domingo, 4 de mayo de 2014

¿Resurrección política?


Leo, en el periódico EL MUNDO (21-4-14), otra Tribuna, en la que el ex presidente Rodríguez Zapatero, vuelve a la carga en su nueva actividad de limpiar o justificar su actuación política.

En esta ocasión, argumenta para ratificar su decisión (“de mi gobierno”) de retirar las tropas de Irak, tras las elecciones de 2004.Reconoce que ese tema carece, actualmente, de atractivo para la sociedad: “pueda parecer a primera vista un tema mas para nuestro pasado reciente que algo sobre lo que debamos detenernos en este momento.” Pero mi gozo en un pozo: “Sin embargo……” y busca apoyo en situaciones actuales, con enmarañadas razones, que me cuesta mucho desentrañar, para convencernos de que la democracia obliga o permite tomar decisiones al margen de compromisos internacionales.

Pero lo que ocurrió, es que, en una acción equiparable a su sentada al paso de la bandera Norteamericana y buscando el voto progresista ante unas elecciones generales mas que problemáticas, ofreció retirar, si las ganaba, las tropas de la guerra de Irak y al ganarlas, eso si, cumplió su palabra.

A ver si puedo decirlo con claridad, la decisión fue democrática como cumplimiento de una oferta a sus votantes, pero el hecho de decidir retirar las tropas fue una decisión, personal, suya. Por mas que le de vueltas, que le da muchas, retirar las tropas no fue un acto democrático, fueel cumplimiento de una oferta electoral.

Pero sigue en la misma onda para justificar una acción que, en su momento, arrasó la confianza y nos granjeo el desprestigio ante todos los que, en este mundo, deben ser y lo eran, nuestros amigos y aliados: “En aquel momento, hubo quien dijo, como reproche, que la decisión tenia un marcado carácter electoral...”, “...fue para gobernar con una determinada actitud democrática.” Trabajo me cuesta ceñirme a mi tamaño de escrito pues el cúmulo de sofismas del suyo, merece una cita y refutación pormenorizada. Además de insistir hasta el infinito en busca de apoyos democráticos (El titulo es “Irak y la fuerza de la democracia”.), recurre al supuesto error de la operación, a lo innecesario de nuestra intervención, a las perdidas humanas y a valoraciones negativas, con argumentos “a posteriori”.

Hasta pretende hacer pasar su decisión como valiente y prestigiosa…”como si no pudiéramos adoptar, como ellas (las grandes democracias europeas), decisiones en defensa de nuestros intereses”…y como si hubiera tenido premio...”fue el presidente Bush quien, al final de su mandato, aceptó convocar a España a la trascendental Cumbre del G20,grupo al que no pertenecíamos-“... Nuestra participación se debió a la intercesión de Francia acuciada, en persecución bochornosa, por nuestra mendicante petición.

Con la arrogancia de los que se creen defensores distinguidos de la paz y desprecian a los que piensan que esta no se defiende huyendo ante el enemigo, se enreda, después:…..”Se que para determinadas formas de pensamiento político el afán por la paz suena a buenismo.”Para hacer mas creíble la política y con la fuerza de la democracia mi Gobierno retiró las tropas de Irak”.

Para defender sdecisión de retirar, unilateralmente, las tropas de una guerra en la que participaba junto sus amigos y aliados, hacen falta mas razones y así tiene que recurrir a una maraña de palabrería en la que mezclando y agitando, confusamente, su decisión y democracia quiereconseguir que las dos cosas parezcan la misma.

Pero el hecho es que, llamados por nuestro principal aliado y garante de nuestra seguridad, que había sido agredido en el corazón, representado por su poder económico (Torres Gemelas), militar (Pentágono) y político (tercer avión-posible Casa Blanca), estábamos participando en una guerra, emprendida con el, quizá, demasiado ambicioso objetivo de implantar la democracia en el Islam, como forma de acabar con el radicalismo. Que después de haber sido, nosotros mismos, atacados en nuestro propiocorazón por el mismo enemigo, abandonó, unilateralmente, la lucha, fortaleciendo al enemigo en sus propósitos, quedando solo en la defensa ante un enemigo que no ceja en sus propósitos y enturbiando la buena convivencia con los que, necesariamente, han de ser nuestros amigos.

