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lunes, 21 de diciembre de 2015

Felicidad exprés: trucos para levantar el ánimo en solo 30 segundos

Todos tenemos nuestros días malos. Por ello, saber cómo el animarse a uno mismo es importante. Cuando ir a meditar a la montaña o pegarse una buena sudada a base de running no son opción, más nos vale tirar de trucos sencillos para venirnos arriba sin la ayuda de nadie. La buena noticia es que unos pocos segundos pueden cambiarlo todo, incluso nuestro estado de ánimo.

La doctora estadounidense Jill Bolte dedicó toda su carrera al estudio de la enfermedad mental y a cómo se refleja en el cerebro. En el año 1996 la propia neuroanatomista padeció un severo derrame que la hizo profundizar aún más en la autoconciencia. Llegó a la conclusión de que cada uno de nosotros tiene “el poder de elegir en cada momento quién es y cómo quiere ser en el mundo”. Bolte aconseja “cruzar a la derecha del hemisferio izquierdo y, simplemente sentir”, ya que las emociones “se pasarán solas”. En concreto, llegó a cuantificar el tiempo de las emociones en 90 segundos, pasados los cuales la exaltación desaparece.

Aunque tranquiliza saber que sea una cuestión mental, ¿qué podemos hacer cuando no disponemos siquiera de minuto y medio para cambiar el chip? ¿Cómo confrontar los fantasmas de nuestro propio cerebro cuando se convierte en el enemigo? Aquí van algunos consejos exprés para alegrar el ánimo y convertirse en ese autocheerleader tan necesario como eficaz.

William James, psicólogo de la Universidad de Harvard, llegó a aseverar : “Si la persona no expresa la emoción, no llega a sentirla”

1. Sonreír. Es tan sencillo como mover los músculos de la boca hacia arriba. La RAE lo define así: "Reírse un poco o levemente, y sin ruido". Merece la pena intentarlo, porque la postura influye directamente en la emoción. Fue uno de los supuestos de Charles Darwin, y posteriormente ha sido avalado por eminentes psicólogos de la Universidad de Harvard como William James, quien llegó a aseverar que “si la persona no expresa la emoción, no llega a sentirla”. Es lo que se llama feedback facial, por el que “las expresiones faciales están conectadas a lo que sentimos”.

2. Contar un chiste sobre su tragedia. Funciona porque facilita el cambio actitudinal. La idea fue propuesta en Terapia Racional Emotiva, de Albert Ellis. Este psicólogo americano, considerado uno de los más influyentes de la historia, planteó en su día algunas técnicas terapéuticas que continúan en pleno vigor, y que hacen uso de los chistes y las hipérboles como fórmula “aniquiladora de tonterías”. Nada como exagerar las propias miserias y verbalizarlas para darse uno cuenta de lo ridículas que resultan. Con esta fórmula podremos permitirnos pensamientos catastrofistas del tipo: “Es terrible”, “Oh, dios mío” o “No puedo seguir así”.

3. Enviar un emoticono a un amigo. O una foto que le guste, el enlace a una canción, un simple "hola, ¿qué haces?". La soledad, tan necesaria en ocasiones, también conduce a la miseria, según múltiples estudios. Por tanto, una manera de combatir la infelicidad es socializar. Si no tenemos a mano a nuestro mejor amigo, siempre se puede tirar de tecnología. No todo va a ser un mal uso de nuestrosgadgets.

4. Ceder el sitio en el metro. Ir un paso más allá de lo social y mostrarse servicial tiene un efecto muy positivo en los demás, pero también en nosotros mismos. De hecho, nos hará más felices que ser hedonistas, tal y como expresaron varios psicólogos americanos en un artículo de Journal of Research in Personality. Sus datos coinciden con algunos preceptos de la PsicologíaPolítica, por la que se sabe que involucrarse en las propias creencias incrementa el bienestar. Aquí habría que ir un paso más allá y excederse a los 30 segundos, al involucrarse en una ONG o partido político con cuyas ideas comulgue. Los activistas, según los ensayos citados, manifiestan sentir mayor vitalidad que aquellos que no adquieren compromisos idealistas.

Aunque la ingesta desmesurada de comida es un síntoma de que algo no va bien, lo cierto es que una de las razones por las que comemos sin hambre es que mientras lo hacemos no nos angustiamos

5. Tomarse un caramelo. Aunque este consejo hay que tomarlo con cuidado si se es tendente a los hábitos compulsivos, existe una razón emocional para darse a la comida o para atiborrarse a chuches. Por algo se escucha tanto la cuestión de “comer por ansiedad o ansiedad por comer” sin saberse muy bien si va antes la gallina o el huevo. Aunque la ingesta desmesurada de comida es un síntoma de que algo no va bien, lo cierto es que una de las razones por las que comemos sin hambre es que mientras lo hacemos no nos angustiamos. Por definición, comer es una respuesta antagonista de la ansiedad, al igual que el propio sexo. Así lo explica el catedrático de Psicología Antonio Cano Vindel, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS). Tomando con cautela este consejo, un caramelo a tiempo bien puede salvarnos de algún disgustillo en momentos puntuales. Por aquello de que el orgasmo nos lleva algo más de tiempo…

6. Pseudocomprar en la Red. Es uno de los grandes clichés consumistas, pero existen pocas cosas tan efectivas para elevar el ánimo. ¿Hasta qué punto se sostiene científicamente el mito de las compras? Los estudios sobre la psicología del retail son casi infinitos, y se sabe que los americanos, por ejemplo, pasan hasta seis horas a la semana comprando. Aunque la etiología de la compra compulsiva no está del todo clara, los estudiosos de la materia lo relacionan con la dopamina; y neurocientíficos como Olsen descubrieron ya en el año 2011 que el comprar activa las mismas regiones cerebrales que las drogas. ¿Cómo aplicar estos preceptos para sentirnos bien sin caer en la ruina de la compra de impulso? Tan sencillo como realizar una compra online y no rematarla, o anularla después: engañaremos al cerebro, que vivirá la compra como real, pero sin el cargo en el extracto de nuestra visa.

7. Anotar, en una frase, algo hermoso de su vida. La expresión de gratitud es uno de los pilares de la psicología positiva, últimamente muy empleada en coaching. Se trata de “centrarse en el momento presente para apreciar tu vida tal y como es, sin dar las cosas por hechas y analizando las bondades y bendiciones con las que contamos”. Es uno de los consejos de la autora Sonja Lyubomirsky, de la Universidad de California, autora del libro La ciencia de la felicidad. Recordar (o apuntar) dos o tres aspectos positivos de nuestra existencia nos llevará apenas unos segundos y, a cambio, tendrá unos resultados positivos impresionantes en nuestro estado de ánimo.

8. Mirar el vídeo de un gato. El gran fenómeno viral de quedarse embobado observando pequeños filmes de dulces animalitos ha resultado no ser casual, y lo ha demostrado una profesora de la Universidad de Indiana. Jessica Gal Myric se decidió a analizar la razón por la que los vídeos de gatos consiguen fascinar a los internautas. Para hacerlo encuestó a casi 7000 personas con el fin de descubrir por qué, en el año 2014, se subieron más de dos millones de vídeos de gatos a YouTube, obteniendo hasta 26 billones de visualizaciones y ganando por goleada a las demás categorías. Entre sus conclusiones estuvieron que los incondicionales de estos vídeos reportaban sentir más energía y positividad, a la vez que reducían el malestar emocional.

lunes, 3 de febrero de 2014

Consejos para vivir mejor

Diez cosas que hacemos a diario sin darnos cuenta y que pueden arruinar nuestra vida
La mayor parte de artículos de bienestar se centran en aquello que deberíamos hacer para llevar una vida más saludable, y raramente en aquellos comportamientos a evitar para vivir mejor. Sin embargo, puede llegar a ser más decisivo saber qué no debemos hacer, puesto que esta clase de comportamientos (o algunos de los productos que consumimos) están tan incardinados en nuestro día a día que ni siquiera nos planteamos que puedan hacernos daño.

A lo largo de los últimos años, diversas investigaciones han puesto de relieve todas aquellas cosas que pueden erosionar nuestro bienestar poco a poco. En el último año se han unido a la lista unas cuantas cosas más que han protagonizado grandes polémicas, como es el caso del bisfenol A. A continuación presentamos una lista de aquello que, presente en nuestro entorno y en nuestras vidas, deberíamos vigilar si queremos llegar a ancianos en plena forma.

Pasar mucho tiempo en casa
No se trata únicamente de llevar una perniciosa vida sedentaria, sino de habitar en espacios que puedan afectar nuestra vista. Como puso de manifiesto un estudio realizado por investigadores australianos y publicado en The Lancet, pasar mucho tiempo en lugares cerrados y, por lo tanto, más oscuros, puede influir de manera negativa en la salud visual de los más jóvenes y hacerlos más propensos a sufrir miopía.

