lunes, 21 de abril de 2014

El Profeso y el fundamentalismo

Franceses contra fundamentalistas musulmanes, siglo XIX.

En la polvorienta ciudad de Mascate, en el sultanato de Omán, una banda de fanáticos terroristas ha sitiado la embajada norteamericana y amenaza con hacer una sangrienta matanza si no se accede a sus condiciones. En el Departamento de Estado de Washington, el patrono de la Fundación para la Paz, Giangaleazzo Ruspoli, de unos cuarenta años en esta ocasión, que conoce perfectamente el mundo árabe porque ha vivido en él mucho tiempo y habla correctamente el idioma, se ofrece en secreto para ir a solucionar el conflicto. Es la última esperanza mientras el plazo dado por los terroristas llega a su fin. 

La Fundación para la Paz (FFP) en Nueva York, de la que su creador Giangaleazzo es presidente y patrono, al igual que su hija, amplía la obra humanitaria y hospitalaria de la Orden de Malta y trabaja incesantemente para erradicar el terrorismo y el crimen. Con el respaldo del conglomerado de empresas Douglas International, tiene recursos casi ilimitados para dotarse de los medios humanos, equipos tecnológicos, armas, vehículos terrestres, marinos y aéreos necesarios para enfrentarse a las peores amenazas de la era contemporánea. La Fundación mantiene acuerdos de colaboración con servicios de inteligencia de varios países. Destaca en Estados Unidos la Douglas International Marítima y Submarina (DIMS), perteneciente al holding Douglas, una prestigiosa empresa cuyo presidente es el sagaz almirante Martin Sheen IV, que se entronca con la familia Douglas - Marescotti- Ruspoli por matrimonio. Giangaleazzo Ruspoli siempre prefiere asumir las funciones operativas de sus empresas y solo preside su Fundación.

Así empieza la odisea de Giangaleazzo Ruspoli, un hombre aparentemente tranquilo que vive en su mansión destartalada de Manhattan en New York, o en su loft y hangar de Washington con su colección de vehículos antiguos, un hombre sin mayores ambiciones políticas, que se ve lanzado de repente al sangriento escenario de la locura terrorista. Trabajando solo en un mundo de pesadilla, se convierte en un héroe desconocido para el mundo. Él ha puesto como única condición para encargarse de aquella misión el anonimato, y su único deseo es que termine para volver de nuevo a su apacible vida privada con su hija Ginebra. Pero para Giangaleazzo Ruspoli aquella misión será sólo el principio. Un año después, su participación en el asunto de Mascate salta a la primera página de los periódicos de todo el mundo, filtrada por alguien desconocido. En los Estados Unidos aquella noticia empuja a Giangaleazzo Ruspoli al primer plano de la política, lo cual él nunca buscó ni deseó, mientras un peligroso grupo terrorista al conocer su identidad le busca para vengarse. 

Cada vez se ve con más claridad que existen fuerzas secretas en Norteamérica con un inimaginable poder a su disposición, en cuya agenda figura el nombre de Ruspoli. ¿Llegará a la presidencia o la muerte interrumpirá su carrera? En esta disyuntiva está también en juego el destino de la nación. 


Fundamentalistas contemporáneos con el Corán y las armas.

miércoles, 16 de abril de 2014

¿El nacionalismo es una enfermedad?

​Recuerdo aquella anécdota en que dos amiguetes (más que conocidos y menos que amigos), defendían las excelencias de sus tierras. “¿Pero qué tenéis en Soria?”, acuciaba el de Gijón, a lo que el de Soria, rebuscando excelencias en sus meninges, contestaba: “Cuando hace calor, te tomas unas uvicas fresquicas…..”.

​Pues bien, el nacionalismo es esta exacerbación, cazurra y aldeana, del terruño, que ofusca, además, las entendederas, con el dulzón señuelo de estar, ya, en la tierra prometida sin el esfuerzo de buscarla y conquistarla.  Europa es un continente mil veces cosido y descosido por guerras, herencias y chanchullos de nuestra feroz raza blanca y no hay un solo metro cuadrado que no pueda exhibir alguna peculiaridad, que en manos de políticos mesiánicos, pueda convertirse en fuente de perturbaciones reivindicativas y violencia. Tenemos ejemplos mil y si el ser humano tuviera memoria histórica, habría llegado, hace tiempo, a la conclusión de que el nacionalismo es un mal grave que hay que erradicar. Alguna vez he escrito que el nacionalismo es una droga dura por suirresistible dependencia, pero, también, puede compararse a una enfermedad del cuerpo social, por la facilidad con que se expande.

​La humanidad se ha enfrentado a muchas enfermedades epidémicas y sabe que es imposible convivir con ellas, ha de eliminarlas si no quiere ser su victima, pero estas democracias que nos gobiernan, quizá por la ley delpéndulo, han pasado de la granítica intolerancia al lírico panfilismo ydefienden la máxima libertad de expresión hasta el limite de la violencia.Esto está muy guay, pero nuestra historia nos muestra que cuando el nacionalismo llega a la violencia no tiene solución.

El fin, una vez mas, justifica los medios  y el nacionalismo se vale de todas las artimañas, engaños, ilegalidades y traiciones a su alcance y utilizatécnicas, ya muy conocidas, de lavado de cerebros mediante la educación, el control de los medios existentes y la creación de otros propiosdescaradamente sectarios. Y todo ello con una tenacidad y perseverancia dignas de mejor causa.

​Y es aquí donde nuestras democracias deben aplicar las técnicas con que se tratan las enfermedades epidémicas: aislando el brote, estudiando e impidiendo las formas de transmisión hasta que la enfermedad deje de propagarse y se extinga, aplicando los posibles medios paliativos, ejerciendo, sin complejos, la autoridad para evitar su agravamiento, atajando y contrarrestando su discurso y aplicando, incansablemente, el imperio de la ley a los que tratan de imponer su caprichosa voluntad. España lleva largo tiempo padeciendo esta enfermedad y debiera ser un pueblo con gran experiencia en su diagnostico, comprensión ytratamiento, pero, desgraciadamente, nuestro adanismo crónico hace quecada generación llegue con sus propias soluciones, sin aprender de las anteriores y así no se logra establecer una estrategia duradera que solucione el problema definitivamente. 

La ciega lucha por el poder y una equivocada ley electoral, que no se tiene el coraje de cambiar, hacen que los partidos nacionales busquen el apoyo de los nacionalistas, aun a costa de engordar, con sus concesiones y permisividad, el tumor que nos está matando. El entupido complejo, que los nacionalistas han creado y fomentado de mano maestra, entre los políticos y creadores de opinión mas badulaques de lo que ya hemos llegado a admitir como el RESTO DE ESPAÑA, que hace que muchos estén dispuestos a arrimarse, infantilmente, a posiciones independentistas y a reconocer no se que peculiaridades, privilegios y hasta derechos de los que se denominan a si mismos, pueblos históricos, como si EL RESTO DE ESPAÑA, (Castilla, coño), no fuera, quizá, la región europea que mayores hazañas ha realizado a lo largo de la historia, acompañada por las otras como comparsas mas o menos reticentes. La superferolítica posesión de un idioma regional propio, que exhiben como pluscuamperfecta base para tener barra libre a sus deseos y pretensiones, como si en EL RESTO DE ESPAÑA, (Castilla, coño), tuviéramos que expresarnos en esperanto ante la ausencia de lenguaje propio. ¿Habrá que recordarles que EL CASTELLANO es el segundo idioma de intercambio del mundo, en velocísima expansión y que seria muy difícil imaginar su propia supervivencia si, ellos mismos, dejasen, por ofuscación, de utilizarlo?.


Amigos, defendámonos y acabemos con esta enfermedad porque si no ella acabará con nosotros.


domingo, 13 de abril de 2014

Big bang

                                                        EL BIG BANG


​Un observatorio astronómico ha detectado el primer eco de la descomunal explosión cósmica, que se ha dado en denominar Big Bang. Ya sabéis, la comprobación de que el que avanzó la genial intuición de que el universo o universos nacieron a partir de un átomo de densidad infinita, estaba acertado. Que levante el dedo el que acepta este acontecimiento y no piensa, inmediatamente, en el bíblico: “Dios creó el mundo de la nada”.¿Será posible?


        Entrar, por mi parte, en el terreno científico, me parece como asaltar la valla fronteriza de un país vedado, pero no puedo renunciar a reflexionar sobre un acontecimiento tan sobresaliente, aunque el tema me venga tan grande que nunca he estado ante un temor mayor de no estar a la altura. No obstante, hay otros aspectos, de este increíble fenómeno, sobre los que, quizás, pueda balbucear alguna reflexión.