Y fue una decisión suya, dentro de una campaña demagógica que tenia como objetivo encabronar al personal para ganar, como sea, las elecciones y en la seudoideologia progre (si, buenismo), que predica, paraacabar con las guerras, el desarme unilateral y que adjudica a los EEUU el papel de causante de todos los males. Esos EEUU a los que él buscó y aduló, después, haciendo un papelón del que muchos nos avergonzamos. Como no cesará en el intento de arreglar su imagen, trabajo no le va a faltar, pero a nosotros paciencia…...

jueves, 1 de mayo de 2014

Los sindicatos en España

Sindicatos de lo suyo. 

Saldrán a la calle puntuales, en procesión, con sus banderitas de plástico bien ordenadas, la gran pancarta de la cabecera todavía enrollada, las banderas autonómicas y alguna española con lazos negros por el paro, caretas de Montoro con colmillos de vampiro y caricaturas de Rajoy besándose en los morros con Angela Merkel. Compondrán la estampa propia del Primero de Mayo y cuando los fotógrafos hayan disparado sus cámaras, se irán por donde habían venido. Las calles, con estas calores de mayo, recuperarán el aspecto de los días de fiesta y de las manifestaciones sólo quedará un reguero de pegatinas de UGT o de CCOO en las señales de tráfico y en las farolas, trozos de pancartas rotas y cabos de banderitas sobresaliendo de las papeleras.

Las manifestaciones del Primero de Mayo, igual que muchas huelgas, son a los sindicatos lo que los mítines y las campañas electorales a los partidos políticos: actos de reafirmación que, antes que la representación de un estado de opinión en la calle, nos muestran la fortaleza de un partido o de un sindicato, su capacidad de movilización y de organización para trasladar a la ciudadanía su discurso político o sindical. Muestran músculo, pero ahí no sale la sociedad. Y ese es el problema justamente, que unos y otros acaben creyéndose sus propios montajes como si fueran expresiones de la realidad. Que en la endogamia en la que flotan siempre los cuadros políticos y sindicatos se acabe pensando que la sociedad es la que está detrás de sus mítines y de sus manifestaciones.

En el caso de los partidos políticos, la constatación del error llega siempre cuando, en las elecciones, los ciudadanos acuden a votar y el desapego, la desafección, se refleja en altos índices de abstención o en el auge inesperado de líderes extravagantes, demagogos y siempre peligrosos. O cuando, de forma periódica, las encuestas oficiales le recuerdan a la clase política que, para los españoles, la política, los políticos, se han convertido en uno de sus principales problemas. Lo de los sindicatos, por tanto, desde ese punto de vista es peor, porque la simulación que suponen estas manifestaciones, incluso las convocatorias de huelga, jamás van a trasladar la opinión real de la ciudadanía, como sí ocurre en unas elecciones.

El resultado de todo ello, como comprobaremos hoy, es que para lo que va a servir un Primero de Mayo como el de este año es para comprobar que los sindicatos siguen a su bola, como si nada de lo que ha ocurrido en España en los últimos años les afectara. Y alguna cosa, a ver, ha pasado en este tiempo tan convulso. Desde la forma en la que España se hundió por la crisis económica internacional por la inoperancia absoluta del Gobierno de Zapatero, hasta los escándalos de corrupción que se han ido conociendo y que afectan a los sindicatos, directamente, como el despropósito de los ERE o el fraude de los cursos de formación. ¿Cómo entender que los sindicatos no consideren necesaria la más mínima autocrítica? Alguna explicación merecerían los ciudadanos en los discursos de hoy, pero ya verán cómo el guion no se aparta ni un ápice de lo esperado, incluso con las expresiones previsibles.

Como en España somos muy dados a despeñar todos los debates por los extremos, blanco o negro, lo más complicado al hablar de los sindicatos es intentar desligar su importancia y relevancia histórica en la conquista de los derechos que hoy disfrutamos, la necesidad de que existan aún en la actualidad como garantes de esos derechos, desligar todo eso, ya digo, de la crítica severa a la realidad que hoy se puede contemplar en esas organizaciones. En muchos aspectos, sencillamente, los sindicatos han dejado de cumplir su papel, se han alejado de la calle, y han pasado a formar parte del sistema.