Pasar el día sentado
La vida moderna obliga a la mayor parte de trabajadores a pasar su jornada laboral sentados en un escritorio frente al ordenador. Como ha puesto de manifiesto un estudio realizado por la Universidad de Gales, cuanto más tiempo se pase sentado, mayor es el riesgo de sufrir una muerte prematura, incluso en el caso de que se practique ejercicio físico. ¿La clave? Levantarse de vez en cuando para reactivar los músculos de las piernas y, con ellos, la circulación de la sangre por el organismo.

Beber mucha agua
Mantener una correcta hidratación es bueno para el organismo, pensamos. Al fin y al cabo, el agua forma parte del 66% de nuestro organismo. Sin embargo, una noticia publicada hace unos años nos recuerda que se puede morir de una sobredosis, después de que una participante en un concurso de beber agua falleciese tras ingerir seis litros del líquido más célebre. Es la llamada hiponatremia, que suele afectar a los deportistas, en la cual las células se hinchan, algo especialmente crítico en el caso del cerebro. Ello puede provocar mareos, convulsiones, fatiga, y en el peor de los casos, edemas cerebrales.

Dormir demasiado
Las consecuencias de dedicar poco tiempo al descanso nocturno son evidentes y se dejan notar rápidamente en nuestros cuerpos, en forma de fatiga física o falta de concentración. Sin embargo, excedernos en el sueño también puede tener su contrapartida. Un estudio de la Universidad de California puso de manifiesto que las personas que dormían ocho horas al día solían morir a una edad más temprana que aquellos que sólo pernoctaban seis o siete. Dormir en exceso está ligado a la diabetes y los problemas cardíacos.

Saltarse comidas
Parecemos seguir una lógica aplastante cuando pensamos que si evitamos alguna que otra comida adelgazaremos de manera más rápida. Este puede ser un comportamiento perjudicial para nuestros intereses, ya que lo más probable es que sintamos tanta hambre que nos pegaremos grandes atracones para saciar esa necesidad. Como puso de manifiesto este año un grupo de investigadores de la Universidad de Tel Aviv, un desayuno alto en calorías puede contribuir a que perdamos peso en el largo plazo.

El paracetamol
Desde que a finales de 2011 una británica muriese debido a una sobredosis de paracetamol, el acetaminofeno se ha situado en el punto de mira de muchas agencias sanitarias. Se trata de una de las causas principales de fallo hepático en países como Estados Unidos o Gran Bretaña y, aunque es completamente seguro en dosis bajas, su abuso puede conducir a la llamada “sobredosis escalonada”, más dañina incluso que una sola sobredosis masiva.

La naftalina
Las bolas de alcanfor no sólo hacen gala de un desagradable olor a cerrado, sino que su composición, en la que figuran potentes tóxicos, han provocado que haya sido regulada por la Unión Europea con el objetivo de “proteger la salud y el medio ambiente”. El mero olor de la naftalina puede ser tóxico, no digamos ya ser ingerido, especialmente por los niños, los más sensibles a estos insecticidas. Además, es altamente inflamable.

Bisfenol A
Este mes de abril, la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de Francia (Anses) publicó un informe en el que certificaba que el bisfenol A puede ser cancerígeno. Se trata de un componente que se encuentra en algunas botellas y envases, pero también en coches, gafas, aviones, utensilios médicos y en la tinta de algunos documentos. El pasado mes de agosto, El Confidencial publicó una guía para evitar dicha sustancia.

Pasar una hora diaria en un atasco
De entre la larga lista de cosas que pueden acortar nuestra vida, sobresale aquella que liga el tiempo que pasamos cada día en un atasco de tráfico con la posibilidad de sufrir problemas cardiacos. Según un estudio publicado en The American Journal of Preventative Medicine, los atascos de tráfico están relacionados también con un mayor riesgo de sufrir síndrome metabólico y adiposidad.

No cepillarse los dientes
Pensamos que si nos saltamos algún cepillado de vez en cuando, lo peor que nos puede pasar es que tengamos que pagar una cuantiosa factura al dentista en caso de que nos veamos en la necesidad a acudir a él. Sin embargo, puede ser mucho más grave. Como puso de manifiesto un grupo de cardiólogos de la Universidad de California, unas encías enfermas pueden derivar en problemas de corazón. Como explicó Neil Weintraub, principal responsable de la investigación, “un nivel de inflamación bajo pero crónico puede ser suficiente para perjudicar los conductos sanguíneos y desencadenar dolores vasculares”.

martes, 21 de enero de 2014

La columna vertebral

                                                 LA COLUMNA VERTEBRAL 

La columna vertebral está dañada en un 80 % de los adultos. Esa es mi experiencia. La ciencia médica todavía no tiene muy estudiado el asunto y casi todos los problemas derivados de la columna los trata con sintomáticos. Para casi todo utiliza Diclofenaco, infiltraciones o, incluso, la cirugía del túnel carpiano. Incluso la migraña como tal no existe, es solo un problema en las cervicales que se corrige con ejercicio y con dieta. 

Hasta ahora a ningún médico de la tierra le ha dado por examinar la curvatura de la columna salvo en casos de lordosis o cifosis. En general todo lo buscan con radiografías o electro conducción y acuden a muchas cirugías innecesarias. 

Los problemas de columna y los que de allí se derivan ya son epidemia. 

Para el humano normal es corriente pensar que los ancianitos arrastren los pies y que se hagan en la ropa. Simplemente les consiguen bastones y pañales y asunto concluido. Así es en todo el mundo. Algunas personas tienen estreñimiento tenaz y es muy frecuente encontrar síndrome de colon irritable, el cual tiene, entre sus componentes, un asunto de columna. Son muy frecuentes las cirugías en este último caso. 

En realidad la migraña, la bursitis y los problemas de dolor clasificados como del túnel carpiano no son tales, son en realidad problemas de columna. La ciencia médica los trata por separado cuando en realidad se trata de simples problemas de columna y todos ellos se tratan con simples ejercicios, elementales de hacer. 

La columna, en el cuello, tiene 7 vertebras. Le llaman cervicales. Cuando esas vertebras se desalinean producen migraña, bursitis, tendinitis, laringitis, hipo o hipertiroidismo, bronquitis, etc. Todos los órganos externos e internos de la parte superior del tronco, incluyendo la dentadura, quedan afectados. Allí radica uno de los problemas. 

Las neuralgias son, casi siempre, causadas por desalineación de la columna, tanto si se dan en la cara, en las extremidades o en la espalda. EL PROBLEMA GRAVE ES QUE MUCHAS ENFERMEDADES PRODUCEN SÍNTOMAS QUE LA GENTE ENMASCARA TOMANDO ANALGÉSICOS. No solo la gente. La ciencia médica hace lo mismo. 

En realidad, para los odontólogos, debería haber una materia que les enseñase a hacerle mantenimiento a la columna ya que como su trabajo es de pié entonces les es más vital. 

Para uno saber cómo está de las cervicales el método es muy simple. No se requieren exámenes de tomografía, ni radiografías, ni de electro conducción. No se necesita ir al fisiatra ni al neurólogo. 

Yo manejo un criterio que es el de curvatura y es como sigue; 
Se acuesta la persona sobre el piso, no en cama ni en camilla. Se mete la mano por el cuello, por el lado derecho. Como a tocarse la oreja izquierda. Si la mano le pasa, en gran medida, tiene problemas de curvatura. 

Para corregir problemas de curvatura en el cuello se procede así: 
La persona se acuesta en el suelo, sobre el piso de madera, la baldosa o la alfombra, boca arriba. Mueve la cabeza como si quisiese tocar el pecho. Puede comenzar con unos 10 movimientos o más si resiste. Lo importante es mirar que tanto aguanta sin cansarse. Al comienzo puede sentir molestia en los músculos del cuello o incluso en la cara. Uno empieza con 10 por una semana. A la semana siguiente sube a 15. A la siguiente a 20, etc. Hasta que pueda hacer diario 200 o 300 veces. Como puedes ver toma tiempo. 

Cuando uno o una se acueste boca arriba en el piso, no en la cama, y la mano no le quepa por el cuello, está curado(a). Así de simple. El suyo es un problema muy simple, aunque muy molesto. Así como un dolor de muela, que no es muy grave, pero si es inaguantable. 

Hay otro problema de curvatura y es el de la cintura. Allí están las vertebras lumbares. Cuando hay problemas allí surge lo siguiente: 

Cansancio para estar de pié, dolor de rodillas, pies fríos o muy calientes, estreñimiento, problemas de esfínteres puede aparecer la ropa interior orinada o untada de materia fecal sin que la persona se percate de ello. Esos y muchos otros son problemas de columna. 