       Todos recordamos la imagen, de los frescos de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, en que el dedo de Dios roza el de Adán en lo que se interpreta como la creación del hombre “a su imagen y semejanza” (¡Otra vez la Biblia!). Seguramente será así, pero cuando considero los avances científicos de este mono pretencioso, no puedo dejar de pensar que también pudiera interpretarse como una intuición del pintor (¡Ay los artistas!), de que estos avances en el desvelar los misterios de la creación, llevasen al hombre al encuentro de Dios. Quizá, en ese fresco, Miguel Ángel quiso reflejar el instante en que la búsqueda incesante de Dios, por el hombre, llega a su destino y es aquí, en la comprobación del increíble Big Bang, donde, de momento, yo puedo materializar este encuentro.


        Este descomunal paso, en el descubrimiento de los misterios del universo, abre, como siempre que se da alguno, otro océano insondable de incógnitas, pues la materia del universo que podemos observar o intuir, solo es el cuatro por ciento de la que podemos cuantificar, no me preguntéis como, pues el restante noventa y seis por ciento es lo que se llama materiaoscura, que se sabe que existe, pero que no se ve, También va quedando anticuado hablar de universo pues es posible que haya muchos o infinitos.


        Lo que si podemos ir entreviendo, apabullados, es la magnitud de lo que tenemos enfrente para cuya calificación necesitamos utilizar, cada vezcon mas frecuencia, las palabras eterno e infinito cuyos conceptos nunca seremos capaces de comprender.


​También, es inevitable pensar en la contingencia de todo ello, ante lo que el hombre adopta distintas posiciones:

​La increíblemente prepotente de los que se llaman, a si mismos, ateos y que a pesar de tantos misterios, lo  tienen todo clarísimo y pontifican que nadie creó lo que existe, que estuvo siempre ahí evolucionando por puro azar.

​La de los que tienen puesta su fe en un creador paternalista y justiciero, cuya existencia se vincula, por entero, con el ser humano, cuyo comportamiento quiere regir con normas reveladas y del que sigue susacciones hasta el punto de contabilizar los mas mínimos deslices con vistasa castigarlos con el fuego del infierno.

​La de los que se consideran agnósticos y que ante la inmensidad de los misterios que tenemos ante nosotros, se sienten totalmente anonadados y perplejos sin ser capaces de avanzar ninguna hipótesis respecto a su posible creación.

​Y la que pudiéramos considerar una rama de estos que se sentirían inclinados a aceptar, sin fundamento ni referencia, la posibilidad de laexistencia de un ser superior cuya naturaleza y atributos no se atreven ni asoñar y que seria el que creó y gobierna, no se sabe con que motivación ni finalidad, lo que se ve, se intuye o se ignora.


​Sea como sea, creo que todos podemos aceptar que, en la esencia del ser humano está sembrada la ansiedad por desentrañar esos misterios, sin que le detenga la inmensidad de la tarea y la imposibilidad de llevarla a cabo, lo que algunos interpretarán como su orientación innata en la búsqueda, incansable, de su creador.


viernes, 11 de abril de 2014

El Profeso y el dragón

Explosión nuclear

El Profeso y el dragón: 642 páginas en formato A4, 194.278 palabras. 


Sinopsis: Fray Giangaleazzo Ruspoli, caballero sanjuanista experto en artes marciales y sabiduría esotérica, entre muchos otros atributos, ha adquirido a lo largo de sus misiones unos poderes para-normales que le convierten casi en la única persona calificada para enfrentarse a las siniestras organizaciones cuyo objetivo es dominar la economía mundial. Sus conocimientos de meditación trascendental cuántica le permiten viajar en el tiempo. Su Fundación para la Paz (FFP) en Nueva York, de la que su creador Giangaleazzo es presidente y patrono, al igual que su hija, amplía la obra humanitaria y hospitalaria de la Orden de Malta y trabaja incesantemente para erradicar el terrorismo y el crimen. Con el respaldo del conglomerado de empresas Douglas International, tiene recursos casi ilimitados para dotarse de los medios humanos, equipos tecnológicos, armas, vehículos terrestres, marinos y aéreos necesarios para enfrentarse a las peores amenazas de la era contemporánea. La Fundación mantiene acuerdos de colaboración con servicios de inteligencia de varios países. Destaca en Estados Unidos la Douglas International Marítima y Submarina (DIMS), perteneciente al holding Douglas, una prestigiosa empresa cuyo presidente es el sagaz almirante Martin Sheen IV, que se entronca con la familia Douglas - Marescotti- Ruspoli por matrimonio. Giangaleazzo Ruspoli siempre prefiere asumir las funciones operativas de sus empresas y solo preside su Fundación. Un accidente nuclear en el Pacífico revela la existencia de un grupo ultra secreto japonés, cuyo objetivo es chantajear a Occidente, bajo amenaza de colocar bombas atómicas en puntos neurálgicos y asegurar la hegemonía comercial de Japón en todo el planeta.  Sin embargo, Fray Giangaleazzo Ruspoli y su fiel amigo y mayordomo, el ex policía Flash Gordon se convertirán en los únicos factores humanos capaces de neutralizar el peligro que se cierne sobre el mundo.  El Profeso y el dragón es una novela de alta tensión, cuya trama es casi una continuación de la anterior aventura, El Profeso y la yakuza. La obra literaria, cuyo fin es causar placer estético a los lectores con la descripción de sucesos o lances interesantes, de caracteres, de pasiones y de costumbres se lee como una novela independiente, no ofrece respiro al lector y confirma al autor, Carlo Emanuele Ruspoli,  como uno de los más cualificados exponentes actuales del género de novelas históricas de aventuras. La trepidante acción de esta novela se desarrolla entre Alaska, Washington, Océano Pacífico, Los Ángeles, Filipinas, Las Vegas, Palaos, Japón, Alemania…

lunes, 31 de marzo de 2014

El Greco

El caballero con la mano en el pecho
Adelanto que el Greco es, para mí, el más grande y este año de su centenario, me propongo participar en un gran festín pues volveré a ver los cuadros que tantas veces vi, otros que no he visto nunca y las novedades de los rehabilitados. Es gran osadía tratar de escribir sobre él pues, como ocurre con tantos pintores, parece que todo estuviera ya dicho, pero yo lo voy a intentar y como en otras ocasiones, busco en mis almacenes de mirón en busca de mis propias sensaciones y dejo a los expertos y eruditos su merecido espacio en el que yo seria un autentico inmigrante ilegal.
       
Cuando un pintor ha nacido en sitio diferente a donde ha desarrollado su principal actividad, hay una pugna por apropiarse de su paternidad. En este caso, a pesar de su apelativo, creo que no hay duda de que El Greco es un pintor español por los cuatro costados. Su estancia en España le hizo llegar a la cima, mientras que hubiera sido un pintor veneciano más de no venir aquí. Se duda, todavía, sobre las razones por las que vino a Toledo. Quizá decidiera salir del camino muy pisado o le atrajera venir al centro del poder de entonces en busca de encargos y gloria o tal vez recibiera referencias sobre los temas que podía pintar aquí. Puede que no esté claro lo que le atrajo a Toledo, pero, para mí, si lo está lo que encontró y le retuvo.
       
En primer lugar la ciudad misma. Imaginaos la perplejidad de un viajero, tanto mas si es pintor, que ve, por primera vez la Toledo del siglo XVI llegando de Venecia, la ciudad inundada en una laguna y encuentra otra inverosímil incrustada en una roca pelada, en la que las casas parecen excrecencias y tallada en el paisaje por una cuchillada, por el tajo del Tajo. Su visión abriría, sin duda, de par en par, su expectativa y la pintó, asombrado, en insólito paisaje para aquel tiempo.
     
Yo, que conservo con orgullo en mi acerbo intelectual haber vivido un año en Toledo, puedo atreverme a intuir el primer respingo del Greco y los posteriores al ver la ciudad iluminada, fantasmalmente, por los rayos y relámpagos de las tormentas que, a veces, la azotan por los cuatro puntos cardinales y que parecen abrir el firmamento. Sin duda inspiraron al Greco a concebir muchos de sus cuadros como un todo, si, pero con dos visiones o escenarios, el terrenal y el celestial.
     
En frontal oposición a los personajes venecianos, en continuas fiestas y carnavales y enmascarados para llevar de incógnito su vida disoluta, encontraría a hidalgos, eclesiásticos y nobles, conscientes de la responsabilidad de llevar, en sus hombros, el peso de un imperio. Hieráticos, disciplinadamente envueltos en la negritud de sus ropajes y en la elegancia natural de sus ademanes, que el Greco captó con maestría.
     
