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miércoles, 27 de diciembre de 2017

La Gibraltareña de Juan Luis Iborra

El alicantino Juan Luis Iborra es una carrera constante en el cine y al televisión nacional. Guionista y director, propone en Gibraltareña una historia distinta que acaba por parecer graciosa mientras se mete en derroteros algo extraños. 
Elsa Matilla encarna el papel de una prostituta que anda en el oficio después de haber empezado sin ser muy consciente de todo. Sin embargo, su peculiar carácter y el modo entusiasta con el que se toma su profesión son parte importante de lo que se propone este fin de semana en el madrileño teatro de Bellas Artes. Lola cuenta su vida, estancada en los años 70, cuando la verja que separa Gibraltar de La Línea de la Concepción estuvo cerrada separando a familias y conocidos. El paso del tiempo le ha dejado recuerdos y proyectos que transmiten en el público sentimientos encontrados que van desde la ternura al humor. El autor propone sumergirse de lleno en el mundo de la protagonista que cuenta parte de sus experiencias y se hace cómplice del respetable en lo que se supone que es su último trabajo antes de cambiar de vida. 
Una propuesta de un autor con un largo recorrido televisivo (Aquí no hay quien viva entro otros muchos títulos), y también gran experiencia como guionista y director de cine ( Kilómetro 0, El amor perjudica seriamente la salud, ¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo? o El robobo de la jojoya) que llegó a ambos ámbitos a través de la dramaturgia y ahora dirige sobre las tablas a una actriz que también ha entrado en la gran mayoría de hogares a través de la pequeña pantalla ( Siete Vidas o Aquí no hay quien viva, Tierra de lobos), o el cine donde ha coincidido anteriormente con Iborra en producciones como Kilómetro 0. 
Elisa Matilla, además, compatibiliza esos proyectos con el teatro en los últimos tres lustros. El burlador de Sevilla, Salomé o Mentiras incienso y mirra son algunos de los montajes en los que ha actuado. Gibraltareña una comedia con acento del sur en el que su protagonista, en coma, va repasando su vida junto a los espectadores. Una vida tópica de catálogo en el Gibraltar de los 
años 70. 
Mi más sincero agradecimiento a mis buenos amigos Alberto y Margarita por su generosa invitación.









sábado, 8 de octubre de 2016

Las golondrinas en el Teatro de la Zarzuela

Las golondrinas es el título de una zarzuela en tres actos, con libreto de Gregorio Martínez Sierra (escrito en colaboración con María Lejárraga) y música del maestro José María Usandizaga. Se estrenó el 5 de febrero de 1914, en el Teatro Circo Price de Madrid. Se trata de la inauguración de la temporada del Teatro de la Zarzuela, que supone al propio tiempo el debut al frente del teatro del nuevo director, Daniel Bianco. El título elegido para ocasión tan señalada es Las Golondrinas, del compositor vasco, prematuramente desaparecido, José María Usandizaga y se hace por todo lo alto, ya que se trata de una nueva producción, obra del prestigioso director de escena Giancarlo del Mónaco.  El argumento es un angustioso drama de celos en el ambiente de un circo ambulante con un payaso como protagonista. La ópera Las Golondrinas me parece una obra muy prometedora de un joven compositor, bien construida, con una orquestación rica y brillante y algo falta de inspiración, aunque contiene páginas brillantes, particularmente la romanza de Puck en el primer acto y la más conocida página orquestal “La Pantomima” Tengo la impresión de que la conversión de la obra en ópera le ha hecho ganar en prestigio, pero confieso que prefiero la versión zarzuelera original, donde me parece que la música gana en concisión y brillantez. La versión que nos va a ofrecer el Teatro de la Zarzuela parece ser que es la revisada por el hermano de su autor. Es decir, se trata de la versión operística y no de la zarzuela original.







martes, 4 de octubre de 2016

Inconsolable de Javier Gomá Lanzon

Anoche, en la hermosa mansión madrileña de los marqueses de Marañón, asistimos al atractivo preestreno con carácter restringido de la obra teatral de  Javier Gomá Lanzón (Bilbao, 1965), escritor y filósofo español. A destacar la presencia de dos ministros de Cultura, uno en funciones, Iñigo Méndez de Vigo y un ex ministro César Antonio Molina, entre otros ilustres invitados.