Los acuerdos de concertación, la dependencia económica de los distintos Gobiernos, han convertido a los sindicatos en meros agentes del poder político. Burocracia sindical. ¿Qué hacen los sindicatos impartiendo cursos de formación por toda España, que ni se justifican ni tienen incidencia alguna en el desempleo, mientras las universidades están en la ruina y a los investigadores y científicos los tienen a pan y agua? ¿Alguien puede entender eso? ¿Y de qué han servido los acuerdos de concertación multimillonarios sino para que los Gobiernos compren ‘paz social’? Haber llegado a esos absurdos no es más que síntoma evidente del mal interno que padecen. Crisis de identidad.

Son sindicatos de lo suyo, de sus intereses, de sus cosas. Los sindicatos españoles “se han domesticado”, como decía Marcelino Camacho en una de sus últimas entrevistas. La crisis económica, la tiesura de la calle, ha abierto la brecha entre esa clase sindical y la calle, la sociedad, la realidad. La clase sindical y la clase trabajadora parece que van por caminos distintos y esa división, sencillamente, es letal para el movimiento sindical. 

El paro en España

El paro entra en campaña

En los próximos dos años, el actual y el que viene, España creará 600.000 puestos de trabajo, según anunció ayer Luis de Guindos desde el atril del Consejo de Ministros. Bien, ojalá se cumpla la previsión remitida a Bruselas. Pero, de momento, es una cuestión de fe, como el voluntarista discurso oficial sobre la inminente recuperación del empleo. Entretanto, nos atenemos a los datos que nos acaban de poner sobre la mesa.

Aunque la EPA del primer trimestre del año suele ser un mal mensajero del empleo, no podemos matarlo. Eso sí, hemos de asumir que sólo la preocupante merma de la población activa permite hacer las cuentas del Gran Capitán. A saber: son los mejores datos ínter anuales desde 2005 porque, efectivamente,bajan la masa y la tasa de parados, con 344.900 personas menos en paro y un punto menos de porcentaje sobre esa población activa que se ha reducido en 424.500 personas disponibles para trabajar.

La aritmética selectiva, propia de las vísperas electorales, también da de sí para sostener sin mentir en absoluto que España es el país europeo donde más baja el paro (datos de Eurostat). Como lema electoral, seguro que al PP le cundiría más que el insulso eslogan elegido para la campaña (“Lo que está en juego es el futuro”). Los números cantan un cierre del primer trimestre del año con 2.300 parados menos, lo cual, en efecto, es excepcional si comparamos con todos los primeros trimestres de la crisis por el devastador efecto estacional de la cuesta de enero, redoblado en época de vacas flacas, claro. En todos ellos subió el paro. Habría que remontarse a 2005 para encontrar un estreno del año con paro a la baja.
Si bien todo eso es matemáticamente cierto, no responde al anhelo central del discurso político y económico al uso, según el cual sólo la creación de puestos de trabajo nos pone en la senda de la verdadera recuperación. Y lo que está ocurriendo es que, por desgracia, se sigue destruyendo empleo, aunque las alteraciones en la base de cálculo (población activa) arrojen descensos en la cola del paro. Por reducción al absurdo podemos llegar al paro cero el día en que todos los inmigrantes desocupados se hayan repatriado a sus respectivos países, los parados de solemnidad abandonen aburridos la cola del paro y nuestros jóvenes profesionales hayan encontrado un puesto de trabajo en el extranjero. El Gobierno, entonces, podría sacar pecho sosteniendo, con razón, que había conseguido acabar con el paro. Sin embargo, eso no significaría haber recobrado la España próspera y habitable que nos viene prometiendo desde que se evitó el rescate, bajó la prima de riesgo, subió la bolsa, se dispararon las exportaciones y se recuperó la confianza de los mercados.

A la vista de los últimos datos, los de la EPA de abril, si nos atenemos a la creación de puestos de trabajo como el verdadero precursor de la salida de la crisis, de lo único que puede presumir el Gobierno es de haber cerrado un trimestre con la cifra más baja de destrucción de empleo desde 2008. También es rigurosamente cierto, pero escasamente consolador. Es verdad que el trimestre se fue con la cifra de ocupados más baja desde 2002 y que durante el último año se han destruido 79.600 puestos de trabajo. Claro que eso es mejor que si se hubieran destruido 100.000. El que no se consuela es porque no quiere.