Sin duda conocería la vida y obras de sus estrictos contemporáneos, San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús y de sus experiencias místicas y yo, desde mi modestia, hago la apuesta de que se propuso, en sus lienzos de temas religiosos, plasmar las mismas vivencias. Este propósito me parece tan ambicioso que coloca a su pintura en la cima del arte.
       
Quiero hacer aquí un inciso para recalcar la estupidez a la que pueden llegar ciertos “expertos”, ahora que estamos inundados de esa calaña, que  confundieron la estilización de las figuras, que al Greco le parecía que reflejaban mejor este trance místico con perturbaciones en su visión y hasta en su intelecto y le tuvieron infravalorado y hasta ignorado tanto tiempo. Tras esta consideración tenéis barra libre, sin complejos, para criticar a los críticos. Tonterías más grandes es difícil decir.
       
Hasta Felipe II le negó su aprobación y relegó algún cuadro suyo a estancias secundarias del Escorial, pero la convicción absoluta del Greco de haber encontrado su camino venció la tentación cortesana que le haría acreedor a llenar parte de los kilómetros de pared que había en El Escorial. Encontró una religiosidad a machamartillo, cincelada entre el ejemplo de sus santos y la coacción  de la Inquisición, que llevaba a la gente sencilla, a las iglesias, a ver en los cuadros de los pintores a Dios, los santos y la corte celestial, tratando de participar en su mística. Entre ellos encontró miradas que creían ver a Dios y quizá lo viesen de verdad, cuyo arrobo captó, en sus lienzos, con un verismo nunca igualado. Aquí, otra vez, la estupidez de los críticos que aseguraban que buscaba sus modelos, con estas miradas alucinadas, en los psiquiátricos.

Con estas miradas, unas que reflejan intensas meditaciones y otras arrobadoras visiones, pintó sus milagrosas colecciones de Apóstoles en las que encontramos algunos cuadros sin terminar lo que nos permite ver la modernidad de su técnica con la que pintaba túnicas que mas parecen ectoplasmas. Y sus expresivas y refinadísimas  manos…..

Y quiero, por fin, ver, una vez mas el, para mi, milagro de los milagros, primorosamente rehabilitado, El Expolio, en el que además de sus infinitos detalles, podemos contemplar la mirada de Jesucristo mas verosímil, en palabras de otro critico, este si, cuyo nombre siento no recordar.

El entierro del Conde de OLrgaz


martes, 25 de marzo de 2014

Apellidos Sefardíes

Lista de Apellidos Sefardíes publicada por el Gobierno Español.


Gloriosa fecha para el recuerdo en la memoria de la etnia Sefaradí (la más antigua de todas: 2600 años de rica historia, costumbres, tradiciones y legados). Lista de apellidos de familias que publicada por el Gobierno español como la primera lista oficial de los Judíos ibéricos tras 500 años de no ser reconocidos como judíos, pero ya todo cambió felizmente para el pueblo Sefaradí.

Lectura de la Torah

¡Am Sefarad Jai! ¡Jazak Jazak Venit Jazek! ¡Baruj HaShem!

España publica la primera lista de apellidos que se usará para dar la ciudadanía a descendientes de sefardíes

De acuerdo a las reglas, las personas con estos apellidos, que sean judíos y pertenezcan a una organización comunitaria reconocida calificarán para la ciudadanía. Según el censo realizado por la Iglesia Católica de España, hay una lista con más de 5.000 apellidos (nombres familiares) Israelitas definidos, por el SANTO OFICIO (LA CORTE / TRIBUNAL / CONSEJO) de España. La lista es el resultado del censo de las Comunidades Israelitas de España realizadas por la Iglesia Católica. Los Apellidos están extraídos de libros de las listas de los penitenciados por el Santo Oficio de la Santa Inquisición, de los censos de las Juderías y de otras fuentes que indican claramente que la persona portadora del apellido es Israelita o Judeo-converso.