Para saber si hay problemas de curvatura en tu cintura te vuelves a colocar boca arriba en el piso, no en la cama, y con la mano derecha la metemos por la cintura a ver si pasa. Si pasa con facilidad toda o en parte, hay líos con la curvatura. 

La corrección es muy simple, aunque toma tiempo y paciencia. 

Compras un ladrillo farol, es decir, de los que tienen huecos y son grandes. Póngale 10x30x15 y lo forras en tela o periódico para que no talle o ensucie la ropa. También sirve un tronco de madera. Boca arriba lo metes debajo de tus nalgas y estiras los pies. 5 minutoss. Luego retiras el ladrillo y permanece boca arriba. Va aumentando la permanencia sobre el ladrillo hasta durar 20 o 30 minutos diarios. Lo puedes hacer en la mañana o en la noche. 

El día que te acuestes boca arriba y la mano no te quepa por la cintura estas curado(a) y todas tus molestias habrán desparecido. 

Debes revisar si tienes arco en el pié ya que no tenerlo desalinea la columna y entonces hay que usar los zapatos con plantillas. 

viernes, 20 de diciembre de 2013

Como evitar de engordar en Navidad

Los dulces navideños nos invitan a comer a todas horas. 

Cómo sobrevivir al picoteo navideño sin miedo a arruinar nuestra dieta

En navidades no sólo aumentan los eventos sociales, y con ellos nuestra ingesta de calorías, además nuestra oficina y nuestra casa se llenan de dulces y snacks que nos invitan a comer en todo momento. Si los grandes eventos de estas fechas pueden echar al traste nuestra dieta no digamos si, además, nos pasamos todo el día de aperitivo.

Los snacks suelen ser los alimentos menos saludables de toda la pirámide alimenticia, algo que incluso se recuerda en las propias bolsas que contienen estos, pero el aperitivo en sí no tiene por qué ser malo.

Como explican la doctora Michelle Harvie y el profesor Tony Howell en su libro La dieta de los dos días (Temas de Hoy) –no confundir con la dieta 5:2– la conveniencia de tomar o no el aperitivo es un tema que suscita un debate interminable. Algunas personas argumentan que tomar un aperitivo ayuda a controlar nuestro apetito, porque hace que dejemos de sentir hambre y, por consiguiente, de comer en exceso durante las comidas. Otros afirman que al tomar un aperitivo lo único que se consigue es que nos concentremos en la comida, lo cual hace que comamos más.

En opinión de los doctores, “no existe ninguna evidencia de que tomar un aperitivo entre comidas sea mejor para controlar el hambre o para reducir los niveles de hormonas del apetito. Y, siempre y cuando consumas la misma cantidad en total, no se observa ninguna diferencia en tu índice metabólico basal tanto si haces dos comidas grandes como si haces seis o siete pequeñas al día”. Tomar aperitivo, explican en el libro, sólo tiene una pequeña ventaja: “Es posible que quemes menos grasa corporal después de una comida importante, pero el impacto que tendrá será extraordinariamente pequeño”.

¿Qué razón hay para picar?

Visto lo visto no parece que el aperitivo tenga nada de bueno, pero lo cierto es que, en un tiempo como este, trufado de tentaciones, es casi imposible rechazarlo. Y ya que caemos, mejor hacerlo de forma saludable. Como reconocen Harvie y Howell, “al final del día, el número de comidas que hagas en realidad dependerá de tí; y el factor principal no será en qué momento del día comes, sino cuánta cantidad ingieres en total dentro de las veinticuatro horas del día”.

Es por ello que, si nos resulta muy difícil esperar a la comida y la cena, no está de más tomar un aperitivo, siempre que el cómputo global de calorías no se dispare. Hay muchas alternativas saludables a las patatas fritas o los pistachos. La fruta y los embutidos ligeros (como el pavo) pueden ser tus mejores aliados. Estas fechas ten siempre a mano una pieza de fruta, para que sustituya al turrón que van a ofrecerte en la oficina y, si no quieres que te tiente en casa, sencillamente, no lo compres.

La diferencia entre uno u otro aperitivo es significativa. Una merienda consistente en un refresco normal y una magdalena de chocolate tiene 465 calorías. Si sustituimos esto por un refresco light y una manzana consumiremos sólo 45 calorías. Y esta conversión puede realizarse con todo tipo de alimentos.

El único aperitivo que, según los autores de La dieta de los dos días, debe estar terminantemente prohibido es el de después de cenar: “Conviene recordar que, siempre y cuando no comas en exceso, conseguirás beneficios realmente saludables si dejas pasar periodos de tiempo más prolongados entre cada comida. Sabemos que los cambios beneficiosos se producen cuando nuestras células no se alimentan constantemente con calorías. Por tanto, dejar intervalos más largos entre comidas, cuando tus células no se han alimentado, puede tener un efecto beneficioso. En la mayoría de seres humanos, esto sucede cada noche, cuando pasamos 12 horas sin tomar nada entre nuestra última comida del día y el desayuno, aunque puede que eso no suceda si te quedas picando delante del televisor hasta las dos de la madrugada y tomas un desayuno fuerte cuando te levantas a las siete”. 

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Vitaminas

Los suplementos vitamínicos no sirven de nada, asegura la ciencia

“El mensaje es sencillo: la mayoría de suplementos vitamínicos no previenen el desarrollo de enfermedades crónicas ni la muerte, su uso no está justificado y deben ser evitados”. Así de contundente se muestra el editorial del número de esta semana de la prestigiosa revista Annals of Internal Medicine, que acompaña a tres estudios sobre suplementos vitamínicos y minerales.

“La industria [de los suplementos] está basada en la anécdota. La gente dice ‘tomo esto y me siento mejor’ y el mito se perpetúa. Pero cuando haces pruebas, ves que no tienen ningún beneficio a largo plazo. No sirven para prevenir la mortalidad, ni los ictus, ni los infartos”, asegura el editorial, firmado por cinco doctores.

Las investigaciones publicadas esta semana se unen a una completa revisión de estudios que se dio a conocer el pasado mes y que llega a la misma conclusión: los suplementos vitamínicos apenas tienen beneficios para la salud en las personas bien nutridas de occidente, que son los que los toman. Y lo que es más grave, determinados suplementos, como los de beta-caroteno, vitamina E y vitamina A hicieron que aumentara el riesgo de muerte en alguno de los experimentos.

Una industria millonaria en el punto de mira

Los suplementos vitamínicos empezaron a popularizarse a finales de los 80, tras la publicación de una serie de investigaciones experimentales en las que se aseguraba que tenían un papel protector frente al cáncer y la enfermedad cardiovascular. Desde entonces, se han vendido como la varita mágica para lograr “vitalidad” (un concepto tan bonito como vano) o potenciar la memoria. Nada de esto, según los últimos estudios, es cierto.

En el primero de los estudios que acompaña el editorial se revisan otras 27 investigaciones, con más de 450.000 participantes, en las que los suplementos no muestran ningún efecto beneficioso en la prevención de la enfermedad cardiovascular y el cáncer.

El segundo estudio analizó la progresión de 1.700 pacientes que habían sufrido un infarto. Fueron divididos en dos grupos, en uno tomaron un suplemento vitamínico con 28 ingredientes y en el otro un placebo, dos veces al día, durante cinco años. Aunque el régimen de vitaminas no resultó peligroso, tampoco mostró ningún beneficio.

El tercer estudio siguió la evolución de cerca de 6.000 ancianos mayores de 65, que tomaron suplementos vitamínicos o placebo durante 12 años. Los participantes fueron sometidos a varias pruebas de rendimiento cognitivo y no se encontró ninguna diferencia entre ambos grupos.   

En definitiva, en opinión de los firmantes de la editorial, el consumo de la mayoría de suplementos vitamínicos y minerales sólo sirve para tirar el dinero. Eso sí, mucho dinero. En Estados Unidos, más de la mitad de la población consume este tipo de suplementos y en España, aunque es uno de los países occidentales donde menos éxito tienen, los utiliza un 13% de la población, según un estudio de Nielsen. En total, la industria de los suplementos, según un estudio de Euromonitor International, facturó en 2012 23.400 millones de dólares. Un 3% más que en 2011.

La industria reacciona

Dado lo contundente del estudio, y lo mal parado que deja a los suplementos vitamínicos, las reacciones de los fabricantes no se han hecho esperar. Para la doctora Carrie Ruxton, portavoz del Servicio de Información de Suplementos Sanitarios, del Reino Unido, hay que dejar claro que la administración de vitaminas debe estar orientada al mantenimiento de la salud, no al tratamiento de enfermedades preexistentes como, dice, se hace en uno de los estudios. En opinión de Ruxton, que ha explicado su postura al Daily Mail, “una proporción significativa de la población no consume la cantidad diaria recomendada de vitaminas y minerales. Y esto se aplica en particular a las mujeres jóvenes, una población no incluida en el estudio”.

