martes, 27 de octubre de 2026

Halloween ya se celebraba en España antes que en EEUU

Me ha parecido interesante la tesis del artículo: que Halloween no es una costumbre tan ajena a España como a veces pensamos. Según la página que estás leyendo, muchas de las prácticas que hoy asociamos a Halloween, como las calabazas iluminadas, las procesiones nocturnas o la relación simbólica entre vivos y difuntos en la víspera de Todos los Santos, existían en diversas zonas rurales españolas mucho antes de popularizarse la versión estadounidense.

Como comentario personal, diría que Halloween no ha sustituido necesariamente nuestras tradiciones, sino que ha servido para recordar algo que ya estaba presente en la cultura europea desde antiguo: la necesidad de dedicar un momento del año a la memoria de los muertos. Lo que ha cambiado es la estética. Donde antes había candiles, rezos, visitas al cementerio o relatos junto al fuego, hoy encontramos disfraces, calabazas y celebraciones más lúdicas.

Tal vez la verdadera cuestión no sea si Halloween es americano o español, sino si somos capaces de conservar el significado profundo de esas fechas: el recuerdo de quienes nos precedieron. En ese sentido, una calabaza iluminada y una vela ante la tumba de un ser querido pueden formar parte de una misma tradición humana, la de no olvidar.



A pesar de nuestra fama de apuntarnos a cualquier fiesta, seguimos teniendo reticencias a celebrar Halloween por considerarlo una tradición americana casi impuesta. Sin embargo, Halloween ya se celebraba en España mucho antes que en EE. UU. Y podemos afirmar que Halloween se ha celebrado desde la antigüedad, mucho antes de que existieran los EE. UU.

Podemos remitirnos a los antiguos celtas y celebrar con ellos el Samhain o Samaín o podemos irnos hasta la España rural de los años 50, por ejemplo, para comprobar cómo la víspera del Día de Todos los Santos, los pueblos se llenaban de calabazas con luces al más puro estilo americano. También podemos salir como en una especie de procesión disfrazados y ofrecer dulces a los muertos en los cementerios de toda nuestra geografía.

Todo con el mismo motivo que nos trae Halloween, esa interacción entre vivos y muertos que solo se da una vez al año. En Queridos Recuerdos queremos sumarnos a la celebración.

El origen de Halloween

Como ocurre con la mayoría de las fiestas religiosas, el Día de Todos los Santos tiene un origen pagano; o más bien la noche previa. Samhain es una antigua tradición celta que celebraba el fin de las cosechas, era considerado una especie de Año Nuevo y hacía referencia también al final del verano. La tradición afirmaba que la noche de Samhain los espíritus de los muertos volvían y se mezclaban con los vivos, en unos casos para llevarse algunas almas y en otros casos con un carácter más sociable y lúdico.

La iglesia, en un movimiento más (véase la Navidad y las Saturnalia) de si no puedes con tu enemigo, únete a él, cambió la fecha del Día de Todos los Santos del 13 de mayo al 1 de noviembre. Y así todos contentos porque la víspera se podía seguir celebrando esa antigua fiesta pagana pero ya envuelta en el ortodoxo manto de la iglesia. Hay que recordar, que la fiesta nocturna pervivió en la España rural hasta bien entrados los 70 y a partir de ese momento la tradición fue decayendo hasta que se obró el milagro comercial de Halloween por obra y gracia de la influencia estadounidense.

A Estados Unidos Halloween llegó a mediados del siglo XIX de la mano de los irlandeses, fieles guardianes de las tradiciones celtas. Y especialmente de la mano del personaje Jack el del Farol, condenado a vagar eternamente en la oscuridad. Si tienes que vagar en la oscuridad por toda la eternidad, será mejor que te proveas de un poco de luz y eso es lo que hizo el amigo Jack, que iba a todas partes con un tizón ardiendo metido dentro de una calabaza.


No hay comentarios:

Publicar un comentario