* Apellidos Sefaradíes *

Abad, Abadía, Abarca, Abastos, Abaunza, Abbot, Abdallá, Abdalah, Abdallah, Abdelnour, Abdo, Abea, Abel, Abela, Abelado, Abella, Abellán, Abendaño, Abou, Abraham, Abrahams, Abrahán, Abrego, Abreu, Abrigo, Abril, Abufelo, Abugadba, Aburto, Acabal, Acebal, Acedo, Acevedo, Acosta, Acuña, Adames, Adamis, Adanaque, Adanis, Adis, Aedo, Agababa, Agámez, Agayón, Agrazal, Agreda, Aguayo, Agudelo, Agüero, Aguiar, Aguilar, Aguilera, Aguiluz, Aguilve, Aguinaga, Aguirre, Agurto, Agustín, Ahuja, Ahumada, Aiello, Aiza, Aizprúa, Aizpurúa, Alache, Alama, Alan, Alani, Alanis, Alanís, Alaniz, Alarcón, Alas, Alavez, Alayón, Alba, Albarello, Albarracín, Albelo, Albenda, Alburola, Alcaíno, Alcanzar, Alcázar, Alcazar, Alcibar, Alcócer, Alcóser, Alcóver, Alcózer, Aldana, Aldaña, Aldapa, Aldecoba, Alderrama, Alegría, Alejos, Alemán, Alexander, Alexandre, Alfaro, Alfonso, Algaba, Alguera, Aliaga, Alicama, Alier, Alizaga, Allan, Allon, Alluín, Almanza, Almanzar, Almanzo, Almaraz, Almazan, Almeida, Almendares, Almendárez, Almendáriz, Almengor, Almonte, Aloisio, Aloma, Alomar, Alonso, Alonzo, Alpírez, Alpízar, Altamirano, Altenor, Alterno, Altino, Altonor, Alva, Alvarado, Alvarenga, Alvares, Álvarez, Alvaro, Alvear, Alverde, Alvergue, Alvir, Alzate, Amado, Amador, Amalla, Amaris, Amaya, Amor, Amora, Amores, Amoros, Ampie, Ampié, Ampiée, Ampiee, Anaya, Anchetta, Anchez, Anchía, Anchieta, Andia, Andino, Andrade, André, Andrés, Andujar, Andújar, Andujo, Angele, Angelini, Anglada, Angulo, Anice, Anjos, 52 Umaña Rojas, Conrado R., Dr. Heredia, Costa Rica.
A
80
Ansorena, Antelo, Antero, Antezana, Antich, Antillón, Antón, Antúnez, Anzora, Aparicio, Apolinar, Apollonio, Aponte, Aquiles, Aquino, Aragón, Aragones, Aragonés, Araica, Arana, Arancibia, Aranda, Arando, Arango, Aranjo, Araque, Arata, Araujo, Araus, Arauz, Araya, Arbaiza, Arballo, Arbelo, Arbizu, Arbizú, Arboleda, Arburola, Arca, Arcarate, Arce, Arceyudh, Arceyut, Arceyuth, Arcia, Arcía, Arciniegas, Ardila, Ardín, Ardón, Ardonnix, Areas, Arellano, Arena, Arenas, Arévalo, Argudo, Arguedas, Argüelles, Argüello, Argueta, Arguijo, Arias, Ariasdes, Arica, Arie, Ariño, Arispe, Arista, Ariza, Arjona, Armada, Armas, Armenta, Armento, Armeras, Armesto, Armijo, Arnáez, Arnau, Arnesto, Anuelo, Arnuero, Arone, Arosemena, Arquín, Arrazola, Arrea, Arredondo, Arreola, Arriaga, Arriagada, Arrieta, Arriola, Arrocha, Arroliga, Arrollo, Arrone, Arrones, Arronés, Arronez, Arronis, Arroniz, Arroyave, Arroyo, Arrubla, Artavia, Arteaga, Artecona, Artiaga, Artiga, Artiles, Artiñano, Artola, Artolozaga, Aruj, Aruizu, Arze, Arzola, Ascante, Ascencio, Asch, Asencio, Asero, Así, Asís, Aspirita, Astacio, Astete, Astorga, Astorquiza, Astúa, Asturias, Asunción, Asusema, Atehortúa, Atein, Atencio, Atensio, Atiensa, Atienza, Augusto, Ávalos, Avelar, Avellán, Avendaño, Ávila, Avilés, Avilez, Ayala, Ayales, Ayara, Ayarza, Aybar, Aycinena, Ayerdis, Aymerich, Azar, Azaria, Asofeifa, Azqueta, Azua, Azúa, Azuar, Azucena, Azul, Azuola, Azurdia.
81
Babb, Babar, Baca, Bacca, Bacigalupo, Badilla, Bado, Báez, Baeza, Baidal, Bairnales,Baizan, Bajarano, Balarezo, Baldares, Balday, Baldelomar, Balderas, Balderrama, Balderramos, Baldí, Baldi, Baldioceda, Baldivia, Baldizón, Balladares, Ballar, Ballard, Ballester, Ballestero, Ballesteros, Ballón, Balma, Balmaceda, Balmacera, Balon, Balser, Baltodano, Banegas, Banet, Banilla, Baños, Bañuelos, Baquedano, Baquero, Baradín, Baraen, Barahoma, Barahona, Barajas, Baraquiso, Barat, Barba, Barbagallo, Barbagebra, Bárbara, Barbena, Barben, Barberena, Barbosa, Barboza, Barcelas, Barcelata, Barcenas, Barcia, Bardayan, Barguil, Barillas, Barletta, Baro, Barón, Barquedano, Barquero, Barquette, Barra, Barracosa, Barrante, Barrantes, Barraza, Barreda, Barrenechea, Barrera, Barrero, Barreto, Barrias, Barrientos, Barriga, Barrio, Barrionuevo, Barrios, Barroso, Barrot, Barrott, Barrundia, Barsallo, Bart, Bartal, Barteles, Bartels, Barth, Barvas, Baruch, Basadre, Basán, Basilio, Basti, Bastida, Bastos, Bastti, Batalla, Batán, Batista, Batres, Bautista, Bauzid, Baviera, Bayo, Bazán, Bazo, Beatriz, Becancur, Becerra, Becerril, Bedolla, Bedoya, Beeche, Beeché, Beingolea, Beita, Bejarano, Bejos, Bel, Belette, Belgrave, Bellanero, Bellido, Bello, Belloso, Belmonte, Beltrán, Beltre, Benach, Benambourg, Benambugr, Benambur, Benavente, Benavides, Benavídez, Benda, Bendaña, Bendig, Bendij, Benedictis, Beneditt, Benevides, Bengoechea, Benites, Benítez, Benito, Benzón, Berasaluce, Berciano, Berdasco, Berdugo, Berenzón, Bermejo, Bermeo, Bermudes, Bermúdez, Bernadas, Bernal, Bernardo, Bernat, Berrios, Berríos, Berrocal, Berrón, Bertel, Bertrán, Betancort, Bentancourt, Betancourth, Betancur, Betancurt, Beter, Beteta, Bethancourt, Betrano, Better, Biamonte, Binda, Blanco, Blandino, Blando, Blandón, Blau, Blum, Bobadilla,
B
82
Bodán, Bogán, Bogantes, Bogarín, Bohorguez, Bohorquez, Bojorge, Bolaños, Bolívar, Bonice, Boniche, Bonichi, Bonilla, Borbas, Borbón, Borda, Bordallo, Borge, Borges, Borja, Borjas, Borjes, Borloz, Borras, Borrasé, Borredo, Borrero, Bosque, Botero, Boza, Bran, Bravia, Bravo, Brenes, Breve, Briceño, Brilla, Briones, Brito, Brizeño, Brizuela, Buencamino, Buendía, Bueno, Bueso, Buezo, Buga, Bugarín, Bugat, Bugria, Burgos, Burguera, Burgues, Burillo, Busano, Bustamante, Bustillo, Bustillos, Busto, Bustos, Buzano, Buzeta, Buzo.
83
Caamano, Caamaño, Cabada, Cabadianes, Cabal, Cabalceta, Caballero, Cabana, Cabaña, Cabeza, Cabezas, Cabistán, Cabral, Cabrera, Cabrerizo, Cáceres, Cadenas, Cadet, Cageao, Caicedo, Cairol, Cajas, Cajiao, Cajina, Cala, Calatayud, Calazán, Calcáneo, Caldas, Caldera, Calderón, Calero, Caliva, Calix, Calle, Calleja, Callejas, Callejo, Calles, Calvo, Calzada, Camacho, Camaño, Camarena, Camareno, Camarillo, Cambronero, Camona, Campabadal, Campabadall, Campodónico, Campos, Canales, Canalias, Canas, Candamo, Candelaria, Candelario, Canejo, Canessa, Canet, Canetta, Canizales, Canizález, Canizares, Canno, Cano, Canossa, Cantarero, Cantero, Cantillano, Canto, Cantón, Cañas, Cañizales, Cañizález, Capón, Carabaguias, Carabaguiaz, Caranza, Caravaca, Carazo, Carbalda, Carballo, Carbonell, Carbonero, Carcache, Carcachi, Cárcamo, Carcedo, Carcía, Cárdenas, Cárdenes, Cardona, Cardos, Cardoso, Cardoza, Cardoze, Cares, Carias, Caridad, Carit, Carlos, Carmiol, Carmona, Carnero, Caro, Carpio, Carranza, Carrasco, Carrasquilla, Carreño, Carrera, Carreras, Carrillo, Carrión, Carrizo, Carro, Cartagena, Cartago, Cartín, Carvajal, Carvalho, Carvallo, Casa, Casaca, Casafont, Casal, Casanova, Casañas, Cásares, Casas, Casasnovas, Casasola, Cascante, Casco, Casorla, Cassasola, Cásseres, Castaneda, Castañeda, Castañedas, Castaño, Castañón, Castaños, Castelán, Castellano, Castellanos, Castellón, Casteñeda, Castiblanco, Castilla, Castillo, Castro, Catania, Cateres, Catón, Cavalceta, Cavaller, Cavallo, Cavanillas, Cavazos, Cavero, Cazanga, Ceba, Ceballos, Ceciliano, Cedeño, Cejudo, Celada, Celedón, Celís, Centella, Centeno, Cepeda, Cerceño, Cerda, Cerdas, Cerna, Cernas, Cerón, Cerpas, Cerros, Cervantes, Cervilla, Céspedes, Cevallos, Cevedo, Cevilla, Chabrol, Chacón, Chamarro, Chamorro, Chanquín, Chanta,
