Mostrando entradas con la etiqueta Medicina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Medicina. Mostrar todas las entradas

miércoles, 31 de mayo de 2023

Juramento Hipocrático

 

Manuscrito bizantino del siglo XI en el que está escrito el Juramento hipocrático en forma de cruz. Biblioteca Vaticana.

Es un honor poder compartir con Ustedes una fascinante historia que se remonta al siglo V a.C., un período en el que la medicina y el arte se entrelazaban en un hermoso abrazo de ética y sabiduría. 

Hoy, en mi última publicación de mayo, les transportaré al pasado para explorar el legado perdurable del Juramento Hipocrático, una joya histórica que ha dejado una huella indeleble en la medicina y en nuestra cultura.

El Juramento Hipocrático, atribuido al célebre médico griego Hipócrates, es un testimonio cautivador de la promesa de salvaguardar la vida y la integridad humana. 

Este antiguo texto ético, que ha perdurado a lo largo de los siglos, establece los principios fundamentales de la práctica médica y la relación entre médico y paciente. Es un recordatorio inspirador de la nobleza y el compromiso que los profesionales de la salud han tenido durante milenios.

Imaginen, por un momento, a aquellos antiguos médicos, llevando en su corazón el peso de esta solemne promesa mientras buscaban aliviar el sufrimiento y sanar a los enfermos. 

El Juramento Hipocrático les otorgaba la responsabilidad sagrada de usar su conocimiento para el bienestar de la humanidad, sin importar las circunstancias. En su esencia, este juramento trasciende el tiempo y nos conecta con una tradición de curación y compasión que ha perdurado hasta nuestros días.


viernes, 10 de noviembre de 2017

El gran libro de la SALUD alternativa y complementaria

Como bien sabéis mis lectores, suelo publicar constantemente para vosotros en la redes los excelentes consejos del equipo de Salud, nutrición y bienestar. Este es el segundo libro que publica dicho equipo con soluciones a la mayoría de las enfermedades que nos afectan. Recomiendo su lectura y estudio. Mi experiencia al respecto es muy positiva y mi salud ha mejorado sensiblemente.



lunes, 2 de diciembre de 2013

Un niño prodigio contra el cáncer


Si Jack Andraka hubiera nacido en 1986 en vez de en 1997, ¿estaría Steve Jobs vivo? Nadie tiene la respuesta. Es más: nadie la tendrá hasta, probablemente, 2022. Y eso si todo va bien. Porque aproximadamente ese año será posible la comercialización del sistema de diagnóstico del cáncer de páncreas -el que mató a Jobs en 2011-, que inventó Andraka a los 15 años, es decir, en 2012.

El sistema llegará muy tarde a los 45.220 compatriotas de Andraka y Jobs a los que se descubrirá esa enfermedad este año, según una estimación de la Asociación Americana del Cáncer. De ellos, aproximadamente 33.915 morirán en 2014, dado que esa enfermedad tiene una mortalidad del 75% en el primer año. En 2018 solo seguirán vivos el 4%: 1.808 personas.

Al contrario que los tumores de colon o de mama, ese cáncer se esconde en el páncreas, en lo más profundo del cuerpo, y no tiene síntomas hasta que es demasiado tarde. Ahora, sin embargo, podemos estar ante un método revolucionario para descubrir a este asesino en sus primeros estadios de desarrollo, y que también podría aplicarse a otros tumores, como el de mama, ovarios, e, incluso, el de pulmón. Todo gracias a un niño de 15 años.

La inspiración de la revista 'Science'

Lo que Andraka ha creado es un marcador para el cáncer parecido a las tiras que permiten a los diabéticos practicarse una pequeña incisión en el dedo tras la cual un aparato no mayor que un teléfono móvil les dice cómo está la concentración de glucosa en su sangre.