Javier es doctor en Filosofía y posee una doble licenciatura: en Filología Clásica (1988) y en Derecho (1992). En 1993 ganó las oposiciones al cuerpo de Letrados del Consejo de Estado con el número 1 de su promoción. Desde 2003 es director de la Fundación Juan March, con sede en Madrid. Ha reunido su obra filosófica en dos recopilaciones. Por un lado, la “tetralogía de la ejemplaridad”, un vasto proyecto filosófico integrado por los siguientes títulos: Imitación y experiencia (de 2003, distinguido con el Premio Nacional de Ensayo de 2004), Aquiles en el gineceo (2007), Ejemplaridad pública (2009) y Necesario pero imposible (2013). Tras aparecer cada uno de estos cuatro títulos sucesivamente a lo largo de una década en las editoriales Pre-Textos y Taurus, este último sello publicó la tetralogía de forma unitaria y en formato de bolsillo en 2014. Por otro lado, Filosofía mundana. Microensayos completos (Galaxia Gutenberg, 2016), que incluye los 63 microensayos aparecidos en El País principalmente y también en La Vanguardia y luego reunidos en los libros Todo a mil (2012) y en Razón: portería (2014), más otros seis que se coleccionan en este volumen por primera vez.
Además, ha reunido sus ensayos y conferencias en Ingenuidad aprendida (2011) y en Materiales para una estética (2013), y junto a Carlos García Gual y Fernando Savater es autor del libro Muchas felicidades (2014). También ha dirigido el volumen colectivo Ganarse la vida en el arte, la literatura y la música (2012). Acerca de su experiencia profesional en la gestión de fundaciones ha escrito el siguiente libro: Carta a las fundaciones españolas y otros ensayos del mismo estilo (2014). Es patrono del Teatro Real y del Teatro Abadía de Madrid. En 2012 y en 2014 la revista Foreign Policy (en español) lo incluyó en la lista de los cincuenta intelectuales iberoamericanos más influyentes. Ha recibido varios galardones por sus libros, ha impartido conferencias en multitud de instituciones españolas y extranjeras, y colabora habitualmente en periódicos, suplementos culturales y radio.

viernes, 20 de marzo de 2015

Un espíritu burlón

Fue muy divertida la representación esta semana de esta obra inglesa que se estrenó en 1941. La compañía teatral dirigida por Gloria Padura ha actuado con profesionalidad, pese a que los actores son aficionados que participan desinteresadamente para lograr una recaudación benéfica. Los siete protagonistas destacaron por actuar con elegante desparpajo y suma facilidad tanto en el hablar como en las acciones, Muy cuidada la escenografía y los vestuarios de Lourdes de Orduña. Destaco como siempre a José Manuel Serrano en el papel principal de Carlos Condomine, pero todos los demás actores merecen ser mencionados por igual. 
Tras la obra se ofreció una copa a los asistentes.



viernes, 10 de enero de 2014

Obras de teatro completas

ESTE ENLACE ES UNA JOYA PARA GUARDAR



79 Obras de teatro de nuestros tiempos, completas de:

  • Tirso de Molina, 
  • Calderón de la Barca, 
  • Jardiel Poncela, 
  • Miguel Mihura, 
  • Henrik Ibsen, 
  • Jacinto Benavente, 
  • Antonio Gala, 
  • Rafael Alberti, 
  • Federico García Lorca, 
  • Alfonso Paso, 
  • José Zorrilla, 
  • William Shakespeare, 
  • Oscar Wilde, 
  • Carlos Arniches, 
  • Juan José Alonso Millán, 
  • Lope de Vega, 
  • Molière, 
  • Benito Pérez Galdós, 
  • Duque de Rivas, 
  • Leandro Fernández de Moratín, 
  • Fiodor M. Dostoyevscky, 
  • Augusto Strindberg, 
  • Reginald Rose, 
  • Fiedrich Schiller, 
  • Arthur Miller,  
  • Manuel Tamayo y Baus, 
  • Pedro Muñoz Seca, 
  • Antón Chejov, 
  • F. Dürrenmatt, 
  • Miguel de Cervantes, 
  • etcétera.