C 84
Chanto, Chavarría, Chavera, Chaverri, Chaves, Chávez, Chavira, Cheves, Chévez, Chica, Chicaiza, Chicas, Chilquillo, Chinchilla, Chinchillo, Chirino, Chirinos, Chocano, Choza, Cid, Cifuentes, Cintrón, Cisar, Cisne, Cisnero, Cisneros, Cisternas, Claro, Cleves, Cobaleda, Coe, Coello, Coen, Cohen, Coles, Colina, Colindres, Collado, Collina, Colom, Coloma, Colombo, Colomer, Concepción, Concha, Conde, Condega, Condes, Conedo, Conejo, Congosto, Conte, Contreras, Corales, Corao, Cordeiro, Cordero, Cordido, Córdoba, Cordón, Cordonero, Córdova, Cordoze, Corea, Corella, Cornavaca, Cornejo, Corona, Coronado, Coronas, Coronel, Corrales, Correa, Corredera, Corro, Corta, Cortaberría, Cortés, Cortez, Cortinez, Cortissoz, Corvera, Cosio, Cosiol, Cosme, Cossio, Costa, Cotera, Coto, Crespo, Crispín, Crispino, Cruces, Cruz, Cuadra, Cuadrado, Cuan, Cuaresma, Cuarezma, Cuarta, Cubas, Cubenas, Cubero, Cubías, Cubias, Cubilla, Cubillo, Cubillos, Cubria, Cuebas, Cuellar, Cuéllar, Cuello, Cuenca, Cuendis, Cuernavaca, Cuervo, Cuesta, Cueva, Cuevas, Cuevillas, Cunill, Cunillera, Curbelo, Curco, Curdelo.
85
Da Costa, Da Silva, Dacosta, D’Acosta, Dalorso, Dalorzo, Dalsaso, Damaceno, Damito, Daniel, Daniels, Dapuerto, Dapueto, Darce, Darche, Darcia, Darío, Dasadre, Dasilva, Dávalos, David, Dávila, Davis, D’Avola, De Abate, De Aguilar, De Alba, De Alvarado, De Benedictis, De Briones, De Camino, De Castro, De Céspedes, De Espeleta, De Ezpeleta, De Falco, De Faria, De Franco, De Jesús, De Jorge, De Juana, De La Cruz, De La Cuesta, De La Espriella, De La Fuente, De La Garza, De La Guardia, De La Herran, De La Hormaza, De La Jara, De La Mata, De La Nuez, De La O, De La Osa, De La Ossa, De La Paz, De La Peña, De La Rocha, De La Rosa, De La Selva, De La Teja, De La Torre, De La Trava, De La Vega, De Largaespada, De Las Casas, De Las Cuevas, De Las Heras, De Lemos, De León, De Lev, De Lima, De López, De Luz, De Miguel, De Miranda, De Moya, De Odio, De Óleo, De Ona, De Oña, De Paco, De Paredes, De Pass, De Paz, De Pazos, De Pedro, De Pinedo, De Prado, De Rayo, De Sárraga, De Sá, De Trinidad, De Ureña, De Vega, De Yglesias, Del Barco, Del Barrio, Del Bello, Del Busto, Del Carmen, Del Castillo, Del Cid, Del Pilar, Del Pimo, Del Río, Del Risco, Del Socorro, Del Solar, Del Valle, Delatolla, Delgadillo, Delgado, Deliyore, Dellale, Dellanoce, Delso, Delvo, Dengo, Denis, Dennis, Detrinidad, Devanda, Devandas, Devoto, Dias, Díaz, Díez, Díjeres, Díjerez, Dimas, Dinares, Dinarte, Discua, Doblado, Dobles, Dodero, Dalmus, Dalmuz, Domingo, Domínguez, Donado, Donaire, Donato, Doña, Doñas, Donzón, Dorado, Dormos, Dormuz, Doryan, Duar, Duares, Duarte, Duartes, Duenas, Dueñas, Duque, Duque Estrada, Durall, Durán, Durante, Duval, Duvall, Duverrán.
D 86
Echandi, Echavarría, Echeverri, Echeverría, Eduarte, Egea, Elías, Eligia, Elizalde, Elizonda, Elizondo, Elmaleh, Emanuel, Enrique, Enriques, Enríquez, Eras, Erazo, Escabar, Escalante, Escamilla, Escarré, Escobar, Escobedo, Escocia, Escorriola, Escosia, Escoto, Escovar, Escribano, Escude, Escudero, España, Esparragó, Espelerta, Espeleta, Espinach, Espinal, Espinales, Espinar, Espino, Espinosa, Espinoza, Espitia, Esquivel, Esteban, Esteves, Estévez, Estrada, Estrella.
E 87
Faba, Fabara, Fabián, Fábrega, Fabregat, Fabres, Facio, Faerrón, Faeth, Faiges, Fait, Faith, Fajardo, Falco, Falcón, Falla, Fallas, Farach, Farah, Fargas, Farias, Farías, Faries, Fariña, Fariñas, Farrach, Farrer, Farrera, Farrier, Fatjo, Fatjó, Faundez, Faune, Fava, Fazio, Fermández, Fermán, Fernandes, Fernández, Fernando, Ferrada, Ferrán, Ferrando, Ferraro, Ferreira, Ferreiro, Ferrer, Ferrero, Ferris, Ferro, Ferros, Fiallos, Fictoria, Fidalgo, Fierro, Figueiredo, Figuer, Figueras, Figueres, Figueroa, Filomena, Fletes, Fletis, Flores, Fonseca, Font, Forero, Formoso, Fornaguera, Fraga, Fraguela, Francés, Frances, Francesa, Francia, Francis, Franco, Fray, Frayle, Freer, Freira, Fresno, Freyre, Frías, Frutos, Fuentes, Fumero, Funes, Funez, Fúnez, Fuscaldo, Fusco.
F 88
Gabriel, Gadea, Gaete, Gago, Gainza, Gaitán, Galacia, Galagarza, Galán, Galarza, Galaviz, Galba, Galcerán, Galeano, Galeas, Galeno, Galera, Galiana, Galiano, Galindo, Galino, Galiñanes, Gallardo, Gallegas, Gallegos, Gallo, Galo, Galtés, Galván, Gálvez, Galvis, Gamarra, Gamazo, Gambo, Gamboa, Gámez, Garay, Garayar, Garbanzo, Garcés, García, Gardela, Gargollo, Garino, Garita, Garmendia, Garner, Garnier, Garreta, Garrido, Garro, Garrón, Garza, Garzel, Garzón, Garzona, Gaspar, Gateno, Gateño, Gavarrete, Gavilán, Gaviria, Gavosto, Gayoso, Gaytán, Gazel, Gazo, Geoyenaga, Gil, Gillén, Gilles, Giral, Giraldo, Giraldt, Giralt, Giro, Girón, Gladis, Goches, Góchez, Godines, Godínez, Godoy, Goic, Goicoechea, Goicuria, Goldenberg, Golfín, Gomar, Gómez, Gomis, Gondres, Góndrez, Góngora, Gonzaga, Gonzales, González, Gonzalo, Goñi, Gordon, Górgona, Goyenaga, Gracía, Gracias, Gradis, Grajal, Grajales, Grajeda, Grana, Granada, Granados, Granda, Grandoso, Granera, Granizo, Granja, Graña, Gras, Grau, Greco, Greñas, Gridalva, Grigoyen, Grijalba, Grijalda, Grijalva, Grillo, Guadamuz, Guadrón, Guajardo, Guardado, Guardano, Guardia, Guardián, Guardiola, Guarín, Guasch, Gudino, Gudiño, Güel, Güell, Güendel, Güendell, Guerra, Guerrero, Guevara, Guido, Guie, Guier, Guifarro, Guilá, Guillarte, Guillén, Guillermet, Guillermo, Guilles, Güillies, Guillies, Guillis, Guilloch, Guiménez, Guindos, Guitiérrez, Guitta, Guix, Gulubay, Gunera, Guntanis, Gurdián, Gurrero, Gurrola, Gustavino, Gutiérrez, Guzmán.
G 89
Haba, Habibe, Haenz, Harrah, Hénchoz, Henríquez, Henrriquez, Herdocia, Heredia, Herencia, Heríquez, Hermann, Hermosilla, Hernández, Hernando, Hernánez, Herra, Herradora, Herrán, Herrera, Herrero, Hevia, Hidalgo, Hierro, Hincapié, Hinostroza, Horna, Hornedo, Huerta, Huertas, Huete, Huezo, Hurtado, Hurtecho.
H 90
Ibáñez, Ibarra, Ibarras, Icaza, Iglesias, Ilama, Incapié, Incer, Incera, Inceras, Inces, Infante, Iracheta, Iraheta, Irastorza, Irias, Iribar, Irigaray, Irola, Isaac, Isaacs, Israel, Ivañez, Izaba, Izaguirre, Izandra, Iznardo, Izquierdo, Izrael, Izurieta.
II 91
Jácamo, Jacobo, Jácome, Jácomo, Jaen, Jáenz, Jara, Jaramillo, Jarquín, Jarrín, Jerano, Jerez, Jiménez, Jimera, Jinesta, Jirón, Joseph, Jovel, Juárez, Junco, Juncos, Jurado.
JJ 92
Kaminsky, Klein, Kuadra.
K 93