El sistema de Andraka detecta mesotelina, una proteína cuya presencia en el torrente sanguíneo se dispara cuando aparece el cáncer de páncreas. Andraka, en una entrevista con EL MUNDO durante su participación en la conferencia Demand Solutions', del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), explica que el coste del sistema es "de tres centavos de dólar. ELISA, que es actual método de diagnóstico del cáncer de páncreas, cuesta 800 dólares [592 euros]".

A Andraka se le ocurrió la idea mientras leía a escondidas en el instituto, en las afueras de Washington, un artículo de la revistaScience sobre los nanotubos de carbono, unas estructuras con un grosor equivalente al 0,00002% del cabello humano que transmiten la electricidad, mientras el profesor explicaba cómo los anticuerpos se combinan con determinadas proteínas en la sangre.

Las dos ideas se unieron en la mente de Andraka para generar lo que podría ser el acto de indisciplina académica (leer en clase) más afortunado de la Historia: ¿por qué no poner nanotubos con anticuerpos que reaccionen a la mesotelina y a continuación colocar en ellos una gota de sangre de una persona? Cuanta más mesotelina haya en la sangre, más se van a unir a ella los anticuerpos, con lo que se van a separar los nanotubos y, por tanto, van a transmitir peor la electricidad.

El fichaje de la Universidad Johns Hopkins

Andraka empezó a investigar. Tuvo suerte, porque la mayor parte de los estudios que necesitaba leer habían sido colgados on line gratis por las autoridades médicas estadounidenses. "Si hubiera tenido que pagar por los 500 papers que consulté, nos habría salido por unos 17.000 dolares [12.500 euros]" recalca.

Cuando tuvo las cosas claras, empezó a contactar a investigadores. "Pensaba que me iban a llover las invitaciones. Pero cada día, cuando me conectaba al correo electrónico, solo veía e-mails de rechazo", recuerda. Claro que viene de una familia "en la que se habla de ciencia en la mesa", hasta el extremo de que sus padres le han dejado a él y a su hermano mayor-que es también un científico precoz-que usen el sótano para sus experimentos, con una sola condición: "No usar material inflamable si ellos no están en casa".

Así que su madre, Jeane, que es enfermera, "me ayudó a hacer los emails más atractivos". Tras 200 rechazos, el oncólogo Anirban Maitra, del Hospital de la Universidad Johns Hopkins -el mejor hospital de EEUU, en la vecina Baltimore- le aceptó.

¿El Edison del siglo XXI?

Maitra no oculta su admiración por su ayudante. "En mi laboratorio les digo que piensen en Andraka como en Edison, el inventor de la bombilla. Nos esperan muchas bombillas", ha declarado al diarioThe Baltimore Sun. Pero, para el adolescente, fue difícil: "Lo más duro fue equilibrar mi vida personal con la del laboratorio, porquetenía que seguir yendo a clase y hacer los deberes". Hubo noches en las que no durmió, y días en que sus interacciones sociales se redujeron a Snapchat, un sistema de mensajes por móvil muy popular entre los adolescentes de EEUU.

Así hasta que en diciembre pasado, un domingo de madrugada, Andraka y el equipo de Maitra vieron cómo unos nanotubos detectaban mesotelina. A principios de 2013, los experimentos con ratas de laboratorio también fueron positivos. Es, todavía, un primer paso. Aún pasará tiempo antes de que Maitra y Andraka tengan elementos suficientes para escribir un artículo científico. Entretanto, Andraka sigue investigando. Ahora opta a un premio de 7,5 millones de euros de la Fundación Qalcomm para diseñar una máquina portátil que permita diagnosticar enfermedades y comunicar los datos a través de Internet.