http://www.youtube.com/playlist?list=PLF80B329D3A86DEA6

jueves, 5 de diciembre de 2013

Miguel Mihura

Tres sombreros de copa es un libro de humor de Miguel Mihura, escrita en 1932 y estrenada veinte años después, que está considerada como una de las obras maestras del teatro humorístico.
Esta obra supone, por su originalidad, una ruptura con el teatro cómico anterior. Mihura la escribió en unos tres meses, y según sus propias declaraciones,
La creó «sin esfuerzo» y «con facilidad, con alegría, con sentimiento». Consideraba que había encontrado con esta obra un estilo propio y sin influencias ajenas, y se mostró orgulloso de su «virtud melódica», de su ritmo, de «esa cadencia especial que sonaba a verso».
Según Arturo Ramoneda, en esta obra, Mihura contrapone, mediante una feliz convivencia de lo poético y sentimental con lo humorístico y satírico, dos mundos enfrentados e irreconciliables:
el burgués, hipócrita, rígido y limitado por una moral estricta,
y otro más libre y vital, opuesto a la rutina y a los convencionalismos, en el que todavía es posible la imaginación y la pureza de sentimientos.
Cuando Mihura la dio a conocer a varios empresarios y actores en 1932, estos no la entendieron y la obra quedó sin estrenarse durante 20 años, hasta que en 1952 el Teatro Español Universitario la estrenó en una única sesión de cámara, dirigida por Gustavo Pérez Puig en el Teatro Español de Madrid. El público, compuesto en gran parte por gente joven y entendida, la acogió con gran entusiasmo, y al poco tiempo se estrenó en régimen comercial, aunque el público habitual de los teatros tampoco la entendió, y se retiró de cartel tras haberse realizado 48 representaciones. A partir de esta experiencia, Mihura decidió hacer otro tipo de teatro más asequible al público de su tiempo, en la línea del llamado «teatro comercial». El propio autor dijo que esta obra le llegó a caer «antipática», debido a las muchas dificultades para estrenarla.
La primera edición de esta obra se imprimió en 1947. Desde entonces, son numerosas las ediciones y reediciones que se han realizado, siendo en la actualidad una de las obras más editadas y más vendidas de la historia del teatro español.

Argumento

El resumen se divide en tres actos:

Primer acto:
La historia comienza en la habitación de un hotel. La puerta de la habitación se abre y aparecen Dionisio y Don Rosario, tras una ridícula conversación, en la que hablan desde las luces que se ven del balcón de la habitación hasta la futura boda de Dionisio don Rosario se despide dándole las buenas noches a Dionisio, pero antes de irse don Rosario, Dionisio telefonea a su novia. Al quedarse solo, se entretiene jugando con los sombreros de copa que tiene para su boda de mañana. En medio del juego, entra Paula, gritando a Buby, que era además de su novio, su jefe, que estaba fuera de la habitación. Cuando por fin dejan de discutir, Paula inicia un interrogatorio sobre la vida de Dionisio, pero este le miente en todo, pues le dice que él es un malabarista que debutará con ellos al día siguiente en el Music Hall. Después del susodicho cuestionario, entra Buby. Con él se sostiene una ridícula conversación entre los tres. Durante toda la conversación está sonando el teléfono, pero Dionisio no contesta porque sabe que es su novia y no quiere que los demás se enteren. Les interrumpen las demás chicas del Music Hall invitándoles a una fiesta en la habitación de al lado.

Segundo acto:
Están todos bailando y bebiendo en la fiesta. Cuando Dionisio decide irse por causa del aburrimiento. Paula intenta retenerle, pero Buby va detrás de Paula intentando detenerla, pues quiere conseguir dinero a costa de que sus bailarinas se acuesten con los caballeros de la fiesta y Paula era la única que estaba con Dionisio por interés mutuo, pues entre los dos había algo muy bonito. Finalmente, Buby convenció a Paula para que pasara el resto de la fiesta con el Odioso Señor, pero este hombre intento sobrepasarse, cosa que Paula no dejó. Cuando echó al Odioso Señor de su habitación, entró Dionisio, y continuó Paula con el interrogatorio que anteriormente había dejado a medias, pero Dionisio seguía mintiéndole, aun así, consiguió enamorar a Paula y cuando se estaban dando un fuerte beso, volvió a interrumpirles Buby, pero esta vez, golpeó a Paula en la cabeza y la dejó inconsciente tirada en el suelo. Dionisio recoge a Paula del suelo en el mismo instante en el que vuelve a sonar el teléfono. Esta vez, sí contesta porque se encuentra sólo y nadie se puede enterar de que tiene novia. En la conversación telefónica, Margarita, su novia, le dice que su padre se dirige hacia allí, y allí aparece.

Tercer acto:
Tiene lugar otra estúpida conversación, esta vez entre don Sacramento y Dionisio. Don Sacramento tachaba a Dionisio de bohemio, y le advertía que si no se convertía en una persona honorable, no le dejaría vivir en su casa con Margarita. Al marcharse don Sacramento, sale Paula de su escondrijo, ya consciente y con conocimiento de la vida de Dionisio. Éste se disculpó, diciendo que antes no la conocía y que ahora no se quiere casar con Margarita sino con ella; pero ahora ya es tarde para retirarse y se tiene que casar con Margarita. Paula lo acepta y le confiesa que ésa es la razón por la que odia a las novias de sus amigos. Les vuelve a interrumpir Don Rosario, pero antes de que entre, Paula se esconde detrás del biombo para que no se le vea. Cuando le avisan de que su coche ha llegado, tiene que irse y sólo se puede despedir de Paula con la mano.

