77 años
Setenta y siete otoños en el alma,
y el corazón intacto en su latir;
hoy miro el tiempo con serena calma
y el hondo privilegio de vivir.
No cuento los inviernos transcurridos,
ni el polvo que en la senda se posó;
yo cuento los abrazos compartidos
y el vino generoso que nació.
A vosotros, amigos y hermanos,
que sostenéis con fuerza mi existir;
los que tendisteis siempre vuestras manos
y me enseñasteis, una y otra vez, a sonreír.
Sumamos siete y siete en este viaje,
número de gracia y fraternidad;
no llevo otra fortuna en el equipaje
que el oro limpio de vuestra amistad.
Brindemos por los años que sumamos,
por la salud, la risa y el ayer;
y por el porvenir que caminamos,
pues queda todavía vida por beber.
Hoy doy gracias al tiempo compartido,
a cada encuentro, a cada corazón;
si algo valió la pena en lo vivido,
fue recibir y dar vuestra amistad en don.
¡Gracias por acompañarme en estos 77 años!
Vuestra amistad es el mejor regalo de mi vida.

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