Dicho esto, todos los nutricionistas insisten en que la dosis diaria recomendada de vitaminas se encuentra en una dieta saludable estándar, y sólo deberían tomar suplementos, por prescripción médica, aquellas personas que por una razón concreta tengan carencias, como es el caso de las mujeres posmenopáusicas (a las que se le receta calcio y vitamina D) o las embarazadas (que toman ácido fólico).

Para el resto la cuestión es sencilla: ¿no es mejor cambiar de dieta que tomar las vitaminas que no has consumido de forma exógena? Así lo creen la mayoría de médicos, pero la industria de los suplementos, de momento, sigue estando en buena forma.

domingo, 1 de diciembre de 2013

La suegra

Una relación complicada: reglas a seguir si quieres llevarte bien con tu suegra.

"¡R.I.P, R.I.P, hurra!" es el epitafio que proponía Groucho Marx para su suegra, y es éste sólo uno de los muchos chistes que la suegra, como concepto, ha suscitado. En inglés, el nombre que se le aplica es el de madre política, es decir, mother-in-law. Pues bien, con no poca frecuencia los anglófonos, entre la sorna, la broma y la realidad se refieren al monster-in-law, el monstruo político.
Pero, si bien gracioso, el asunto no es poco de pavo: según el sitio web Netmums, una de cada cuatro nueras desprecian a su suegra y la encuentran demasiado controladora. El sondeo se hizo con 2.000 mujeres, que consideraban que la suegra se inmiscuía como autoridad en los asuntos referidos a la educación de los hijos o en cómo se debe actuar como padres. Algunas hacían referencia a la suegra subestimando a la nuera frente a su marido y sus hijos. Otras quejas aludían a que la suegra expresa que la mujer no es lo suficientemente buena para su hijo o que era borde y metomentodo. Aproximadamente un tercio de las mujeres describía a su suegra como "criticona" o "entrometida".
Dicho esto, no sorprenderá que cerca de un cuarto de las participantes en la encuesta describiera la relación con su suegra como "mala" o "terrible". En los casos más radicales, la tensión con la familia política conduce a problemas serios en la pareja.
En opinión de la sexóloga y profesora Yvonne K. Fulbright, en la relación suegra-nuera es esta última quien juega con desventaja. Fulbright propone una serie de pasos a seguir o de consejos para controlar las emociones cuando, en estos casos, la situación se vuelve crítica: al fin y al cabo, se trata de tu bienestar y del de tu familia.
1. Piensa en frío
Como en cualquier situación de estrés, no te precipites. Busca un lugar tranquilo para pensar qué cosas te molestan, escribirlas en una lista si lo ves necesario, ordenar tus sentimientos y tus opiniones. La cautela y la reflexión te ayudarán a obtener resultados beneficiosos.
2. Ponte en su lugar
Sea más o menos de tu agrado, considera cuáles son las circunstancias vitales de tu suegra y por qué se comporta así. Es muy probable, según Fulbright, que su comportamiento se derive de la relación que tiene con su hijo, no contigo. En muchas ocasiones su actitud hostil para contigo es simplemente un acto de frustración al sentirse desconectada de su hijo. En tal caso, sería el marido quien debería tratar de mejorar la relación con su madre.
Intenta ser objetiva y pregúntate honestamente si ella tiene una criterio válido. Piensa si lo que dice o hace tiene una buena intención de fondo. Observa, también, que puede sentirse desplazada por haber dejado de ser la matriarca de la familia, y seguro que es fácil hacerla sentirse importante en su nuevo papel.
3. Reflexiona acerca de tu papel
En algunas de estas situaciones la nuera en cuestión no ha hecho nada para que la relación con la suegra se tense. Pero otras veces la nuera hace o deja de hacer cosas que llevan a la suegra a tratarla de un modo u otro (sea o no merecido).
Piensa, pues, si puede haber algo que la esté molestando. ¿Eres una víctima realmente o dices y haces cosas que pueden incitar una respuesta negativa? Si es así, considera qué puedes cambiar para manejar más adecuadamente la situación y evitar el enfrentamiento.
4. Deja a un lado las expectativas
Recrearse en cómo deberían ser las cosas supuestamente no es sino incitar el sufrimiento. Es inútilpersistir en aquello que no se puede conseguir. Sé realista con la situación, incluyendo cualquier circunstancia innegociable. No pretendas ser la protagonista de un christmas navideño y sé consecuente: no es necesario, tampoco, tener una relación ideal y de amistad con tu suegra. Basta con que las cosas marchen con cordialidad y eficacia.
5. No busques su aprobación
Ni tú necesitas la aprobación de nadie para vivir tu vida como deseas, ni tu suegra tiene nada que decir al respecto de tus decisiones vitales. No te vuelvas loca intentando complacerla, simplemente admite y respeta que podéis tener distintas visiones del mundo.
6. No finjas una relación que no existe
La relación con tus suegros debe ser cordial, amable y respetuosa. Pero no tenéis que ser mejores amigos, ni tienes por qué tratarlos como a tus padres. No es necesario fingir una intimidad que no existe para forzar la situación.
7. No te pongas a su nivel
Es tentador responder con su misma medicina, siendo esquiva, borde o desconsiderada. Pero no es eficaz. Intenta llevar la relación a un término práctico, centrándote en lo que compartís o en lo que es estrictamente necesario que compartáis.
8. No te tomes las críticas de manera personal
Probablemente tu suegra actuaría así con cualquiera que estuviera en tu lugar. Además, no debes olvidar que lo importante es que tu marido te quiera y te admire, que lo haga ella es secundario. Por lo tanto, no te tomes a la tremenda sus críticas. Pueden cansarte, pero no deben minarte.
9. Limita la actuación de la familia política en tu vida
Cuando alguien se vuelve verdaderamente tóxico para tu matrimonio o tu familia hay que fijar unos límites muy claros. Tanto tú como tu familia tenéis derecho a disfrutar de una existencia tranquila, y nadie debe interrumpir tu círculo sano de seres queridos. Si realmente te están maltratando o faltándote al respeto, pon unos límites tajantes.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Sueño y peso ideal

El secreto mejor guardado para mantenerse en el peso ideal.



Los hábitos de sueño influyen directamente en el peso corporal. Las personas que mantienen unos patrones regulares, acostándose y levantándose todos los días a la misma hora, y que además duermen unas ocho horas al día, tienen menos posibilidades de engordar que las que varían diariamente, según los resultados de un estudio publicado en el último número del American Journal of Health Promotion.

La mala calidad del sueño está relacionada con una serie de desajustes hormonales, entre los que se encuentra una reducción de los niveles de la hormona que contribuye a la sensación de saciedad cuando comemos. Según los resultados de la investigación, las personas que duermen menos de 6,5 horas al día o más de 8,5 y que carecen de unos hábitos regulares de sueño son, por lo general, más gordas que el resto.

Los investigadores analizaron durante varias semanas los hábitos de más de 300 mujeres, de entre 17 y 26 años. Una evaluación que consistió en controlar su peso, la actividad física que mantenían durante el día y, principalmente, sus patrones de sueño. Como resultado, los investigadores también pudieron determinar la oscilación de tiempo que marca la diferencia entre mantenerse en el peso ideal o tener sobrepeso: 90 minutos a la semana. Es decir, si un día se duermen ocho horas y otro se rebaja a seis y media o se aumentan a nueve y media. Los casos en los que la variación era menor a 60 minutos no se relacionaron con desequilibrios de peso.

Alteraciones en los niveles de la “hormona del apetito”

Los investigadores sostienen la tesis de que las alteraciones en los ritmos biológicos tienen una consecuencia directa en la fisionomía. En la mayoría de organismos, los denominados relojes biológicos, que regulan todas las funciones vitales, determinan la noción del tiempo siguiendo un ciclo de 24 horas, en función de la llegada del día y la noche. Multitud de genes operan en función de estos ciclos, y sus funciones son alteradas si el oscilador circadiano no funciona correctamente, algo que ocurre en las personas con horarios muy cambiantes o que trasnochan demasiado.

El reloj alimenticio, en concreto, controla el trabajo de los genes que operan en nuestro aparato digestivo, y está diseñado para anticiparse a nuestros hábitos alimenticios, activando unos genes y desactivando otros. Es por ello que, si no comemos cuando nuestro cuerpo está acostumbrado a hacerlo, nos rugen las tripas y sentimos muchísima hambre, aunque no tengamos ninguna necesidad real de comer.

Otro estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Temple, en Filadelfia, similar a éste pero centrado en niños, determinó que dormir menos de lo recomendado estaba relacionado con el consumo de un media de 134 calorías más al día. Unas conclusiones que también se relacionaron con el aumento de los niveles hormonales de leptina y grelina, ambas responsables del apetito.