La Barca, Labra, Lacarez, Lacayo, Lafuente, Lago, Lagos, Laguardia, Laguna, Lain, Laine, Lainez, Laitano, Lamas, Lamela, Lamicq, Lamugue, Lamuza, Lancho, Lanco, Landazuri, Lández, Lanuza, Lanza, Lanzas, Lapeira, Laporte, Laprade, Lara, Lares, Largaespada, Largo, Larios, Larrabure, Larrad, Larragan, Larragán, Larraguivel, Lasa, Lasantas, Láscares, Láscarez, Láscaris, Lasso, Lastra, Lastreto, Latiff, Latino, Latorraca, Laurito, Laverde, Lázaro, Lázarus, Lázcares, Lazo, Lazzo, L’Calleja, Leal, Leandra, Leandro, Ledezma, Ledo, Leitón, Leiva, Lejarza, Lemmes, Lemos, Lemus, Lemuz, Leñero, León, Lépiz, Levi, Leytón, Leyva, Lezama, Lezana, Lezcano, Lhamas, Lieberman, Lima, Linares, Linarte, Lindo, Lines, Líos, Lira, Lizama, Lizana, Lizano, Lizarme, Llabona, Llach, Llado, Llamazares, Llamosas, Llano, LLanos, Llanten, Llaurado, Llerena, Llibre, Llinas, Llobet, Llobeth, Llorca, Llorella, Llorens, Llorente, Llosent, Lloser, Llovera, Llubere, Loáciga, Loáiciga, Loáisiga, Loaissa, Loaiza, Lobo, Loeb, Loew, Loinaz, Lombardo, Londoño, Lope,Lopes, Lopera, López, Lopezlage, Loprete, Lora, Loredo, Lorente, Lorenz, Lorenzana, Lorenzen, Lorenzo, Loría, Lorío, Lorio, Lorz, Losada, Losilla, Louk, Louzao, Loynaz, Loza, Lozano, Luarca, Lucas, Lucena, Lucero, Lucke, Lugo, Luis, Luján, Luna, Lunaza, Luque, Luquez.
L 94
Macaya, Macedo, Maceo, Machado, Machín, Machuca, Macia, Macias, Macías, Macís, Macre, Macrea, Madariaga, Maderos, Madinagoitia, Madrano, Madrid, Madriga, Madrigal, Madril, Madriz, Maduro, Magalhaes, Magallón, Magaña, Magdalena, Maguiña, Mahomar, Maikut, Maingot, Mairena, Maisonave, Maita, Majano, Majarres, Malaga, Maldonado, Malé, Malespín, Malestín, Maltés, Maltez, Malvarez, Manavella, Mancheno, Mancia, Mancía, Mandas, Mangaña, Mangas, Mangel, Manjarres, Mans, Mansalvo, Mansilla, Manso, Mantanero, Mantica, Mantilla, Manuel, Manzanal, Manzanares, Manzano, Manzur, Marabiaga, Maradiaga, Marbes, Marbis, Marcenaro, March, Marchena, Marcia, Marcías, Marcillo, Marcos, Mardones, Marenco, Margules, María, Marichal, Marín, Marinero, Marino, Mariñas, Mariño, Marot, Maroto, Marqués, Marquez, Marreco, Marrero, Marroquín, Marsell, Marte, Martell, Martén, Martens, Martí, Martin, Martínez, Martins, Marvez, Mas, Masía, Masís, Maso, Mason, Massuh, Mastache, Mata, Matamoros, Matarrita, Mate, Mateo, Matera, Mateus, Matías, Matos, Mattus, Mattuz, Matul, Matus, Matute, Maurel, Maurer, Mauricio, Mauro, Maynard, Maynaro, Maynart, Mayo, Mayor, Mayorga, Mayorquín, Mayre, Mayrena, Maza, Mazariegos, Mazas, Mazín, Mazón, Mazuque, Mazure, Medal, Mederano, Mederas, Medeiros, Medina, Medinilla, Medoza, Medrano, Meira, Mejía, Mejías, Melara, Meléndez, Melgar, Melgarrejo, Mellado, Melo, Membreño, Mena, Menayo, Menchaca, Mendea, Méndez, Mendiantuba, Mendieta, Mendiola, Mendives, Mendivil, Mendoza, Mendreño, Menéndez, Meneses, Menjibar, Menjivar, Menocal, Meono, Meoño, Merayo, Meraz, Merazo, Merazzo, Mercado, Mercelina, Mercer, Mergarejo, Mérida, Merino, Merizalde, Merlo, Mesa, Mesales, Mesalles, Meseguer, Mesén, Messeguer
M 95
Mestayer, Meszaros, Meza, Michelena, Michelino, Micillo, Miguez, Mijangos, Mijares, Milanés, Milano, Millet, Mina, Minas, Minero,Miño, Miqueo, Miraba, Miralles, Mirambell, Miramontes, Miranda, Miro, Mirquez, Mitja, Mitjavila, Mizrachi, Mojarro, Mojica, Molestina, Molian, Molín, Molina, Molinero, Molleda, Mollinedo, Mollo, Moncada, Mondol, Mondragón, Moneda, Moneiro, Monestel, Monga, Mongalo, Móngalo, Monge, Mongillo, Monguillo, Monjarres, Monjarrez, Monjica, Monserrat, Montagné, Montalbán, Montalbert, Montalto, Montalván, Montalvo, Montana, Montanaro, Montandón, Montano, Montealegre, Montealto, Montecino, Montecinos, Monteil, Montejo, Montenaro, Montenegro, Montero, Monterosa, Monteroza, Monterrey, Monterrosa, Monterroso, Montes, Monterinos, Monteverde, Montiel, Montier, Montoya, Monturiol, Mora, Moraes, Moraga, Morales, Morán, Morazán, Moreira, Morejón, Morena, Moreno, Morera, Moriano, Morice, Morillo, Morín, Moris, Morise, Moro, Morote, Moroto, Morraz, Morúa, Morún, Morux, Morvillo, Moscarella, Moscoa, Moscoso, Mosquera, Motta, Moxi, Moya, Mozquera, Mugica, Muiña, Muir, Mulato, Munera, Mungía, Munguía, Munive, Munizaga, Muñante, Muñiz, Muñoz, Murcia, Murgado, Murgas, Murias, Murillo, Murilo, Muro, Mussap, Mussapp, Mussio, Mustelier, Muxo.
96
Naim, Naira, Nájar,Nájares, Najarro, Nájera, Nájeres, Naranjo, Narvaes, Narváez, Nasralah, Nasso, Navaro, Navarrete, Navarrette, Navarro, Navas, Nayap, Nazario, Nema, Nemar, Neyra, Nieto, Nino, Niño, Noble, Noboa, Noel, Nogebro, Noguera, Nomberto, Nora, Noriega, Norza, Nova, Novales, Novo, Novoa, Nuevo, Nuez, Nunga, Núñez.
N 97
Obaldía, Obanbo, Obando, Obares, Obellón, Obon, Obrego, Obregón, Ocampo, Ocampos, Ocaña, Ocaño, Ocario, Ochoa, Ocón, Oconitrillo, Ode, Odio, Odir, Odóñez, Odor, Oduber, Oguilve, Ojeda, Okarlo, Okendo, Olarte, Olaso, Olaverri, Olazaba, Olguín, Oliva, Olivar, Olivares, Olivárez, Olivas, Oliver, Olivera, Oliverio, Olivier, Oliviera, Olivo, Oller, Olmeda, Olmedo, Olmo, Olmos, Omacell, Omodeo, Ondoy, Onetto, Oñate, Oñoro, Oporta, Oporto, Oquendo, Ora, Orama, Oramas, Orantes, Ordeñana, Ordoñes, Ordóñez, Orduz, Oreamuno, Oreas, Oreiro, Orella, Orellana, Orfila, Orias, Orios, Orjas, Orjuela, Orlich, Ormasis, Ormeño, Orna, Ornes, Orochena, Orocu, Orosco, Orozco, Ortega, Ortegón, Ortiz, Ortuño, Orve, Osante, Oseda, Osegueda, Osejo, Osequeda, Oses, Osorio, Osorno, Ospina, Ospino, Ossa, Otalvaro, Otárola, Otero, Oto, Otoya, Ovares, Ovarez, Oviedo, Ozerio, Ozores, Ozuno.
O 98
Pabón, Pacheco, Paco, Padilla, Páez, Paguaga, País, Países, Paiz, Pajuelo, Palacino, Palacio, Palacios, Palaco, Paladino, Palazuelos, Palencia, Palma, Palomar, Palomino, Palomo, Pamares, Pampillo, Pana, Pandolfo, Paniagua, Pantigoso, Pantoja, Paña, Papez, Parada, Parado, Parajeles, Parajón, Páramo, Pardo, Paredes, Pareja, Pares, París, Parra, Parrales, Parreaguirre, Parriles, Parrilla, Pasamontes, Pasapera, Pasos, Passapera, Pastor, Pastora, Pastrán, Pastrana, Pastrano, Patiño, Patricio, Paut, Pauth, Pavez, Pavón, Paz, Pazmiño, Pazos, Pedraza, Pedreira, Pedreiro, Pedroza, Peinador, Peinano, Peláez, Pellas, Pellecer, Pena, Penabad, Penado, Pendones, Penón, Penso, Peña, Peñaloza, Peñaranda, Peñas, Peñate, Penzo, Peñón, Peraldo, Perales, Peralta, Peraza, Perdomo, Perea, Perearnau, Pereira, Pereiras, Perera, Pereyra, Pérez, Perezache, Pergo, Pericón, Perla, Perlaza, Pessoa, Peynado, Peytrequín, Pezo, Picado, Picasso, Picavea, Pichardo, Pico, Picón, Piedra, Piedrafita, Pila, Pilarte, Pimente, Pina, Pinada, Pinagel, Pinagen, Pinar, Pincai, Pincay, Pinchinat, Pineda, Pinel, Pinell, Piney, Pinillos, Pinkay, Pino, Pintado, Pinto, Pinzas, Piña, Piñar, Piñate, Piñeiro, Piñeres, Pinzón, Pío, Pion, Piovano, Piovet, Pitalva, Piza, Pizarro, Pla, Plá, Placeres, Pláceres, Plácido, Placidón, Plaja, Platero, Poblador, Poblete, Pocasangre, Pochet, Podoy, Pokoy, Pol, Polamo, Polo, Polonio, Poma, Pomar, Pomareda, Pomares, Ponares, Ponce, Pontigo, Pool, Porat, Porquet, Porras, Porta, Portela, Porter,Portero, Portilla, Portillo, Portobanco, Portocarrera, Portugués, Portuguez, Posada, Posla, Poveda, Povedano, Pozo, Pozos, Pozuelo, Prada, Pradella, Pradilla, Prado, Prat, Pratt, Pravia, Prendas, Prendis, Pretiz, Prettel, Prieto, Prietto, Primante, Prior, Prioto, Privatt, Procupez, Puente, Puentes, Puertas, Puga, Puig, Pujo, Pujol, Pulido, Pulis, Pull, Pulles, Pupo, Purcallas.
