La intervención de Ramón Mendoza Satrústegui en Prim 37 no es solo una obra brillante: es una restauración completa que devuelve la dignidad a un edificio modernista construido hacia 1907, protegido por su valor histórico y por su presencia en la memoria urbana de San Sebastián. La complejidad de la licencia —larga, exigente, minuciosa— habla por sí sola del rigor con el que se ha abordado cada decisión, cada encuentro de materiales, cada gesto arquitectónico.
Carlo Emanuele Ruspoli
Doctor arquitecto, autor de numerosos títulos técnicos y catálogos, así como de proyectos de edificación. Colaborador de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía y articulista en revistas técnicas y culturales. Ha escrito sobre historia, antropología, crónicas de arquitecto, poesía, filosofía y novelas históricas, con más de cuarenta libros publicados en papel y formato digital. Ganador de varios premios literarios de prestigio.
viernes, 10 de julio de 2026
Prim 37 San Sebastián
La intervención de Ramón Mendoza Satrústegui en Prim 37 no es solo una obra brillante: es una restauración completa que devuelve la dignidad a un edificio modernista construido hacia 1907, protegido por su valor histórico y por su presencia en la memoria urbana de San Sebastián. La complejidad de la licencia —larga, exigente, minuciosa— habla por sí sola del rigor con el que se ha abordado cada decisión, cada encuentro de materiales, cada gesto arquitectónico.
miércoles, 8 de julio de 2026
La Duquesa de Osuna (1950-2026)
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| Esta foto es de mi boda con su hermana María de Gracia, en 1975. |
A Ángela María de Solís‑Beaumont Téllez-Girón, en su tránsito. En memoria de la Duquesa de Osuna, amiga y cuñada, guardiana de un amor de 45 años
En la casa antigua del tiempo,
donde las edades del alma se miran unas a otras,
hoy se ha cerrado una puerta con suavidad.
No con estrépito,
no con sombra,
sino con ese gesto noble
que sólo conocen quienes han vivido con dignidad.
Ángela María,
nombre de estirpe y de luz,
tú que en los días primeros
defendiste mi lugar junto a María de Gracia,
como quien protege una llama recién nacida,
como quien sabe reconocer en un joven
la verdad de un destino compartido.
Fuiste puente,
fuiste amparo,
fuiste la voz discreta que aparta ruidos
para que el amor pueda escucharse a sí mismo.
Hoy tu ausencia pesa,
pero no cae:
se eleva.
Porque hay vidas que no se apagan,
sino que ascienden a la memoria
como un estandarte silencioso.
Te veo en Sevilla, en Espejo,
en Madrid,
en los nombres que heredaste y honraste,
pero sobre todo te veo
en aquel gesto tuyo —tan tuyo—
de mirar con bondad y decidir con firmeza.
Duquesa de Osuna, sí,
pero para mí siempre
Ángela María,Yaya :
la amiga,
la cuñada,
la presencia que acompañó mi historia
desde el primer latido de mi matrimonio
hasta este día en que te despido
con gratitud y con respeto.
Que tu paso sea leve,
que tu memoria sea alta,
que tu nombre permanezca
como permanecen las columnas antiguas
que sostienen el cielo de la familia.
Hoy, en silencio,
te doy gracias.
Y en ese silencio,
sé que me escuchas.
| En 2019 con su inseparable vaso de Coca-cola |
lunes, 6 de julio de 2026
Las Termas de Caracalla
Hay lugares donde la historia no duerme, sino que espera. Las Termas de Caracalla, levantadas para el ocio imperial y la magnificencia pública, son uno de esos espacios donde la piedra conserva memoria y la memoria se vuelve escenario. En verano, cuando Roma respira más lentamente y el aire se vuelve casi ceremonial, este recinto antiguo se transforma en un teatro al aire libre, como si la arquitectura quisiera recuperar su vocación de reunión, de espectáculo, de comunidad.
El mármol derruido, las bóvedas abiertas al cielo, los muros que aún guardan el eco de miles de vidas, se convierten en parte del decorado. No es un teatro que imita la antigüedad: es la antigüedad misma que se ofrece como teatro. Cada ópera, cada concierto, cada gesto sobre el escenario parece dialogar con los siglos, como si los intérpretes fueran huéspedes de un templo que nunca dejó de serlo.
Allí, el verano romano adquiere un tono distinto: la noche se vuelve liturgia, la música se eleva entre ruinas que no son ruinas, sino testigos. Y el público, sentado bajo las estrellas, participa de una ceremonia que une lo que fue con lo que es, lo que permanece con lo que se renueva.
Es un lugar donde el tiempo se abre como un abanico, y donde el arte —por unas horas— devuelve a las Termas su antigua grandeza: la de ser un espacio para el cuerpo, sí, pero también para el alma.
domingo, 5 de julio de 2026
Adolfo Suarez (1932-2014)
Adolfo Suárez: la dignidad que fundó nuestra democracia
Cincuenta años después de su llegada a la presidencia del Gobierno, el nombre de Adolfo Suárez sigue siendo, para muchos españoles, sinónimo de concordia, valentía y altura moral. Para otros, sorprendentemente, su figura permanece envuelta en una especie de silencio injusto, como si la Transición —ese milagro político y humano que permitió que España se reencontrara consigo misma— hubiera surgido por generación espontánea. Nada más lejos de la verdad.
Suárez fue el artífice decisivo de la Transición querida por el Rey Juan Carlos, el hombre capaz de convertir una visión regia en una realidad política. Y lo hizo con una mezcla de serenidad, audacia y sentido del deber que hoy resulta casi irrepetible.
