miércoles, 25 de septiembre de 2013

La bienal de Venecia 2013


          

         Me había prometido no volver a escribir sobre el Arte Conceptual, pero los “artistas” de esta disciplina son más provocativos que la música de “Paquito el chocolatero” y a mi, contra mi voluntad, se me van los pies cuando veo algunas de las “chorradas” con que, incesantemente, nos siguen sorprendiendo.
         Y no se con que quedarme que abra mas las compuertas de mi estupefacción si con la pretensión de genialidad e inventiva del artista, la estolidez de la ejecución de la obra, la inutilidad de su contemplación, la “sutileza, novedad, ingenio y profundidad” del inevitable mensaje, la oportunidad del comisario al elegir a esta artista entre miles o la tontuna de nuestra administración al dedicar nuestros impuestos a promocionar a estos genios, apreciados, sin duda, por mas de una docena de “entendidos”.
         He aquí la descripción de la penúltima genialidad: “el pabellón español en la Bienal de Venecia es una ESCOMBRERA, ver la foto de arriba. Y es que las grandes montañas de escombros que invaden los espacios, que apenas permiten cruzar de una sala a otra—o que impiden completamente el paso—representan exactamente todos los materiales empleados para construir el mismo edificio donde se ubica, solo que reducido a escombros.
         Así encontramos enormes montones de cascotes, tejas y ladrillos reducidos a grava y otros montones menores de serrín, cristales rotos o hierro, que son al mismo tiempo una representación abstracta del edificio y una reflexión sobre como los escombros pueden hablarnos de la transformación urbana, pues en un edificio actual habría mucho mas acero y hormigón y mucha menos piedra, por ejemplo”. La ejecución de la obra artística,”representación abstracta del edificio”, queda en manos de peones y con el desprecio, habitual, de los artistas conceptuales, hasta el punto de que la obra misma sea prescindible por la renuncia a cualquier valor artístico y quede todo a expensas del interés del “mensaje” o de la inevitable critica social que, a la vista del vehiculo de expresión, quizá fuese oportuno hacerlo de otra manera, literaria, por ejemplo.
Y como tendrá que ser de sublime el mensaje, que el “artista” tiene a bien desvelarnos, para paliar el negativo impacto de su repelente envoltorio. Pues helo aquí: “España ha querido expresar los desastres de la crisis inmobiliaria, el exceso de urbanismo y de  sus materiales que inundan muchas partes del mundo, a través de la obra de la artista Lara Almarcegui y el comisario Octavo Zaya. El proyecto “Materiales de Construcción” aporta toneladas de escombros que simulan los materiales que se usaron para construir la infinidad de edificios”
          Aquí está, queda desvelado, este es el mensaje que justifica este despliegue de talento: el descubrimiento y valiente denuncia de la burbuja inmobiliaria. Hallazgo original, sorprendente, insospechado, sutil y descojonante.  Nunca agradeceremos suficiente la preocupación de estos artistas conceptuales por abrirnos los ojos a estos desmanes sociales. ¡Que seria de nosotros sin estos visionarios!. ¿Será posible?. los ojos a estos desmanes sociales. ¡Que seria de nosotros sin estos visionarios!. ¿Será posible?.

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