Un gay premiado por el Papa

El sábado de la semana pasada, Andraka recibió el Premio Giuseppe Scaccia, que otorga el Vaticano todos los años a un joven que destaca en su área de actividad y que toma su nombre de un arquitecto que falleció a los 26 años de edad. El galardónno sería particularmente reseñable si no fuera porque Andraka nunca ha ocultado su homosexualidad. Interrogado por EL MUNDO, el investigador explica que "mi sexualidad, como la de cualquier otra persona, no debería ser la primera cosa que viene a la mente cuando se menciona mi nombre, pero, por supuesto, es parte de miidentidad". Andraka matiza que "no quiero hablar por el Vaticano, pero estoy contento de ser un 'puente' que una a todo tipo de personas en el mundo".

jueves, 4 de julio de 2013

Enfermedades coronarias

UN CIRUJANO RECONOCIDO MUNDIALMENTE EXPONE LA VERDADERA CAUSA DE LAS ENFERMEDADES CORONARIAS




R. Dwight Lundell
PreventDisease
jue, 08 mar 2012 20:58 CST

Nosotros, los médicos, con toda nuestra formación, los conocimientos y la autoridad que uno va adquiriendo, tendemos a aumentar nuestro ego y difícilmente admitimos que nos hemos equivocado. Y sin embargo, tengo que confesar que me he equivocado. Como cirujano del corazón, con 25 años de experiencia, con más de 5000 cirugías realizadas de corazón abierto, hoy ha llegado el momento de reparar el daño mediante los hechos médicos y científicos.





He estado formando durante muchos años a otros médicos, de esos a los que luego se etiqueta como "formadores de opinión". Asediados por la literatura científica, asistiendo de forma continua a seminarios, los creadores de opinión han insistido en que las enfermedades coronarias son el resultado del simple hecho de tener unos niveles de colesterol muy elevados en sangre.


La única terapia aceptada ha sido la de prescribir medicamentos para bajar el colesterol y una dieta muy restringida en grasas. Un menor consumo de grasas traería consigo una disminución en la cantidad de colesterol y se reducían las enfermedades coronarias. Cualquier desviación de estas recomendaciones se consideraba una herejía y daba lugar a la realización de malas prácticas médicas.

¡Pero no está funcionado!

Estas recomendaciones no son ni científicamente ni moralmente defendibles. El descubrimiento hace unos años de que es la inflamación en la pared arterial la causa real de la enfermedad cardíaca, es lo que poco a poco está dando lugar a un cambio de paradigma en la forma en que son tratadas las enfermedades cardíacas y otras dolencias crónicas.

Las recomendaciones dietéticas establecidas desde hace mucho tiempo han provocado epidemias de obesidad y de diabetes, consecuencias que empequeñecen cualquier otra plaga histórica en términos de mortalidad, sufrimiento humano y de graves consecuencias económicas.

A pesar de que el 25% de la población toma costosos medicamentos a base de estatinas, y a pesar del hecho de que hemos reducido la cantidad de grasa presente en nuestra dieta, cada vez mueren más personas por enfermedades que afectan al corazón.

Las estadísticas de la American Heart Association indican que 75 millones de estadounidenses sufren enfermedades cardíacas, que 20 millones padecen diabetes y 57 millones pre-diabetes. Estos trastornos afectan cada vez a personas más jóvenes, en mayor número cada año.

En pocas palabras, sin la inflamación corporal no es posible que se acumule el colesterol en las paredes de los vasos sanguíneos y se causen de este modo enfermedades cardíacas y apoplejías. Sin inflamación, el colesterol se mueve libremente por todo el cuerpo; es la inflamación lo que hace que el colesterol quede atrapado.

La inflamación no es un proceso complejo, se trata simplemente de una reacción natural del cuerpo ante invasores extraños, tales como bacterias, toxinas o virus. El ciclo inflamatorio es una forma de proteger al cuerpo ante invasores bacterianos y virales. Sin embargo, si se expone de forma crónica a nuestro organismo a toxinas o alimentos que el cuerpo humano no está preparado para procesar, se produce entonces una inflamación crónica. La inflamación crónica es tan dañina como beneficiosa una inflamación aguda.

¿Qué persona sensata se expondría de forma intencionada en repetidas ocasiones a alimentos u otras sustancias que sabe le causan daño corporal? Bueno, quizás los fumadores, pero al menos se trata de una decisión voluntaria.