Cómo mejorar la calidad del sueño

Las dificultades para conciliar el sueño de deben a múltiples factores, que van desde el estrés y la alimentación a las enfermedades. Unas causas a las que se suma la perniciosa creencia de que “dormir es una pérdida de tiempo”, lo que provoca que durmamos menos de lo necesario para el correcto funcionamiento del organismo. El descanso nocturno no sólo es fundamental para evitar tener sobrepeso, sino también para recuperarnos del desgaste energético sufrido durante el día, consolidar las capacidades memorísticas y afianzar los conocimientos aprendidos.

Para disminuir la respuesta de ansiedad asociada a todo lo que tiene que ver con dormir, es importante aprender a respirar de manera profunda y a relajar los músculos. Para la mayoría de terapias psicológicas es fundamental aprender a no anticiparse, pensando “esta noche tampoco voy a dormir”. Por el contrario, deben alimentarse pensamientos positivos y racionales, y desterrar aquellos que vengan del temor o la desesperanza.

Respecto a las posturas, la mejor es dormir como un tronco. Es decir, boca arriba y con los brazos a lo largo del cuerpo, ya que se trata de una posición bastante estable. No da ninguna clase de problemas de respiración y además, no suele causar dolores de espalda, ya que no provoca que la espina dorsal tenga que hacer ningún esfuerzo.

domingo, 10 de noviembre de 2013

10 trucos para sacar todo el partido a las 24 horas del día


Tempus fugit
, o el “tiempo vuela”, es una expresión latina que nos recuerda la velocidad con la que pasa el tiempo sin que seamos conscientes de ello. Otra locución en latín, “carpe diem” (es decir, “atrapa el día”) fue acuñada por el poeta Horacio para recordarnos aquella máxima de “vive cada momento como si fuese el último”.

Complicado resulta seguir dicho consejo en un mundo en el que los estímulos que demandan nuestra atención son incesables y nos distraen constantemente de lo que resulta realmente importante. Por eso, seguir determinados consejos que nos ayuden a manejar el tiempo que tenemos en las manos (que, en el fondo, es de lo poco que tenemos realmente en esta vida) puede ayudarnos no únicamente a ser más productivos, sino también a hacer más felices a los que nos rodean, como son nuestra pareja, nuestra familia o nuestros amigos.

  • Planifícate

Parece un consejo obvio, pero cuando el estrés nos atenaza y sentimos que tenemos que hacer miles de cosas cada día, se trata de una de las cosas de las que prescindimos en primer lugar. Mal hecho: dedicarcinco o diez minutos a ordenar lo que vamos a hacer durante el día, a la larga puede ahorrarnos mucho tiempo gastado en vano.

  • Deja huecos libres

En principio, si tantas cosas tenemos que hacer, lo mejor será apretar nuestra agenda y no dejar ni un minuto libre, ¿no? Pues no. Debemos descansar de vez en cuando –está demostrado que ayuda de manera positiva a la concentración–, y también, permitirnos cierta flexibilidad en nuestro horario. Si llenamos tanto este que no nos dé margen al error, solamente conseguiremos sentirnos aún más estresados al ver que no podemos cumplir con todos los compromisos.

  • Sigue la regla del 80/20

Es una de las viejas máximas del management, que afirma que con tan sólo el 20% de las actividades podemos obtener el 80% de nuestros resultados a lo largo del día. En otras palabras, si nos centramos en ese pequeño pero importante porcentaje de tareas a cumplir, habremos avanzado más que si nos detenemos en lo accesorio.

  • Separa el tiempo de las citas del tiempo discrecional

Diversos expertos en organización del tiempo nos recuerdan que, a lo largo de nuestra jornada laboral, hay dos clases de tiempo, el tiempo de cita y el tiempo discrecional. El primero es aquel que, a la fuerza, nos obliga a estar en un lugar a una hora determinada (por ejemplo, si tenemos una comida o una reunión, o si hemos de acudir a un evento); el segundo es aquel en el cual somos nosotros los organizadores, siempre y cuando no haya nada que nos interfiera. El primero es sagrado, el segundo es nuestro.

  • Termina las cosas que empiezas

El célebre multitasking, o querer hacerlo todo a la vez, causa el efecto completamente contrario al que persigue: no sólo no tachamos tareas de nuestra lista con una mayor velocidad, sino que debido a que no nos concentramos, los resultados son peores. Resulta más eficiente completar cada actividad para poder eliminarla de nuestra mente y poder pasar a otra cosa.

  • Estar ocupado no es ser productivo

Otra máxima en apariencia contradictoria pero bastante certera: en ocasiones pasamos el día llevando a cabo actividades accesorias que nos distraen de lo verdaderamente importante. En muchos casos, esas personas estresadas que se mueven de un sitio a otro con un café en la mano y que no parecen capaces de concentrarse en ninguna conversación no son gente que tengan la cabeza ocupada con grandes ideas, sino personas distraídas que creen que el movimiento perpetuo les llevará a algún lugar, aunque no sea así.

  • Clasifica, clasifica y clasifica

Si pasamos cuatro horas fuera de la oficina, es posible que a la vuelta tengamos cien correos electrónicos por leer. Echar un vistazo a todos ellos nos puede llevar media hora, por lo que crear etiquetas que clasifiquen los correos según su importancia o el ámbito de su tarea puede ahorrarnos bastante tiempo. Algo semejante puede aplicarse a otras circunstancias de la vida, como la clasificación de las tareas o de las llamadas a realizar a lo largo de un día.

  • Aprovecha la mañana

Ya se sabe que hay quien rinde mejor por la tarde y por la noche que por la mañana, pero hasta que el horario de oficina comience a las cuatro de la tarde, es a primer ahora del día cuando tendremos que organizarnos. Si podemos realizar las tareas más importantes de la jornada antes del mediodía, tendremos mucho ganado, y la pereza de la sobremesa (la hora menos productiva del día) no podrá con nosotros.

  • No dejes que los demás organicen tu día

Hay citas que son ineludibles, pero dejando aparte estas, resulta importante hacer comprender a los que nos rodean (sean compañeros o familia) que debemos aprovechar el tiempo y ello nos hace que no estemos siempre disponibles para ellos. Eso quiere decir que quizá no debamos decir que “sí” cada vez que un colega nos propone ir a tomar un café, o dejar para otro momento esa conversación pendiente con un amigo. Al principio puede parecer duro, pero si logramos trazar las fronteras para que no nos molesten, terminaremos aprovechando mejor el tiempo en el trabajo y en el hogar.

  • Ignora el correo electrónico, el WhatsApp y el teléfono

Todos hemos vivido esa situación en la que mientras estamos concentrados trabajando vemos cómo nos entra un correo a la bandeja de entrada del mail, el móvil vibra anunciando que ha llegado un nuevo mensaje y, de repente, el teléfono se pone a sonar. Si paramos para contestar a las tres cosas al momento, seguramente pasaremos quince minutos sin hacer nada de provecho. Cierto es que algunas cosas no pueden esperar, pero si malacostumbramos a nuestros compañeros a estar siempre disponibles para ellos, quizá no podamos ponernos a hacer lo que de verdad debemos hacer hasta las nueve de la noche.


martes, 5 de noviembre de 2013

Obesógenos: las sustancias que nos están haciendo engordar sin darnos cuenta

Todo el mundo sabe que cada vez estamos más gordos. Y casi todo el mundo cree que el aumento de la ingesta calórica y el sedentarismo en las sociedades desarrolladas son los principales culpables de la epidemia de obesidad. El problema es que, ni los cambios en la dieta, ni el sedentarismo, son suficientes para explicar por qué ha crecido la obesidad en todas las poblaciones.

El ejemplo más claro de esto hay que buscarlo en el reino animal. La Encuesta Nacional de Obesidad de las Mascotas de EEUU ha constatado que el 50% de los gatos y perros estadounidenses sufren de sobrepeso. También los animales de laboratorio y de los zoológicos, que han tenido la misma dieta y estilo de vida durante décadas, están cada vez más gordos.

En 2010, un grupo internacional de científicos publicó un estudio en la revista Proceedings of The Royal Society, en el que se analizaba la evolución de 12 poblaciones de animales que viven en ambientes de influencia humana: todas habían engordado. Los chimpancés, la especie genéticamente más cercana a los humanos, habían experimentado un aumento de peso de entre el 33,2% y el 37,2% en el periodo comprendido entre 1985 y 2005. Bien es cierto que parte de este aumento podría deberse a que también los chimpancés comen más y hacen menos ejercicio, pero los investigadores aseguran que los chimpancés estudiados, al menos durante la última época, vivían en un ambiente muy  controlado, con una dieta constante y unos hábitos de vida inalterables. ¿Por qué entonces continuaban engordando? ¿Puede ser la señal de que estamos pasando algo por alto?