Tuve la suerte de conocerlo personalmente. En su trato directo descubrí algo que los libros de historia apenas pueden transmitir: la nobleza silenciosa de quien sabe que está trabajando para un país entero, no para sí mismo. Su mirada transmitía una convicción tranquila, una certeza íntima de que España podía ser mejor si se la conducía sin miedo y sin rencor. Esa serenidad —tan poco frecuente en la política de cualquier época— fue la que permitió que millones de españoles confiaran en él.
La Transición no fue un proceso automático. Fue una obra humana, frágil y gigantesca a la vez. Suárez tuvo que enfrentarse a un país dividido, a un terrorismo que golpeaba sin descanso, a la desconfianza internacional y a la tentación permanente de los extremismos. Sin embargo, eligió siempre el camino más difícil: el de la concordia, el de la ley, el del respeto al adversario. Su legado no es solo político; es moral.
Esa grandeza se refleja también en su familia. Soy amigo de su hijo, Adolfo Suárez Illana, a quien tengo una simpatía profunda y sincera. En él reconozco la continuidad de una forma de estar en el mundo: discreción, cortesía, lealtad y una elegancia que no necesita estridencias. Lleva el apellido con dignidad, sin explotarlo, sin convertirlo en arma ni en escudo. Su presencia confirma que la herencia de Suárez no se limita a la historia: sigue viva en quienes la encarnan con honestidad.
Hoy, cuando España atraviesa momentos de confusión moral y política, conviene recordar que hubo un tiempo —no tan lejano— en que la palabra “política” significaba servicio, responsabilidad y grandeza. Suárez no fue perfecto, porque ningún ser humano lo es. Pero fue, sin duda, el presidente que hizo posible que España se reencontrara consigo misma.
Quizá no hemos sido del todo justos con él. Quizá la memoria pública no ha sabido agradecerle lo suficiente. Pero quienes lo conocimos, quienes tratamos a su familia, quienes vivimos aquella época, sabemos que su figura permanece intacta en lo esencial: la dignidad de un hombre que eligió unir cuando otros querían dividir.
Recordarlo no es nostalgia. Es un acto de justicia.
viernes, 3 de julio de 2026
Estados Unidos en su 250 aniversario
Canto a la cultura de Estados Unidos en su 250 aniversario
En el marco de los 250 años desde la Declaración de Independencia, la cultura norteamericana se revela como uno de los grandes torrentes creativos de la modernidad. Lo que Estados Unidos ha aportado al mundo no es solo una sucesión de iconos —literarios, musicales, cinematográficos, científicos— sino una gramática emocional y estética que ha moldeado nuestra manera de narrar la vida. Desde el jazz nacido en Nueva Orleans hasta Hollywood como fábrica global de mitos; desde la literatura que disecciona la conciencia moderna hasta la ciencia que abrió las puertas del cosmos; desde la protesta social convertida en música hasta la tecnología que transformó nuestra relación con el conocimiento, la cultura estadounidense ha sido un laboratorio de imaginación y contradicción, capaz de convertir la experiencia individual en relato universal.
Este aniversario no es solo una efeméride política: es la ocasión para reconocer que, con sus luces y sus sombras, Estados Unidos ha ofrecido al mundo una energía creativa inagotable, una capacidad única para generar símbolos, para reinventarse y para proyectar hacia el futuro una idea de libertad que sigue influyendo en cómo pensamos, cómo soñamos y cómo contamos nuestras historias.
domingo, 28 de junio de 2026
Recuerdos de Carlos Pinedo Texidor
Este libro es un año convertido en constelación. Cada página es una perla, sí, pero también una brújula: una tentativa de orientarse en el caos cotidiano sin perder la delicadeza de la mirada. El autor no busca construir una gran teoría de la vida; busca algo más difícil: escuchar lo que la vida le dice cuando baja la voz.
Hay en estas 365 impresiones una ética de la atención. El gesto de detenerse cada día —aunque sea un instante— para nombrar lo que importa, lo que duele, lo que salva. Y al hacerlo, el diario se vuelve un espejo: uno en el que el lector descubre que también su propio año está hecho de pequeñas epifanías que suelen pasar inadvertidas.
Lo más hermoso es que el autor no pretende enseñar nada. Solo comparte. Y en esa humildad está la fuerza del libro: la certeza de que la vida, cuando se escribe con verdad, no necesita adornos para ser luminosa.
viernes, 19 de junio de 2026
El Verbo en Verso de Carlo Emanuele Ruspoli (2026)
El Verbo en Verso no es solo un libro: es una invocación poética al misterio de la Palabra hecha carne, un intento de devolver al lenguaje su función original de revelación. En sus páginas, los cuatro Evangelios se transfiguran en canto, y cada verso se convierte en un acto de contemplación.
El lector —sea caballero, dama, creyente o buscador de sentido— encontrará aquí una liturgia íntima, donde la belleza y la fe se abrazan para despertar la vocación dormida del alma.
Este libro está destinado a quienes desean volver a la fuente, a quienes sienten que la Orden —tan rica en historia, servicio y dignidad— necesita reavivar su llama espiritual. En tiempos donde la acción corre el riesgo de eclipsar la contemplación, El Verbo en Verso recuerda que toda obra de misericordia nace de la oración y del silencio fecundo ante el misterio de Cristo.
Porque El Verbo en Verso no solo se lee: se reza, se contempla y se vive.