El resto nos limitamos a seguir la dieta recomendada, baja en grasas y alta en grasas poliinsaturadas y carbohidratos, sin saber que estamos causando repetidas agresiones a nuestros vasos sanguíneos. Esta agresión repetida produce una inflamación crónica que conduce a la enfermedad cardíaca, a los accidentes cerebrovasculares, a la diabetes y la obesidad.

Permítanme que se lo repita: la lesión e inflamación de nuestros vasos sanguíneos está causada por una dieta baja en grasas, algo recomendado durante años por la medicina convencional.

¿Cuáles son los mayores culpables de la inflamación crónica? En pocas palabras, la sobrecarga de hidratos de carbono simples y alimentos muy procesados (azúcar, harina y todos los productos derivados) y un exceso de consumo de aceites vegetales con omega-6, tales como aceites de soja, maíz y girasol, que se encuentran presentes en muchos alimentos procesados.

Visualice lo siguiente: un cepillo duro que repetidamente se frota sobre la piel hasta que ésta enrojece y sangra, esto durante varias veces al día, así diariamente durante 5 años. Si se tolerase este cepillado, se produciría sangrado, hinchazón de la zona afectada, que cada vez sería peor a medida que repite la agresión. Esta es una buena forma de visualizar el proceso inflamatorio, y es lo que podría estar pasando en su cuerpo ahora mismo.

Independiente de dónde se produzca el proceso inflamatorio, bien interna o externamente, es lo mismo. He observado el interior de miles y miles de arterias. Una arteria enferma se ve como si alguien hubiese cogido un cepillo y lo hubiese frotado varias veces contra las paredes. Varias veces al día, todos los días, los alimentos que comemos producen pequeñas lesiones, sobre las que se producen otras, de modo que es la causa de que nuestro cuerpo responda de forma continua con inflamación.

A pesar de que resulta tentador saborear los dulces, nuestros cuerpos responden de forma alarmante, como si un invasor extraño nos declarase la guerra. Los alimentos están cargados de azúcar, carbohidratos simples, o procesados con omega-6, uno de los pilares de la dieta norteamericana durante varias décadas.  Estos alimentos nos envenenan lentamente a todos.

¿Cómo un simple dulce produce una cascada de inflamaciones que hace que el cuerpo enferme?

Imagínese que rocía el teclado con miel; esto es una representación visual de lo que ocurre dentro de la célula. Cuando consumimos hidratos de carbono simples, tales como el azúcar, los niveles de azúcar en la sangre se elevan rápidamente. Como respuesta, el páncreas segrega insulina, cuya misión principal es que el azúcar llegue a todas las células donde se almacena la energía. Pero si la célula está llena, si no necesita más glucosa, se rechaza el exceso para evitar una disfunción de los procesos que se llevan a cabo en su interior.

Cuando las células rechazan el exceso de glucosa, se elevan los niveles de azúcar en sangre, aumentando la producción de insulina, y se almacena en forma de grasa.

¿Qué tiene que ver todo esto con la inflamación? La cantidad de azúcar en sangre se controla entre unos valores máximos y mínimos muy estrechos. Las moléculas de azúcar se unen a una amplia variedad de proteínas, que lesionan las paredes de los vasos sanguíneos. Esta lesión repetida de las paredes de los vasos sanguíneos desencadena la inflamación. Cuando sube el nivel de azúcar en sangre varias veces al día, todos los días, es como frotar con papel de lija el delicado interior de los vasos sanguíneos.

Si bien no puede observarlo, puede estar seguro de que ocurre así. Lo he visto en más de 5000 pacientes sometidos a cirugía durante los 25 años que llevo ejerciendo. Todos ellos tenían un denominador común: la inflamación de las arterias.

Volvamos al asunto de los dulces. Bajo su inocente aspecto, no sólo contienen azúcar, sino que también estás elaborados con ácidos grasos omega-6, tales como los provenientes de la soja. Las patatas fritas se fríen con aceite de soja, muchos alimentos procesados se fabrican con ácidos grasos omega-6, para que así tengan más larga duración. Mientras que las grasas omega-6 son esenciales al formar parte de la membrana celular, y así controlar lo que entra y sale de la célula, deben estar en un equilibrio adecuado con los omega-3.