Las sustancias que alteran nuestras hormonas

Dado que la dieta y sedentarismo no parecen explicar por sí solos el aumento de la obesidad, los científicos exploran la posibilidad de que existan otros factores que jueguen un papel complementario, y que afecten por igual a humanos y animales.

En 2002, Paula Baille-Hamilton, profesora de la Universidad de Stirling (Escocia) especialista en toxicología y metabolismo humano, firmó una polémica investigación en la revista Journal of Alternative and Complementary Medicine (que, pese a su sospechoso nombre, está muy bien valorada en los rankings) en la que aseguraba que existía una relación causal entre el aumento de los agentes químicos ambientales y el aumento de la frecuencia de la obesidad en la población. Poco después se acuñó el término obesógenos para nombrar a estas sustancias químicas que polucionan el medio ambiente y que, incorporadas al organismo, pueden interferir con la regulación y conservación de la energía.

Los obesógenos son parte de los famosos disruptores endocrinos: las sustancias químicas que interfieren con nuestro sistema hormonal, causando alteraciones a todos los niveles de nuestro metabolismo. Su estudio es muy complejo, lo que explica por qué, más de una década después de la publicación del trabajo de Baille-Hamilton, muy poca gente conoce su existencia fuera de los círculos académicos. Al fin y al cabo, los obesógenos son en su gran mayoría xenobióticos, esto es, compuestos cuya estructura química es inexistente o poco frecuente en la naturaleza ya que han sido sintetizados por el hombre en el laboratorio. La mayoría han aparecido en el medio ambiente durante los últimos 100 años, por lo que su influencia sobre este está aún lejos de conocerse por completo.

Pese a esto, numerosos estudios in vitro, sobre animales de laboratorio y en humanos realizados en la pasada década evidenciaron que muchas de estas sustancias presentes en el medio ambiente o en la dieta pueden interferir con el complejo mecanismo de señalización neuroendocrina produciendo efectos adversos: entre otros, probablemente, la obesidad.

Un campo de estudio complejo y con pocos apoyos

El doctor Ricardo García-Mayor, especialista en endocrinología y nutrición e investigador de la Universidad de Vigo, es uno de los pocos médicos españoles que ha estudiado en profundidad el complejo mundo de los obesógenos. En su revisión de estudios Disruptores endocrinos y obesidad: obesógenos, publicada en 2011 en la revista Endocrionología y nutrición, recopiló todas las evidencias científicas que tenemos hasta la fecha sobre estas sustancias. Su conclusión es clara: existen evidencias del efecto obesógeno de estas sustancias en estudios en animales de experimentación, tanto in vitro como in vivo, pero muy pocas en humanos.

Según ha explicado García-Mayor a El Confidencial, tenemos suficiente evidencia en animales para afirmar que los tóxicos ambientales pueden ser la causa del aumento de la prevalecía de obesidad en estos, pero no se ha logrado demostrar si ocurre lo mismo en humanos, porque “los diseños experimentales son más difíciles por motivos obvios”. Es cierto que el metabolismo de animales es diferente al humano, pero también es difícil creer que, entre todos los posibles obesógenos catalogados, ninguno vaya a afectarnos de una forma u otra.  

Baillie-Hamilton, que desde que publicó su investigación no ha dejado de estudiar la relación entre los disruptores endocrinos y obesidad, sigue convencida de que su hipótesis es cierta, y los obesógenos están jugando un papel decisivo en el aumento de la obesidad. Según explicó a The Ecologist en 2012, “los químicos a los que estamos expuestos están envenenando nuestros sistemas de control de peso, lo que daña nuestra habilidad para perderlo”. Una situación que, asegura, se está agravando debido a que nuestra comida tiene cada vez menos vitaminas y minerales (algo que explica debido a la pérdida de calidad de nuestro suelo, que cada vez tiene menos nutrientes).

Cuando Baillie-Hamilton publicó su estudio se encontró con una gran reticencia de parte de la comunidad científica, que no se tomó en serio sus teorías –entre otras cosas porque cuando publicó su investigación ni siquiera estaba adscrita a una institución académica–, pero con el tiempo numerosos estudios han ido mostrando que, al menos, algo de razón llevaba. Este mismo verano dos artículos publicados en la revista Pediatrics han evidenciado que los niños expuestos a dos compuestos químicos utilizados en el envasado de alimentos, el bisfenol A y los ftalatos, son más propensos a ser obesos o presentar resistencia a la insulina que dé lugar a diabetes. Y es sólo un ejemplo.

Un breve catálogo de obesógenos

La investigación avanza lentamente, y no cabe duda de que es difícil encontrar financiación cuando tus estudios van en contra de la industria química, gran parte de la industria agroalimentaria, y las convenciones de la mayoría de nutricionistas. Pese a esto, después de una década se han alcanzado algunas conclusiones, y, tal como recoge la revisión de García-Mayor, estas son las sustancias sobre las que se dirigen todas las miradas.

Genisteína

Es una isoflavona con propiedades antioxidantes, que se ha utilizado como antihelmíntico, para tratar la infestación por lombrices. Se encuentra de forma abundante en la soja. Los científicos han comprobado que la sustancia, en dosis similares a las que podría consumir cualquier humano que incluya la soja en su dieta (es decir, casi todos los orientales, y cada vez más occidentales), resulta obesogénica en ratones. Otros estudios han comprobado que la sustancia altera la distribución de la grasa corporal en mujeres postmenopaúsicas.

Bisfenol A

Es de largo el obesógeno más estudiado, sobre el que recaen más evidencias científicas y, además, el que afecta en mayor medida a la población, dado su amplio uso en productos industriales y de consumo. En cultivos de adipocitos humanos se ha observado que el BPA inhibe la liberación de la adiponectina, un protector del organismo sobre muchos de los componentes del llamado síndrome metabólico. Otros estudios han demostrado que los niños expuestos a esta sustancia son más propensos a ser obesos. Su efecto, no obstante, podría ser más limitado en los adultos. Según demostró una investigación de 2011 el Bisfenol A se absorbe y elimina rápidamente por el organismo, por lo que no tendría el efecto tóxico observado en los animales de experimentación.

Compuestos órgano-estáñicos

El tributil-estaño (TBT), monobutil-estaño (MBT) y tifenilestaño (TPT) son agentes orgánicos que de forma continua polucionan el medio ambiente. Se utilizan en el revestimiento de embarcaciones, en la industria de la madera, en sistemas conductores de agua, y como fungicida en alimentos.

Según una investigación de la Universidad de California, publicada en 2006, estas sustancias activan unos receptores nucleares que juegan un decisivo papel en la adipogénesis. En opinión de García-Mayor, es necesario realizar más estudios epidemiológicos, pero dado el contacto amplio y frecuente de estas sustancias con un segmento importante de la población general, estos agentes son posibles obesógenos en humanos.

Ftalatos

Los ftalatos son compuestos orgánicos sintéticos derivados del ácido tálico. Están amplia y continuamente en contacto con la población al ser constituyentes de plásticos, productos de cosmética, juguetes, lubricantes, etc. Se comprobó su efecto adipogénico en ratones prenatales y este verano un estudio comprobó que los niveles urinarios de un tipo particular de ftalatos, conocidos como di-2-etilhexil (DEHP), que se utiliza para suavizar las botellas de plástico, están estrechamente ligados a las probabilidades de tener resistencia a la insulina, un precursor de la diabetes. Además, otro estudio epidemiológico en humanos varones observó una correlación positiva entre la concentración de ftalatos en orina y el perímetro de la cintura. 

lunes, 4 de noviembre de 2013

Consejos para una vida sana

Para Adultos Contemporáneos seudo-intelecto-neuro-hipocondríacos... Es decir: nosotros... 

 Dicen que todos los días tenemos que comer una manzana por el hierro y un plátano, por el potasio. También una naranja, para la vitamina C, medio melón para mejorar la digestión y una taza de té verde sin azúcar, para prevenir la diabetes..

 Todos los días hay que tomar dos litros de agua (sí, y luego mearlos, que lleva como el doble del tiempo que llevó tomárselos)..

 Todos los días hay que tomarse un Activia o un Yogurt para tener 'L. Cassei Defensis', que nadie sabe qué mierda es, pero parece que si no te tomas un millón y medio todos los días, empiezas a ver a la gente como borrosa.

 Cada día una aspirina, para prevenir los infartos, más un vaso de vino tinto, para lo mismo. Y otro de blanco, para el sistema nervioso. Y uno de cerveza, que ya no me acuerdo para qué era. Si te lo tomas todo junto, por más que te dé un derrame ahí mismo, no te preocupes pues probablemente ni te enteres.

