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jueves, 14 de septiembre de 2017

Sicilia, la leggenda delle tre ninfe

Sicilia, la leggenda delle tre ninfe


Molteplici miti e leggende legati alla Sicilia ne hanno influenzato la cultura e le tradizioni.
Il popolo siciliano dell’antichità ha trasfigurato in leggenda eventi misteriosi, attribuibili solo all’intervento degli dei.
Sulla nascita della Sicilia si raccontano diversi miti e leggende.

LA LEGGENDA DELLE TRE NINFE



Si racconta che i tre promontori (capo Peloro a Nord-Est, capo Passero a Sud-Est e capo Lilibeo ad Ovest), che rappresentano le punte estreme dell’isola e che le danno una forma triangolare, sorsero grazie a tre splendide ninfe.

Le ninfe sono, nella mitologia, semidivinità della natura, che rendono fertile con i loro doni.
Le tre ninfe, di cui parla il mito, vagavano per il mondo a passi di danza, raccogliendo dai terreni più fertili manciate di terra, sassi e piccoli frutti.

Arrivate in una regione che aveva un cielo particolarmente luminoso e limpido, le tre ninfe diedero inizio ad una danza ancora più gaia e nel danzare andarono gettando in mare tutto quello che avevano raccolto nel loro girovagare.

Tutto ciò che venne buttato formò tre promontori.

Il mare tra i tre promontori si illuminò come un arcobaleno e si solidificò, colmando lo spazio che separava i promontori.

Dalle onde emerse un’isola a forma di triangolo rovesciato, dal clima temperato e dalla terra fertile: la Sicilia.


viernes, 4 de marzo de 2016

La leyenda de Roma

Maravillas de mi ciudad natal, Roma. Las tradiciones romanas adornaron el surgimiento de la ciudad de Roma con diversas leyendas que fueron recogidas principalmente por el historiador romano Tito Livio.

Dice la leyenda que Ascanio, hijo del héroe troyano Eneas (hijo de Venus y de Anquises), habría fundado la ciudad de Alba Longa sobre la orilla derecha del río Tíber. Sobre esta ciudad latina reinaron muchos de sus descendientes hasta llegar a Numitor y a su hermano Amulio. Éste destronó a Numitor y, para que no pudiese tener descendencia que le disputase el trono, condenó a su hija, Rea Silvia, a ser sacerdotisa de la diosa Vesta para que permaneciese virgen.

A pesar de ello, Marte, el dios de la guerra, engendró en Rea Silvia a los mellizos Rómulo y Remo. Cuando éstos nacieron y para salvarlos fueron arrojados al Tíber dentro de una canasta que encalló en la zona de las siete colinas situada cerca de la desembocadura del Tíber, en el mar.

Una loba, llamada Luperca, se acercó a beber y les recogió y amamantó en su guarida del Monte Palatino hasta que, finalmente, les encontró y rescató un pastor cuya mujer los crió. Ya adultos, los mellizos repusieron a Numitor en el trono de Alba Longa y fundaron, como colonia de ésta, una ciudad en la ribera derecha del Tíber, en el lugar donde habían sido amamantados por la loba, para ser sus Reyes.











Se dice que la loba que amamantó a Rómulo y Remo fue su madre adoptiva humana. El término loba, en latín lupa, también era utilizado, en sentido despectivo, para las prostitutas de la época.
La leyenda también nos cuenta como Rómulo mató a Remo. Cerca de la desembocadura del río Tíber había siete colinas: los montes Aventino, Celio, Capitolio, Esquilino, Palatino, Quirinal y Viminal. Rómulo y Remo discutieron sobre el lugar en el que fundar la ciudad y decidieron consultar el vuelo de las aves, a la manera etrusca. Rómulo vio doce buitres volando sobre el Palatino y Remo sólo divisó seis en otra de las colinas. Entonces Rómulo, para delimitar la nueva ciudad, trazó un recuadro con un arado en lo alto del monte Palatino y juró que mataría a quien osase traspasarlo. Remo le desobedeció y cruzó con desprecio la línea, por lo que su hermano le mató y quedó como el único y primer Rey de Roma. Este hecho habría ocurrido en el año 754 a. C., según la versión de la historia oficial de la Roma antigua.