Si este equilibrio se rompe por el consumo excesivo de ácidos grasos omega-6, la membrana de la célula produce unas sustancias químicas denominadas citoquinas, que causan directamente inflamación.

Hoy en día, la dieta suele producir un desequilibrio muy grande entre estos dos tipos de ácidos grasos. La relación de desequilibrio puede estar en torno de 15:1, o incluso de 30:1 en favor de los ácidos grasos omega-6. Esto produce una enorme cantidad de citoquinas que causan la inflamación. Lo ideal sería una proporción de 3:1 para que fuese saludable.

Para empeorar aún más las cosas, el sobrepeso produce una sobrecarga de células grasas que vierten grandes cantidades de productos químicos pro-inflamatorios, lo que se suma a las lesiones causadas por los altos niveles de azúcar en sangre. El proceso que comenzó consumiendo productos dulces se convierte en un círculo vicioso que con el tiempo genera una enfermedad cardíaca, elevada presión arterial, diabetes, y por último, Alzheimer, si el proceso inflamatorio no disminuye.

No se puede olvidar el hecho de que cuanto más se consumen alimentos procesados, más se dispara la inflamación, un poco cada día. El cuerpo humano no puede procesar, ni fue diseñado para consumir, los alimentos envasados con azúcar y preparados con ácidos grasos omega-6.

No hay otra solución para disminuir la inflamación que consumir los alimentos lo más cercano posible a su estado natural. Para reconstruir un músculo, se consumen más proteínas. Elija carbohidratos complejos, tales como los presentes en frutas y verduras. Reduzca o elimine el consumo de los ácidos grasos omega-6, tales como el aceite de maíz y soja, y los alimentos procesados que se han elaborado con estos aceites.

Una cucharada de aceite de maíz contiene 7,280 mg de ácidos grasos omega-6; la soja 6,949 mg. En su lugar, utilice aceite de oliva o mantequilla, procedente de animales alimentados con pasto. Las grasas animales contienen menos del 20% de omega-6 y son mucho menos propensas a producir inflamación que los aceites poliinsaturados, de los que se dicen que son supuestamente saludables.

No es cierto que las grasas saturadas produzcan enfermedades cardíacas. Tampoco aumentan en exceso los niveles de colesterol en la sangre. Ahora sabemos que el colesterol no es la causa de la enfermedad cardíaca, así que la preocupación por las grasas saturadas resulta absurda hoy en día.

La teoría del colesterol llevó a recomendar alimentos sin grasa, con pocas calorías, lo que trajo consigo el consumo de otros alimentos que han causado esta epidemia de inflamaciones. La medicina convencional cometió un tremendo error cuando aconsejó a la gente que evitara las grasas saturadas en favor de los alimentos ricos en ácidos grasos omega-6. Ahora tenemos una epidemia de inflamación de las arterias, que conduce a enfermedad cardíaca y otras muertes silenciosas.

¡¡¡¡Lo que usted puede hacer es consumir alimentos integrales, de los que su abuela sabía, y no esta moda de consumir tantos alimentos procesados. Eliminando los alimentos que producen inflamación y añadiendo los nutrientes esenciales presentes en los alimentos frescos no elaborados, se revertiría los daños en las arterias y en todo su cuerpo.!!!!!

El Dr. Dwight Lundell es jefe del Servicio de Cirugía Coronaria en el hospital Banner Heart Hospital , Mesa , AZ. Recientemente dejó la cirugía para centrarse en el tratamiento nutricional de las enfermedades cardíacas. Es el fundador de Healthy Humans Foundation, que promueve la salud humana mediante un enfoque que ayude a las Corporaciones a promover la salud. Es también autor de "The Cure for Heart Disease and The Great Cholesterol Lie."

"RECUERDE...el lavado de manos es un hábito saludable en la prevención de enfermedades.
Proteja su salud y la de su familia"