 Todos los días hay que comer fibra. Mucha, muchísima fibra, hasta que logres defecar un sweater. Hay que hacer entre cuatro y seis comidas diarias, livianas, sin olvidarte de masticar cien veces cada bocado. Haciendo un pequeño cálculo, sólo en comer se te van como cinco horitas.

 Ah, después de cada comida hay que lavarse los dientes, o sea: después del Activia y la fibra los dientes, después de la manzana los dientes, después del plátano los dientes... y así mientras tengas dientes, sin olvidar pasarte el hilo dental, masajeador de encías, buche con Plax...

 Mejor amplía el baño y mete el equipo de música, porque entre el agua, la fibra y los dientes, te vas a pasar varias horas por día ahí adentro.

 Hay que dormir ocho horas y trabajar otras ocho, más las cinco que empleamos en comer, veintiuno. Te quedan tres, siempre que no te agarre algún imprevisto. Según las estadísticas, vemos tres horas diarias de televisión. Bueno, ya no puedes porque todos los días hay que caminar por lo menos media hora (dato por experiencia: a los 15 minutos regresa, si no la media hora se te hace una).

 Y hay que cuidar las amistades porque son como una planta: hay que regarlas a diario. Y cuando te vas de vacaciones también, supongo. Además, hay que estar bien informado, así que hay que leer por lo menos dos diarios y algún artículo de revista, para contrastar la información. ¡Ah!, hay que tener sexo todos los días, pero sin caer en la rutina: hay que ser innovador, creativo, renovar la seducción. Eso lleva su tiempo. ¡Y ni qué hablar si es sexo tántrico!! (al respecto te recuerdo: después de cada comida hay que cepillarse los dientes!).

 También hay que hacer tiempo para barrer, lavar la ropa, los platos, y no te digo si tienes perro u otra mascota... ¿hijos?!

 En fin, a mí la cuenta me da unas 29 horas diarias. La única posibilidad que se me ocurre es hacer varias de estas cosas a la vez, por ejemplo: Te duchas con agua fría y con la boca abierta así te tragas los 2 litros de agua.

 Mientras sales del baño con el cepillo de dientes en la boca le vas haciendo el amor (tántrico) parado a tu pareja, que de paso mira la TV y te cuenta, mientras barres. ¿Te quedó una mano libre? Llama a tus amigos.. ¡Y a tus padres!! Tómate el vino (después de llamar a tus padres te va a hacer falta). El Yakult con la manzana te lo puede dar tu pareja mientras se come el plátano con el Activia, y mañana cambian. Y menos mal que ya crecimos, porque si no nos tendríamos que clavar un Danonino Extra Calcio todos los días.

 ¡Úuuuf! Pero si te quedan 2 minutos, reenvíale esto a los amigos (que hay que regar como las plantas) mientras tomas una cucharadita de All Bran, que hace muy bien... Y ahora te dejo porque entre el yogur, el medio melón, la cerveza, el primer litro de agua y la tercera comida con fibra del día, ya no sé qué estoy haciendo pero necesito un baño urgente. Ah, voy a aprovechar y me llevo el cepillo de dientes...

 SI YA TE LO ENVIÉ ANTES, PERDONA... ES EL ALZHEIMER QUE A PESAR DE TANTOS CUIDADOS NO LO HE PODIDO COMBATIR


 

sábado, 2 de noviembre de 2013

Correr, consejos.

Antes de una carrera es usual ver corredores realizando sprints, lo que es un error. 

No estires antes de correr: 10 mitos sobre el 'running' muy perjudiciales



Casi todos los corredores creemos conocer los principios básicos que debemos seguir en nuestro entrenamiento, pero más de una vez, me he encontrado corriendo en grupos de corredores que aplicaban ciertos principios que creían verdades absolutas, de forma errónea.

Hay ciertas reglas, planes y rutinas que siguen los corredores profesionales, pero que no son extrapolables de la misma forma al atleta popular. Aquí te apuntamos alguna de ellas y te aportamos trucos para corregirlo.

Estirar antes de correr
Seguro que todos estamos de acuerdo en que se debe estirar tras una sesión de carrera, pero hay muchos corredores que lo hacen también antes de iniciar el entrenamiento. Esto es un error, tus músculos y tendones no están preparados para ser sometidos a la tensión y estrés que les produce el estiramiento estático. Es vital estirar al finalizar el entrenamiento, ya que está demostrado que previene lesiones, al ayudar al músculo a soportar menos tensión al correr.

Unánimemente, los entrenadores recomiendan no estirar nunca antes de correr. Si vas a rodar, es preferible que calientes y sólo estires al acabar el entrenamiento. Si en cambio vas a realizar series, puedes realizar unos estiramientos suaves, tras haber calentado, al menos 15 minutos. En estos estiramientos, no lleves nunca el estiramiento hasta el límite, simplemente trabaja sobre el músculo.

El truco: antes de unas series, en lugar de estirar puedes preparar tus piernas sin tener que realizar estiramientos estáticos; son los llamados estiramientos dinámicos. Después de calentar, haz tres series de skipping, elevando bien las rodillas y otras 3 de skipping trasero, tratando de alcanzar los glúteos con los talones. En una distancia de 20 metros.

Sprints cortos antes de una carrera
Antes de una carrera es usual ver corredores trotando durante un rato, para acabar realizando series de sprints de entre 5 y 10 segundos, para poner el corazón a punto y activar su organismo.

No tiene mucho sentido realizar sprints a una velocidad mayor que a la que deberías iniciar la carrera. Estos quedan grabados en la memoria del corredor, lo que les hace salir más rápido que su ritmo objetivo. Es mejor ir acelerando poco a poco, correr en progresión según vas haciendo kilómetros, que fatigar tus músculos y corazón, alcanzando picos que liberen acido láctico, antes de la carrera.

El truco: para carreras de 10K o menos, basta con que calientes el tiempo suficiente para empezar a sudar. Para competiciones más largas, basta con que corras unos 10 minutos, manteniendo un ritmo sostenido durante intervalos de 2 minutos y después realices el primer kilómetro a ritmo para terminar de calentar.

Tiradas largas de 30 kilómetros
Muchos programas de entrenamiento para maratón incluyen erróneamente rutinas de hasta 30 kilómetros. Entrenadores nacionales como el exatleta olímpico Gavela, o Torralba, afirman con rotundidad que es un error que un atleta popular haga sesiones de más de 2 horas. Debes limitar tu tirada larga a los kilómetros que seas capaz de completar en este tiempo.

El truco : Corre los últimos quince minutos de la TL, a ritmo de media maratón para endurecer tus piernas y tu mente.

Seguir un plan
Si, pero no como si fuera la Biblia. Los corredores suelen seguir un plan y una rutina programada, independientemente de la edad, el cansancio acumulado y las sensaciones en un momento determinado. Los profesionales siguen un plan, pero lo van adaptando y realizando ajustes, en función de esas variables. Por eso, es importante que tengas entrenador.

El truco: Cuando notes cansancio acumulado, que no progresas; date un respiro, baja kilómetros, reduce la intensidad y los ritmos durante al menos una semana. Te ayudará a mejorar y progresar.

Ritmo de maratón en las tiradas largas
Puede sonar lógico tratar de correr la tirada larga a ritmo similar al del maratón, pero esto sólo te va a producir fatiga y cansancio, restándote capacidad para progresar con el entrenamiento del resto de la semana.

El truco: corre la tirada larga, un minuto más lento que tu ritmo objetivo de maratón y aprieta para acabar a ritmo de carrera, sólo durante los últimos 3 kilómetros. Estarás más fresco durante la semana y reducirás el riesgo de lesionarte.

No hacer pesas
Muchos atletas no hacen pesas, para no ganar músculo y peso, parece que así correremos más rápido y mejor. Es un gran error, los últimos kilómetros del maratón son cuestión de fuerza, nunca un problema aeróbico. Además, a partir de los 40 años, perdemos un 2% de masa muscular, que nos hará ir perdiendo ritmo.

El truco: un par de sesiones de gimnasio semanales, para fortalecer la musculatura y los huesos. Esta rutina debe incluir ejercicios para el tren superior e inferior.

Descansar después de una carrera
Es mejor descansar el día anterior a la TL o a una carrera, no el posterior.  El pico de cansancio llega a las 48 horas, no al día siguiente.

El truco: Si la carrera es el domingo, haz unos cambios de ritmo suaves, el lunes. Rueda lento para recuperar martes y miércoles y el jueves un rodaje a ritmo más vivo.

La vuelta después de una lesión
Cuando nos lesionamos, la mayoría suele tratar de realizar entrenamientos alternativos en bicicleta o elíptica. Te permite mantener la forma y volver muscularmente a un nivel similar. ¡Error! Esto implica volver a correr a un ritmo superior al que tus tendones y ligamentos pueden afrontar lesionándote de nuevo.