P 99
Quedo, Queralt, Queredo, Querra, Quesada, Quevedo, Quezada, Quiel, Quijada, Quijano, Quinaz, Quinde, Quino, Quintana, Quintanilla, Quinter, Quintero, Quinto, Quiñones, Quiñónez, Quirce, Quiroga, Quirós, Quiroz.
Q100
Raa, Raabe, Raba, Rabetta, Raga, Raigada, Raigosa, Ramírez, Ramón, Ramos, Randel, Randuro, Rangel, Raphael, Rauda, Raudes, Raudez, Raventos, Raventós, Raygada, Rayo, Rayos, Real, Reales, Reazco, Recinos, Recio, Redondo, Regaño, Regidor, Regueira, Regueyra, Reich, Reina, Renderos, Rendón, Reñazco, Repeto, Repetto, Requene, Requeno, Requeño, Rescia, Resenterra, Restrepo, Retana, Reuben, Revelo, Revilla, Revollar, Revollo, Rey, Reyes, Reyna, Riba, Ribas, Ribera, Ribero, Ricardo, Ricaurte, Riera, Rileva, Rincón, Río, Ríos, Riotte, Rivalta, Rivardo, Rivas, Rivel, Rivera, Rivero, Riverón, Riveros, Rizo, Roa, Roba, Robelo, Roble, Robles, Robleto, Roboz, Roca, Rocabado, Rocca, Roch, Rocha, Roda, Rodas, Rodesma, Rodesno, Rodezno, Rodó, Rodo, Rodrigo, Rodríguez, Roe, Roig, Rois, Rojas, Rojo, Roldán, Romagosa, Román, Romano, Romero, Roque, Rosa, Rosabal, Rosales, Rosas, Rouillón, Rovillón, Rovira, Roviralta, Roy, Royo, Roys, Rozados, Rozo, Ruano, Rubí, Rubia, Rubín, Rubino, Rubio, Rucavado, Rudín, Rueda, Rugama, Rugeles, Ruh, Ruilova, Ruin, Ruiz, Romoroso, Russo.
R 101
Saavedra, Saba, Sabah, Saballo, Saballos, Sabat, Sabate, Sabba, Sabín, Sabogal, Saborío, Saboz, Sacasa, Sacida, Sada, Sadaña, Sáenz, Saer, Saerron, Sáez, Safiano, Sage, Sagel, Sagot, Sagreda, Saguero, Sala, Salablanca, Salamanca, Salas, Salazar, Salbavarro, Salcedo, Salcino, Saldaña, Saldivar, Salgada, Salgado, Salguera, Salguero, Saliba, Salinas, Salmerón, Salmón, Salom, Salomón, Salumé, Salume, Salustro, Salvado, Salvatierra, Salvo, Samaniego, Sambrana, Samper, Samudio, Samuel, San Gil, San José, San Juan, San Martín, San Román, San Silvestre, Sanabria, Sanahuja, Saname, Sanamucia, Sanarrusia, Sánchez, Sancho, Sandí, Sandigo, Sandino, Sandoval, Sandria, Sandy, Sanga, Sangil, Sanjines, Sanjuan, Sansebastián, Sansilvestre, Sanson, Sansores, Santa Ana, Santa Cruz, Santa María, Santacruz, Santamaría, Santana, Santander, Santiago, Santibanes, Santiesteban, Santillán, Santín, Santisteban, Santoanastacio, Santos, Sanvicente, Sanz, Saraiva, Saravanja, Saravia, Sardinas, Sardiñas, Sariego, Sarmiento, Sárraga, Sarratea, Sarraulte, Sarria, Sas, Sasso, Satjo, Sauceda, Saucedo, Sauza, Savala, Savallos, Savedra, Savinón, Saxón, Sayaguez, Scriba, Seas, Seballos, Secades, Secaida, Seco, Sedano, Sedo, Segares, Segovia, Segreda, Segura, Sehezar, Selaya, Selles, Selva, Selvas, Semerawno, Semeraro, Sepúlveda, Sequeira, Sermeño, Serra, Serracín, Serrano, Serrato, Serraulte, Serru, Serrut, Servellón, Sevilla, Sevillano, Sibaja, Sierra, Sieza, Sigüenza, Siguenza, Siles, Siliezar, Silva, Silvera, Silvia, Simana, Simón, Sinchico, Sio, Sion, Siri, Sirias, Siverio, , Siz, Sobalvarro, Sobrado, Sojo, Sol, Solana, Solano, Solar, Solares, Solarte, Soldevilla, Solé, Solemne, Soler, Solera, Soley, Solís, Soliz, Solno, Solo, Solórzano, Soltero, Somarriba, Somarribas, Somoza, Soria, Sorio, Soro, Sorto, Sosa, Sossa, Sosto, Sotela,
S 102
Sotelo, Sotillo, Soto, Sotomayor, Sotres, Souto, Soutullo, Sovalbarro, Soza, Suárez, Suazao, Suazo, Subia, Subiros, Subirós, Subisos, Succar, Sueiras, Suñer, Suñol, Surroca, Suyapa, Suzarte.
103
Tabah, Tabares, Tablada, Tabor, Tabora, Taborda, Taco, Tagarita, Tagarró, Tal, Talavera, Taleno, Tamara, Tamargo, Tamayo, Tames, Tanchez, Tanco, Tapia, Tapias, Taracena, Tardencilla, Tarjan, Tarrillo, Tasara, Tate, Tato, Tavares, Tedesco, Teherán, Teijeiro, Teixido, Tejada, Tejeda, Tejos, Tellería, Telles, Téllez, Tello, Tellos, Tencio, Tenorio, Terán, Tercero, Terrade, Terrientes, Terrin, Terrín, Thames, Theran, Thiel, Thiele, Thuel, Tíjeres, Tijerino, Tinoco, Toala, Tobal, Tobar, Tobe, Tobella, Tobín, Tobón, Toledo, Toletino, Tomas, Tomás, Tomeu, Toribio, Torijano, Tormo, Toro, Torralba, Torre, Torrealba, Torregresa, Torregroza, Torrente, Torrentes, Torres, Tórrez, Tortós, Tortosa, Toruño, Tosso, Touma, Toval, Tovar, Trala, Traña, Traures, Travierzo, Travieso, Trediño, Treguear, Trejos, Treminio, Treviño, Triana, Trigo, Triguel, Triguero, Trigueros, Trilite, Trimarco, Trimiño, Triquell, Tristán, Triunfo, Troche, Trocanis, Troncoso, Troya, Troyo, Troz, Trueba, Truffat, Trujillo, Trullas, Trullás, Truque, Tula, Turcio, Turcios.
T 104
Ubach, Ubao, Ubeda, Ubico, Ubilla, Ubisco, Ubizco, Ucanan, Ucañan, Ugalde, Ugarte, Ujueta, Ulacia, Ulate, Ulcigrai, Ulcigral, Ulecia, Uley, Ulibarri, Ulloa, Umaña, Umanzor, Ungar, Urain,Uralde, Urbano, Urbina, Urcuyo, Urdangarin, Urea, Urela, Ureña, Urgellés, Uriarte, Uribe, Uriel, Urieta, Uriza, Uroz, Urquiaga, Urra, Urraca, Urrea, Urroz, Urruela, Urrutia, Urtecho, Urunuela, Urzola, Usaga, Useda, Uva, Uveda, Uzaga, Uzcategui.
U 105
Vadivia, Vado, Valdelomar, Valderama, Valderrama, Valderramo, Valderramos, Valdés, Valdescastillo, Valdez, Valdiva, Valdivia, Valdivieso, Valencia, Valenciano, Valentín, Valenzuela, Valera, Valerín, Valerio, Vales, Valiente, Valladares, Vallarino, Vallcaneras, Valldeperas, Valle, Vallecillo, Vallecillos, Vallejo, Vallejos, Valles, Vallez, Valls, Vals, Valverde, Vanegas, Vaquerano, Vardesia, Varela, Varga, Vargas, Vargo, Varsi, Varsot, Vartanian, Varth, Vasco, Vasconcelos, Vasílica, Vásquez, Vassell, Vaz, Veas, Vedoba, Vedova, Vedoya, Vega, Vegas, Vela, Velarde, Velasco, Velásquez, Velazco, Velázquez, Vélez, Veliz, Venegas, Ventura, Vera, Verardo, Verastagui, Verdesia, Verdesoto, Vergara, Verguizas, Vertiz, Verzola, Vesco, Viales, Viana, Viatela, Vicario, Vicente, Vico, Víctor, Victores, Victoria, Vidaechea, Vidal, Vidales, Vidalón, Vidaorreta, Vidaurre, Videche, Vieira, Vieto, Vigil, Vigot, Vila, Vilaboa, Vilallobos, Vilanova, Vilaplana, Villar, Villareal, Villarebia, Villareiva, Villarreal, Villarroel, Villas, Villaseñor, Villasuso,Villatoro, Villaverde, Villavicencio, Villeda, Villegas, Villejas, Villena, Viloria, Vindas, Vindel, Vinueza, Viñas, Víquez, Viscaino, Viso, Vivallo, Vivas, Vivero, Vives, Vívez, Vivies, Vivó, Vizcaíno, Vizcayno.
V 106
Wainberg, Wolf.
W 107
Xatruch, Xirinachs, Xiques.
X 108
Yaacobi, Yanarella, Yanayaco, Yanes, Yepez, Yglesias, Yllanes, Yurica, Yzaguirre.
Y 109
Zabala, Zabaleta, Zabate, Zablah, Zacarías, Zacasa, Zalazar, Zaldivar, Zallas, Zambrana, Zambrano, Zamora, Zamorano, Zamudio, Zamuria, Zapata, Zaragoza, Zárate, Zarco, Zaror, Zarzosa, Zavala, Zavaleta, Zayas, Zayat, Zecca, Zedan, Zegarra, Zelada, Zelaya, Zeledón, Zepeda, Zetina, Zonta, Zoratte, Zuleta, Zumba, Zumbado, Zúñiga, Zunzunegui.