O porque no puede, como el creciente número de familias con todos sus miembros en paro y riesgo de exclusión. O las víctimas de la precariedad laboral, los desahucios, el empeoramiento de las condiciones de trabajo y la galopante pobreza denunciada por la UE, la OCDE, Cáritas Europa y Save the Children. No sé si me explico.

Nuevo timo que podría llegar a España

Un escándalo sacude EEUU: iPhones para 'homeless' a cambio de dinero

Los contratos de permanencia. Ya se sabe, uno se deja llevar por el entusiasmo de la oferta. ¿Un iPhone por cero euros? ¿Quién se puede resistir a eso? Bien, sabemos que es un gancho, un cebo socialmente aceptado y que cuenta con todos los parabienes en materia de la legislación de consumo. Uno entra en la tienda del operador y en un breve trámite en el que rubrica un par de documentos, sale por la misma puerta con el codiciado tesoro. Todo muy limpio y sencillo. Tanto como la relación existente entre la presa y su cebo.

Y todos sabemos que es una treta, aunque sea legal: el operador financia el móvil a un coste final que en muchos casos pondría los pelos de punta al desprevenido usuario que nunca firmaría un préstamo en esas condiciones en su banco. El usuario rubrica y se ata al operador, y cuando pasados unos meses el móvil pierde todo el glamour del momento, el romance con el proveedor del servicio sigue vigente y que tenga cuidado el que no pague un recibo o quiera divorciarse antes de tiempo...

Ya se sabe, en estos lazos la entrada es muy sencilla pero la salida casi imposible salvo que se pague hasta el último céntimo de lo comprometido o se abone una indemnización por la cancelación anticipada. Es un trato en el que en teoría ganan todos: el fabricante porque ve dinamizada la venta de sus móviles, el operador porque incrementa las altas de líneas con el gancho del smartphone, y el usuario porque por fin puede acceder a un móvil premium que al contado nunca podría permitirse.

Sin embargo, en Estados Unidos se ha descubierto una desgarradora estafa en torno a esta relación comercial que está poniendo los pelos de punta a una sociedad azotada por las duras imágenes de la crisis que está disparando el número de los sin techo por sus calles.

Y precisamente nos referimos a los homeless porque son los tristes protagonistas de esta historia. El canal te noticias 9News ha destapado un estremecedor asunto mediante el cual un desaprensivo ofrece a los sin techo que deambulan por las calles de Denver un importe que ronda los 200 dólares a cambio de que entren en una tienda de telefonía y adquieran un iPhone a coste cero a cambio de rubricar un contrato de permanencia, con sus datos, lógicamente.

Una vez en el exterior y con el móvil activado. La víctima entrega al estafador el móvil y éste le paga el importe convenido. ¿Dónde está el negocio? El instigador de este timo revende con posterioridad el móvil libre a través de una tienda online de su propiedad y a precios cercanos a los 700 dólares. Dinero fácil, sin riesgos y... ¿legal?

Sin un duro… y atados a un contrato de permanencia

¿Y dónde está la estafa? Promete a sus víctimas que podrán cancelar sin problemas el contrato de permanencia con posterioridad, algo que todo el mundo sabe que no es cierto, y que a partir de ese momento serán perseguidos por un ejército de abogados con amenazantes cartas y previsibles demandas.

Algunas de las víctimas se creen realmente la promesa, mientras otras prefieren mirar a otro lado y coger corriendo el dinero y luego Dios dirá. Los dramas personales de cada uno, en los que puede haber hijos sin comida en casa o bien amenazas de embargo acuciantes hacen que sean pocos los que digan que no al verde de los billetes. Tan cerca, tan fácil.

El escándalo ha pillado a todos con el pie cambiado: Apple poco puede hacer en este asunto puesto que la venta la efectúa el operador de telefonía y estos en su mayoría se han negado a efectuar declaraciones.

El único que se ha mojado en el asunto es Sprint, que ha confirmado que tiene presentadas cerca de cuarenta demandas en todo el país intentando poner coto a este asunto. Y sí, parece que la estafa es bastante más generalizada de lo que parece, y a plena luz del día. El propio protagonista de esta historia volvió al día siguiente de ser preguntado por las cámaras del canal de noticias como si nada hubiera sucedido...