El truco: vuelve de forma progresiva. Oblígate a que la mitad de tus sesiones sean de carrera y la otra mitad de gimnasio. Entrena la fuerza y la flexibilidad para corregir los desequilibrios musculares.

Aumentar el kilometraje semanal en un 10 por ciento
Es uno de los principios generalmente asumidos, pero investigadores holandeses han encontrado el mismo número de lesiones en corredores que seguían esta regla, como en los que incrementaban más rápido.

El truco: al inicio del plan, corre el mismo kilometraje durante 4 semanas y luego incrementa en un 20%. Así, el cuerpo se adaptará mejor y progresarás sin lesiones.

Gadgets infalibles
Hoy los corredores usan todo tipos de aparato tecnológicos, Gps, bandas y relojes que miden la frecuencia cardiaca; pero la verdadera medición es la que hace tu organismo. Tienes que aprender a escuchar a tu cuerpo, para saber hasta donde puedes llegar,  y a que ritmos objetivos puedes correr.

El truco: un par de veces por semana, corre por sensaciones, según lo que tu cuerpo te pida, corre disfrutando. Eso si, luego comprueba que constantes ha marcado tu reloj. Esos serán tus ritmos objetivos.

martes, 29 de octubre de 2013

Mi cumpleaños

Hoy cumplo años, muchos , pero aún me siento joven. Es cierto que la vejez existe cuando uno afirma que nunca se ha sentido tan joven, pero lleva tiempo llegar a ser joven...

A todos los que me habéis felicitado os lo agradezco de corazón. 

Mi consejo de hoy para todos es: Haz que las contrariedades te alienten y los obstáculos te engrandezcan y considera las contrariedades como un ejercicio. 


martes, 22 de octubre de 2013

Por qué mentimos constantemente (y cómo conseguir que no nos pillen)

Robert Trivers en 2007.

Por qué mentimos constantemente (y cómo conseguir que no nos pillen)



Somos unos mentirosos redomados, afirma Robert Trivers (Washington, 1943) profesor de psicología en la Universidad de Harvard y de antropología y ciencias biológicas en la Universidad de Rutgers, pero eso no significa que seamos conscientes de nuestras fabulaciones. De hecho, la mayoría de ellas no son conscientemente intencionadas, sino que forman parte de un peculiar mecanismo evolutivo que nos ha permitido obtener ventajas sustanciales.

Según explica Trivers, “el ser humano miente por muchas razones, ya que nos reporta múltiples beneficios”. Pero no decir la verdad también tiene riesgos, ya que pueden pillarte. Al mentir, explica el biólogo, emitimos toda una serie de señales que pueden delatarnos, automáticamente elevamos el tono de voz y nuestro cuerpo se tensa. Pero si mentimos inconscientemente esto no ocurre, “tu voz será igual, porque tu cuerpo no se está tensando, ya que crees que no estás mintiendo”, asegura Trivers. Y nadie podrá pillarte. El autoengaño es, en definitiva, un ingenio evolutivo que utilizamos para evitar que nos atrapen.

Y la utilizamos con mucha frecuencia en nuestro entorno cotidiano. Las relaciones entre padres e hijos o entre hermanos son un buen ejemplo, como lo es el terreno afectivo sexual. Cuenta Trivers en su libro que la “emoción falsa” es uno de los mecanismos más habituales, al que tampoco ha sido inmune. “Cuando conocía a una mujer, hacía gala de todos mis recursos para conquistarla, y sentía que estaba enamorado de ella hasta que tenía relaciones dos o tres veces, momento en que toda la atracción desparecía”, explica el biólogo. Una táctica de conquista que difícilmente funcionaría igual sin el autoengaño. 

Reescribiendo el pasado

El campo en el que más evidente se hace este mecanismo evolutivo es en la historia. La construcción del pasado es una de las operaciones políticas más recurrentes y extendidas, ya que las masas suelen escuchar con agrado una versión favorecedora de sus antepasados. Eso hace, señala Trivers, que cuando hablamos de genocidio nos fijemos en Hitler y la Segunda Guerra Mundial, “pero que ignoremos que en Armenia 750.000 personas perdieron la vida en apenas 3 meses o que en Camboya también murieron un millón y medio de personas en uno o dos años”.

Estados Unidos, asegura Trivers, está construido gracias a un genocidio: “Matamos a todos los indios, y los pocos que quedaron los pusimos en unas reservas donde tienen un 80% de paro y unos grandes porcentajes de alcoholismo, en parte porque han heredado unos genes especialmente sensibles al alcohol, pero en parte porque no tienen nada mejor que hacer. Y esos son los supervivientes, al resto nos los cargamos”. En EEUU se practica mucho el autoengaño sobre la propia historia, asegura el profesor de Harvard, “y el hecho de que sea un país tan poderoso puede que esté haciendo este proceso aún más fuerte”.

El ejemplo que con más insistencia cita Trivers es Israel. En su opinión, “criticar a Israel en los EEUU te hace protagonizar todo tipo de titulares sin sentido”. Dado que “es preferible contar mentiras sobre quién es quién y quién hizo qué a tener una imagen de nosotros que no nos gusta” mucha gente no tolera la crítica aun cuando sea razonada. El mecanismo de autoengaño es tan poderoso que barre el resto de argumentaciones. “Por ejemplo”, explica el biólogo, “si miras los ratings de mi libro en Amazon en Reino Unido verás que son muy altos, no hay ninguna crítica que califique el libro como ‘pobre’, muchas lo califican de ‘excelente’, y la media es ‘muy bueno’. En EEUU hay más ‘muy malo’ que ‘excelente’. La media es de 2,4/5, y sólo es por Israel. Si miras los votos negativos hablan muy poco y rápido del resto del libro, sólo se detienen en el capítulo de Israel, para decir que la visión del país en el libro es horrible”.

No mires la paja en el ojo ajeno

Uno de los campos donde falsedad y realidad se citan con más frecuencia es en la religión, y por eso resulta especialmente complicada de explicar. Según Trivers, que la define como una mezcla entre el autoengaño y la profunda verdad, el sentimiento religioso es un mundo en sí mismo y debe ser tratado con cuidado. Por ejemplo, “el cristianismo generalmente se posiciona contra la mentira”, explica el biólogo, “y tiene sentencias en particular contra el autoengaño como No mires la paja en el ojo ajeno, sino la viga en el tuyo propio”. Por otra parte, promueve ideas que son puro autoengaño, como pensar que nuestra religión es la buena, y las del resto son el mismo demonio, o que si te casas tiene que ser con gente de tu grupo.

También en su terreno, el de los científicos, el autoengaño está muy extendido, aunque Trivers prioriza el que tiene lugar en las ciencias sociales, “que tienen una gran historia de evidencias no científicas”. En opinión del biólogo, las ciencias sociales “han tratado de imitar la apariencia de la ciencia porque esta tiene reputación, pero son sólo una imitación”.

Para Trivers, la ciencia verdadera se basa en conocimientos preexistentes, lo que posibilita que se produzcan conexiones firmes: “La química nos permite entender las moléculas en nuestro cuerpo, que a su vez nos permite entender cómo funciona nuestro cuerpo, y la física nos da una imagen exacta de lo que es una molécula”. Pero la mayoría de las ciencias sociales, asegura el profesor de Harvard, se han negado a basarse en lo que deberían basarse, que es la biología. Estamos hablando de seres vivos, de la base psicológica y social de los humanos, ¿por qué no se puede basar el conocimiento en lo que sabemos de psicología y biología? ¿Por qué no podemos asociarlo a la biología, lo que nos permitiría casar lo que sabemos sobre los humanos con lo que sabemos sobre otras especies, con las que hay múltiples paralelismos?”, concluye Trivers.

El mejor ejemplo de estos mecanismos equivocados es la economía, que se niega a utilizar los postulados teóricos que podrían otorgarla validez y en su lugar prefiere emplear grandes dosis de fabulación. “Todo el mundo mira alrededor para echar la culpa a cualquier otro, pero los banqueros presionaron a los políticos para distorsionar el sistema a su favor. En los noventa se tomaron políticas concretas que habrían protegido a los mercados en 2008 pero que se derogaron debido a la presión por los banqueros. Es difícil que pretendan convencernos de que no sabían nada. Pero, aún así, hay mucho autoengaño”, asegura Trivers. 

Como lo hay en todas partes, ya que hablamos de un mecanismo que no es exclusivo de un grupo de seres humanos y ni siquiera del ser humano mismo. “La mentira está en todo el universo natural”, y por ello Trivers cuestiona el Proverbio bíblico (14 - 8) que da título a su libro en España, “La sabiduría del prudente es entender su camino, pero al necio lo engaña su propia necedad”. Puede que debiera ser así, pero la realidad nos señala otra cosa…