lunes, 24 de marzo de 2014

Hablar y escribir correctamente

Doce reglas gramaticales en las que solemos meter la pata.



Pensamos que lo sabemos todo, pero no es así. Lejos quedan los años de instituto en los que los maestros tachaban en rojo nuestros errores, pero forman parte de nuestra vida diaria medios de comunicación, televisiones, periódicos y otras fuentes de información (internet, mensajería instantánea) donde las patadas a las reglas gramaticales se suceden sin parar.
Por gramática solemos entender al conjunto de reglas y principios que gobiernan el uso de las lenguas y la utilización de palabras dentro de la oración. La gramática prescriptiva tiene como objetivodesaconsejar el uso de determinadas construcciones no estandarizadas y, aunque su importancia haya disminuido dentro de la lingüística, no es tan extraño que sigamos cometiendo equivocaciones que, especialmente en el lenguaje escrito, pueden dañar nuestra imagen.
El pasado año, el Instituto Cervantes publicó Las 500 dudas más frecuentes del español (Espasa), en el que sus autores, Florentino Paredes García, Salvador Álvaro García y Luna Paredes Zurdoresolvían algunas de las dudas más frecuentes que suelen surgir en la utilización de nuestra lengua, a partir de las recomendaciones de las diferentes academias.
¿Cómo se escribe el plural de las siglas, como “CD” o “BOE”?
Las siglas, creadas mediantes la adición de las iniciales de varias palabras, no añaden un “’s” ni una “s”, ni siquiera en el caso de que provengan del inglés. El plural se mantiene invariable en la lengua escrita, por lo que se debe escribir “CD” o “BOE”. Sin embargo, si las siglas se convierten en nombres comunes (como es el caso de “ovni”), es correcta la variación en plural, y la palabra ha de escribirse en letras minúsculas.
¿“Mis amigos y yo” o “yo y mis amigos”?
“El burro delante para que no se espante” era la fórmula utilizada por los docentes para recordarnos que no debemos anteponer el pronombre de primera persona en una enumeración. Se trata de una cuestión más de cortesía que propiamente gramatical. Así pues, demos preferencia a nuestros amigos si no queremos parecer poco elegantes.
“Es por eso que no he podido venir antes”
¿Suena mal, verdad? Pues se trata de una construcción absolutamente correcta: es el “que galicado”, una fórmula tradicionalmente rechazada, pero cuya extensión geográfica y social en América ha provocado su aceptación. Se trata de una oración copulativa estructurada en dos partes: el elemento focalizado y una subordinada que, no obstante, puede ser sustituida por “por lo que”.
“¿Qué cuesta eso?” o “¿cuánto cuesta eso?”
A pesar de que la utilización del “¿qué cuesta?” (o “vale” o “pesa”, es decir, verbos que expresan magnitudes) esté más o menos extendida en un registro coloquial, es preferible utilizar “cuánto”. Sin embargo, cuando a dicho interrogativo le sigue un sustantivo, como es el caso de “¿qué distancia hay…?”, se considera válido. Las construcciones de preposición e interrogativo que aparecen en oraciones como “¿qué vas, a tu casa?” son coloquiales, propias de la lengua hablada, y por lo tanto no deben reproducirse por escrito.
“En cuyo caso”: ¿correcto o incorrecto?
La búsqueda de “en cuyo caso” en la red devuelve casi 60 millones de resultados, todos ellos incorrectos: el volumen recuerda que “cuyo” es un determinante que se caracteriza por aportar un significado posesivo, un matiz que no tiene lugar en dicha construcción. Es preferible utilizar alternativas como “en tal caso” o “en ese caso”.
¿“Delante de mí” o “delante mío”?
Una de las dudas más frecuentes, ya que ambas estructuras parecen semejantes. Sin embargo, “delante” es un adverbio, una clase de palabra que no puede combinarse con determinantes, por lo que la fórmula “delante mío” es incorrecta. Sin embargo, “alrededor nuestro” sí está permitido, puesto que la palabra “alrededor” puede ser tanto un adverbio como un sustantivo.
“Mi Pepe también cocina bastante bien”
Sabemos a la perfección que fórmulas como “la María” o “el Juan” resultan vulgares, pero dudamos cuando se trata de un posesivo. Es también incorrecto, un rasgo propio de la lengua popular. Tan sólo se admite la anteposición de un indeterminado cuando se pretende realzar una cualidad representativa, como en “una obra maestra escrita con el ingenio de un Miguel de Cervantes”.
¿“Veintipico” o “Veinte y pico”?
Un caso bastante peculiar. Si bien en el caso del numeral veinte se admiten ambas variantes, a partir de los treinta, se recomienda la forma escrita en varias palabras, es decir, “treinta y pico”. Un consejo: nunca digas “veinte y pico” en Chile, puesto que allí, “pico” alude al órgano sexual masculino.
¿“Zapatillas de lo más bonito” o “zapatillas de lo más bonitas”?
La lógica podría inclinarnos hacia la segunda opción, puesto que en ella el adjetivo “bonitas” concuerda en género y número con el sustantivo “zapatillas”, pero la Nueva Gramática de la Lengua Española considera que la variante no concordada (“de lo más bonito”) es más formal. Como explica el manual, también existe un matiz de significado: la variante concordada se aplica únicamente a las zapatillas, mientras que en el caso de la no concordada el adjetivo se utiliza en grado máximo.
“A día de hoy”: ¿correcto o incorrecto?
El volumen del Instituto Cervantes acusa directamente a los lenguajes periodístico, político y administrativo de extender este uso importado del francés. ¿Para qué calcar “aujourd‘hui” si podemos utilizar fórmulas como “hoy por hoy”, “hoy en día”, “en la actualidad” o, simplemente, “hoy”?
¿“Cuando menos” o “cuanto menos”?
Dos construcciones que conducen a la confusión incluso a las personas más cultas. “Cuando menos” significa “como mínimo”, mientras que “cuanto menos” puede ser una locución conjuntiva que signifique “con mayor motivo” o una locución determinativa que equivalga a “si menos”. En resumidas cuentas: es incorrecto decir “su respuesta fue, cuanto menos, inapropiada”, mientras que es válida la fórmula “cuanto más duermo, más sueño tengo”.