Sial Pigmalión




Con el músico Luis Farnox, Helena Cosano, Elena Rosillo y yo al final del acto de presentación del libro: La vida en minúscula.  

Basilio Rodríguez Cañada, presidente de la editorial.

Helena Cosano, madrina y prologuista del libro.






domingo, 27 de abril de 2014

Diálogo de besugos entre políticos

                               ¡QUE BONITO ES DIALOGAR!

Siempre me impresiona la salida de un maratón y ver como ese enjambre de miles de personas se estira, segregando a los más dotados,hasta gotear las llegadas individuales. Me parece una alegoría de la carrera política en la que desde una masa informe de desconocidos, tantos luchan, incansablemente, por destacar a base de autopromocionarse exhibiendo, ansiosamente, sus acciones, propuestas y opiniones.

Podemos tildar a los políticos de todo menos de poco trabajadores, lo que pasa es que, para ellos, la prioridad no es la que esperamos, que se ocupen de solucionar nuestros problemas, sino el cultivo de su carrera política en la que emplean, hiperactivamente, las veinticuatro horas del día.Hasta su preparación para empeños mayores es una cuestión marginal a la que no pueden dedicar mucha atención.

La actuación política se va convirtiendo en representación, espectáculo y baños de masas. La labor de trabajo en el despacho, el planeamiento, la elaboración de acciones y la coordinación se hanabandonado sustituidos por la caza del elector, la exposición en los medios y el parto de titulares.

Como las ideas, que habitualmente tienen, no les dan para planteamientos originales, buscan que el contrario ponga las suyas “encima de la mesa” para rebatirlas con las consignas y recetillas que llevan en las mochilas. El combate cuerpo a cuerpo, este es el trabajo.

De ahí que la palabra dialogo sea, últimamente, la reclamada, a todas horas, en la confrontación política. Dialogo, negociación, claman los políticos, incesantemente, convirtiéndolas en palabras talismán.Curiosamente, es el momento en que las actitudes están mas arriscadas y cuando menor capacidad, para ello, se percibe.

Los políticos piden dialogo no porque tengan muchas ideas, planes y ofertas que compartir o debatir, sino, precisamente, porque no las tienen y no pueden mantenerse en pie sin  tratar de refutar las del oponente. El dialogo para algunos es como el recurso de esos boxeadores sonados que se tienen que agarrar al contrario para no caerse.

Entrar a dialogar ya es objetivo conseguido, cuanto mas que, a base de repetirlo, se ha llegado a aceptar el embuste de que cuando dos discuten ninguno tiene la razón al cien por cien, por lo que el que entra en un dialogo ya pretende, sin mas, poseer la mitad de la verdad. 

Y cuando hay, ya, una discusión entablada por otros, jamás se suman a una de las posiciones, (¡antes monja!)  y se sitúan en medio, venga o no a cuento. Vemos al PSOE en la cuestión catalana, que una vez planteadas las posiciones del Gobierno y los independentistas busca otra “equidistante”, tercera vía la llaman, desde la que echar la culpa a los otros de la falta de acuerdo. La postura del gobierno es atenerse a la ley y a la Constitución aprobada por todos y los independentistas piden, continuamente, dialogar, pero, como es habito penoso, entienden el dialogo como una aceptación, por el oponente, de sus razones y peticiones. Las actitudes son claras, contrarias e irreductibles. ¿Y que postula o reclama el PSOE?. El dialogo. ¿Acerca de que?. ¡Ahhh!. Del federalismo. Manzanas traigo.

Hemos visto a Laura Valenciano quejándose de que el PP tardaba  en designar candidato a las europeas, cuando, en realidad, ella ha sido la nombrada prematuramente. Una vez en la cancha y repetidas las recetillas progres habituales, se ha quedado sin material dialéctico y sin tener nada que proponer esperando, ansiosamente, el nombramiento de su contrario para poder contradecirlo. Acordaos de los repetidos y fallidos intentos de acuerdo, tan necesarios, para confeccionar una ley de educación que supere el evidente fracaso actual y nos ponga en disposición de ganar el futuro. El PP en la anterior legislatura y el PSOE en esta no negociaron por el acuerdo. El PP llegado al poder derogó la ley anterior y el PSOE anuncia que hará lo mismo cuando llegue él.

