viernes, 16 de octubre de 2026

Frases inspiradoras de gratitud

Una imagen evocadora, cálida y contemplativa para acompañar las frases sobre la gratitud. La luz del atardecer, las flores silvestres, el libro abierto a la reflexión y el paisaje amplio buscan transmitir precisamente esa idea que contienen las citas: la felicidad nace de una mirada agradecida sobre lo cotidiano.

Algunas frases tienen un valor sencillo pero profundo: nos recuerdan que la gratitud no nace de poseer mucho, sino de aprender a mirar de otra manera lo que ya tenemos. Frases Inspiradoras De Gratitud insiste en una idea central: la felicidad suele esconderse en lo cotidiano y, cuando cultivamos el agradecimiento, disminuye el peso de lo que nos falta.

Me parece especialmente hermosa la frase atribuida a Rumi: «Usa la gratitud como un manto y alimentarás cada rincón de tu vida». No presenta la gratitud como una emoción pasajera, sino como una actitud permanente que envuelve la existencia entera.

También resulta muy acertada la observación de Germany Kent: cuando empezamos a contar nuestras bendiciones, dejamos de obsesionarnos con nuestras carencias. No porque desaparezcan los problemas, sino porque recuperamos una visión más equilibrada de la realidad.

La frase de Marcel Proust posee una especial delicadeza: «Agradezcamos a las personas que nos hacen felices; son los encantadores jardineros que hacen florecer nuestras almas». Nos recuerda que la gratitud no debe dirigirse solo a la vida o al destino, sino también a quienes, con su amistad, afecto o compañía, han contribuido a nuestro crecimiento interior.

Si tuviera que resumir el espíritu de todas ellas en una sola reflexión, diría: La gratitud no cambia necesariamente nuestras circunstancias, pero sí transforma nuestra mirada. Y cuando cambia la mirada, el mundo entero parece más luminoso.

jueves, 15 de octubre de 2026

Presentación de: El espejo de las edades del alma

 

Presentación de "El espejo de las edades del alma / Lo specchio dell'età dell'anima"

El Instituto Italiano de Cultura de Madrid tiene el honor de acoger la presentación del poemario bilingüe de Carlo Emanuele Ruspoli, una obra concebida como un recorrido poético por las distintas edades del espíritu humano, escrita entre noches de insomnio y libertad.

El acto tendrá lugar el próximo 16 de noviembre a las 18:30 horas en la sede del Instituto, situada en el histórico palacio de la calle Mayor, 86, y constituirá una ocasión para dialogar sobre poesía, memoria, identidad y el fecundo encuentro entre las culturas italiana y española.

La entrada será libre hasta completar aforo.

miércoles, 14 de octubre de 2026

77 años de Carlo E. Ruspoli (2026)

 



77 años

Setenta y siete otoños en el alma,

 y el corazón intacto en su latir;

 hoy miro el tiempo con serena calma

 y el hondo privilegio de vivir.


No cuento los inviernos transcurridos,

 ni el polvo que en la senda se posó;

 yo cuento los abrazos compartidos

 y el vino generoso que nació.


A vosotros, amigos y hermanos,

 que sostenéis con fuerza mi existir;

 los que tendisteis siempre vuestras manos

 y me enseñasteis, una y otra vez, a sonreír.


Sumamos siete y siete en este viaje,

 número de gracia y fraternidad;

 no llevo otra fortuna en el equipaje

 que el oro limpio de vuestra amistad.


Brindemos por los años que sumamos,

 por la salud, la risa y el ayer;

 y por el porvenir que caminamos,

 pues queda todavía vida por beber.


Hoy doy gracias al tiempo compartido,

 a cada encuentro, a cada corazón;

 si algo valió la pena en lo vivido,

 fue recibir y dar vuestra amistad en don.


¡Gracias por acompañarme en estos 77 años!

 Vuestra amistad es el mejor regalo de mi vida.

jueves, 1 de octubre de 2026

Canto dello Specchio delle Età dell'Anima di Carlo E. Ruspoli (2026)


Canto del Espejo de las Edades del Alma


En el andar por sombras de la vida,
 busqué la voz que nunca se marchita,
 ni al tiempo rinde su verdad cumplida.


Y por senda remota e infinita
 vi al hombre, peregrino caminante,
 que busca aquello que la vista evita.


Mas habla lo eterno en su semblante,
 en la breve alegría y la amargura,
 con firme paso y corazón constante.


De aquella escucha nace esta escritura,
 espejo no de edades ya perdidas,
 sino del alma y de su siempre albura.


Aquí se hallan señales recogidas
 en las estaciones del viaje interior,
 por donde van las almas conducidas.


Cada edad trae un propio resplandor,
 su caída, su nuevo nacimiento,
 su herida oculta y su secreto amor.


A veces se oscurece el firmamento
 y todo sentido parece extraviado,
 cubierto por clamor y sufrimiento.


Mas sigue un fuego al fondo conservado,
 que llama al corazón más allá de sí,
 hacia un destino más humanizado.


De aquella luz recibe forma aquí
 la memoria de antiguos caminantes,
 que guarda lo que somos hasta el fin.


Con ella avanzan idas y retornos,
 esperanzas antiguas y dolores,
 que visten y desnudan los contornos.


Y como el río baja entre clamores
 desde la altura hacia la mar abierta,
 venciendo de la tierra los rigores,


así la vida cruza la desierta
 región de las tormentas y del llanto,
 buscando siempre una verdad despierta.


Interroga al umbral celeste en tanto,
 pregunta por el fin de su jornada
 y por la causa última del canto.


La gran tradición queda aquí guardada,
 del mundo antiguo al verbo del Evangelio,
 como huerta que nunca ve agotada


la sazón de su fruto ni su celo.
 Desde Dante hasta el tiempo que habitamos,
 resuena el mismo anhelo bajo el cielo.


Y aunque entre dudas hoy peregrinamos,
 y el mundo se fracture en soledades,
 un fuego vive aún que conservamos.


Por eso este libro busca amistades
 entre experiencia, pensamiento y canto,
 más allá de frágiles mitades.


No ofrece ciencia vana ni quebranto,
 mas quiere abrir con fiel serenidad
 una puerta a la voz del Espíritu Santo.


Porque fue derramada en su verdad
 mi propia vida, con dolor y gozo,
 transfigurada en otra claridad.


No para alzar memoria vanidosa,
 ni para hacer del nombre monumento,
 sino amistad más vasta y generosa.


Pues vive en cada humano pensamiento
 aquello mismo que en mi pecho ardía,
 cuando buscaba el íntimo fundamento.


Y así la senda de la humanidad
 se hizo palabra abierta y testimonio,
 del bien entrevisto en la oscuridad.


Si hallaren estas páginas dominio
 en el corazón atento que las lea,
 será por un antiguo parentesco divino:


que el alma, cuando hacia la luz desea
 volver sus ojos y su entendimiento,
 en otra alma su origen reconoce y crea.


Entonces el Espejo será viento
 que guíe al caminante en la espesura,
 como los astros guían el firmamento.


Y sus edades, llenas de hermosura,
 mostrarán el principio de la fuente
 de donde nace toda criatura.


Y lo que fue búsqueda ferviente
 se vuelva oración bajo la altura,
 y lo que fue memoria, canto ardiente;


hasta que la noche, oscura e impura,
 se abra por fin en resplandor entero
 y nazca la verdadera aurora pura.