘ste mura grigie e consumate,
ce stanno voci che nun se sentono,
donne che pregano co’ l’anima legata,
e ‘n sogno che tra ‘e sbarre se spengono.
Roma le guarda, ma fa finta de niente,
tra ‘na campana e ‘n tramonto rosso,
ce sta chi aspetta ‘n bacio, chi ‘n presente,
chi ha perso tutto, ma resta lo stesso.
Le Mantellate, sorelle der silenzio,
co’ ‘na preghiera che sa de dolore,
ma pure ‘n filo de speranza e d’incenso,
che sale piano, come ‘n fiore.
E Cristo, forse, ce passa ogni tanto,
tra ‘na lacrima e ‘na candela accesa,
pe’ ricordà che pure er pianto
è ‘na forma d’amore e de difesa.
Roma, famme ‘na carezza stasera di Carlo Emanuele Ruspoli (2026)
Roma, famme ‘na carezza stasera
Roma, nun fa la smorfiosa stasera,
che l’aria sa de gelsomino e d’amore,
e ‘sto core mio, che te conosce vera,
vorrebbe parlà piano, senza rumore.
Accendi ‘na lanterna su ‘na via antica,
fa’ luce su ‘sti sogni che se perdono,
che tra ‘n bicchiere e ‘na risata amica
ce se ritrova l’anima, e ce credono.
Nun fa la superba, Roma mia bella,
che pure ‘n matto te scriverebbe versi;
stendime ‘n cielo come ‘na stella,
che brilla pe’ chi t’ha amato e nun s’è persi.
E quanno la notte se chiude piano,
e resta solo er silenzio e ‘na chitarra,
Roma, famme ‘na carezza co’ la mano,
che pure er tempo, quanno t’ama, se ferma e nun scappa.