Amigos, el dialogo se ha convertido en un fin en si mismo y no en un medio para llegar a acuerdos. ¡Ah!. ¡Que bonito es dialogar!. Pero lo que seria la monda es ver a alguien llegar a un acuerdo con alguien, aunque sea consigo mismo.

miércoles, 23 de abril de 2014

Venezuela: diálogo entre gobierno y oposición

Diálogo y resultados


Toda la comunidad internacional, incluyendo los EEUU, la Unión Europea y el Vaticano, claman por el diálogo entre gobierno y oposición en Venezuela.  Por tanto, quien se opone al diálogo comete más que un error una solemne estupidez, como diría Talleyrand.  El debate con el cual se inició el proceso de diálogo fue diáfanamente provechoso para la alternativa democrática. Algunos exigen que el diálogo siga siendo público, sin embargo la teoría de la negociación enseña que las reuniones de trabajo en una negociación seria deben ser privadas, porque en caso contrario las partes le hablarían siempre a sus “galerías” y el resultado sería el fracaso de la negociación. En cambio, los resultados del diálogo-negociación deben ser públicos. En la primera reunión  privada del incipiente proceso, los resultados manifestados públicamente fueron limitados: una comisión de la verdad ampliada con personalidades independientes aceptables para ambas partes y la aparente exclusión de Diosdado Cabello, una junta médica paraSimonovis y la participación de los gobernadores y alcaldes de la oposición en los planes de seguridad del gobierno. Los objetivos mínimos de la oposición en este proceso deberían ser: 1) la liberación de los presos políticos, empezando porSimonovis, Leopoldo y los alcaldes Scarano y Ceballos; 2)La restauración de sus derechos de diputada electa a María Corina Machado;3) El desarme de las bandas armadas oficialistas; 4)La elección de acuerdo a la letra y al espíritu de la Constitución del CNE, el Tribunal Supremo de Justicia y de los integrantes del Poder Ciudadano, en otras palabras,los miembros de estas instituciones deben ser aceptables para las partes. Es fundamental precisar que, en el caso del CNE únicamente deben ser posibles dos alternativas, la ideal: 5 personas decentes, aceptables para ambas partes y la más realista: 2 personas cercanas al gobierno, 2 cercanas a la oposición y una aceptable para ambas partes.

Muchos en la oposición argumentan que es de ilusos creer  que el régimen aceptará conceder estas solicitudes y que por tanto no sólo es  inútil negociar, sino que se les da un “respiro” al gobierno legitimándolo y enfriando la “calle”.  Antes que nada,  hay que decir que las protestas no violentas por el desastre socioeconómico pueden y deben seguir.  Lo fundamental es que si el diálogo terminase en un fracaso, este debe ser claramente  atribuido, frente a la comunidad internacional, representada por UNASUR y la S.Sede, al rechazo del gobierno a respetar la Constitución. Así se haría definitivamente evidente la carencia de legitimidad democrática del régimen. El “chavomadurismo” es un sistema político híbrido que la ciencia política contemporánea podría calificar como un autoritarismo plebiscitario o competitivo con vocación totalitaria de estirpe comunista. Pero es un régimen que, en este siglo y en este hemisferio, requiere para mantenerse de un fuerte  apoyo popular. Ese apoyo que fue mayoritario por unos años, se basó en el carisma del extinto caudillo, en una chequera  petrolera muy abultada y sostenida en el tiempo y en la carencia de una alternativa creíble en la oposición.  Esas tres variables ya no existen y efectivamente todas las encuestas serias recientes, por primera vez en doce años, reflejan que los que se definen “chavistas” son menos que los que se proclaman de oposición, además a diferencia del “comandante supremo y eterno”,  una gran mayoría de la población le achaca la grave crisis socioeconómica  a MaduroEn conclusión, es evidente que el diálogo le conviene a la oposición democrática que a su vez, para no perder su existencial condición de alternativa creíble, debe necesariamente  mantener la indispensable Unidad, por encima de las normales diferencias tácticas y personales. Sin Unidad, sólo hay suicidio político, exilio, estupidez y fracaso.