Personajes

Personajes principales:

Dionisio: Dionisio se presenta en la obra como un funcionario cursi, tímido, sin voluntad, aferrado a los convencionalismos sociales. Sólo aspira a un matrimonio también convencional: “todos los señores se casan a los veintisiete años”. Nada más entrar Paula en su habitación Dionisio evoluciona vertiginosamente hasta encontrar dentro de sí mismo, no sin dejar de sentir miedo, un verdadero bohemio: “¡Yo nunca he sido tan feliz!”, “unas horas solamente todo me lo han cambiado” Quiere romper con la vida que le estaba destinada pero no tiene fuerzas para ello y cae en la desilusión de aceptar que ha sido vencido por la ignorancia de tantos años, víctima de una educación burguesa y timorata. Así, la evolución de Dionisio es circular, ya que vuelve a adoptar la misma actitud con la que comienza la obra al aceptar acudir a su boda con la hija de Don Sacramento.

Paula: Maravillosa muchacha rubia, de 18 años (aproximadamente, porque nunca dice su edad exacta, es mas, ni ella misma sabe su propia edad). Se presenta a Dionisio como bailarina del ballet de Buby Barton.
Es una chica sencilla, alegre y sincera. Aparentemente ingenua trata de transformar su mundo con su fantasía e imaginación para escapar de Buby y de lo que éste representa de servidumbre y vejación. Tiene que aguantar su brutalidad y aceptar relaciones con odiosos señores. Pero ella sabe que esto no es posible y acepta dejar las cosas igual que al principio. De Paula ha dicho el autor que ella únicamente se salva de todo lo ridículo, de todo lo imbécil que le rodea. Paula simboliza la libertad, los sueños, la poesía... Es la antítesis de Margarita y de todas las virtuosas señoritas que ésta representa.
En el segundo acto tras la escena de Paula con el Odioso Señor y la intervención de Buby, entra Dionisio y se fija en Paula. Ambos mantienen un diálogo sencillo e ingenuo buscando amistad y comprensión:
- “Es preciso que seamos buenos amigos [...] Me encontraba tan sola
- Mañana saldremos de paseo. Iremos a la playa [...] junto al mar... ¡Los dos solos!...”
Este momento de lirismo queda interrumpido cuando Paula se refiere a “mañana”. Dionisio pierde la alegría pero niega su noviazgo y enseguida se permite seguir soñando junto a Paula momentos felices en la playa y el mar.
- “Nos citaremos abajo y nos iremos enseguida al puerto y alquilaremos una barca... ¡Ya verás! ¡Qué gran día mañana!”
Este momento se ve alterado de nuevo por la aparición de los otros personajes. Dionisio rechaza la invitación de éstos para ir a ver amanecer. Entonces Paula también decide no ir y los dos se quedan a solas en la habitación. Este es el momento más sentimental entre ambos, que termina cuando Buby golpea a Paula cuando ésta está besando a Dionisio.
Al final, tras la aparición de Don Sacramento, Paula se da cuenta de que Dionisio se va a casar. Entre ellos hay un diálogo en el que Dionisio expresa a Paula su deseo de no casarse, ya que ha descubierto que hay mujeres que “al hablar no les palpita el corazón, pero les palpitan los labios en un constante sonreír...” Pero esta escena culmina con la aceptación de ambos de que sus caminos son opuestos; no pueden cambiar sus destinos.
Paula, llena de ternura, ayuda a Dionisio a vestirse de novio, y le va hablando dulcemente para que Dionisio lleve a cabo sin remordimiento la decisión que ha tomado desde el principio: casarse con Margarita.
Buby: es el que dirige el ballet, Music Hall, representa un puente entre los dos mundos expuestos en la obra. Por una parte, es un tópico del mundo del teatro y la opereta, del mundo del bohemio. Pero por otra parte también tiene características del mundo convencional y burgués: la importancia que le da al dinero, como explota a las chicas de su ballet y otros...

Personajes secundarios:

Fanny, Madame Olga, Sagra, Trudy, Carmela: son las artistas de un local llamado Music Hall el contrapunto del mundo burgués, pero a la vez están a su servicio. Representan el mundo subterráneo de una prostitución engañosa. El autor nos presenta a estos personajes como divertidos, alegres y superficiales.

Don Rosario: es el dueño del hotel donde se hospeda Dionisio, es un hombre muy cariñoso, tan cariñoso que mima a sus clientes.

Estructura

Miguel Mihura recurre para la composición de esta obra a las tres unidades clásicas: de espacio, de tiempo y de acción. Todo transcurre de madrugada en una habitación de un hotel de segundo orden de una ciudad de provincias (unidad de espacio), en unas pocas horas (unidad de tiempo), y alrededor de una misma anécdota (unidad de acción): el descubrimiento, por parte de Dionisio, durante la víspera de su boda, de un mundo alegre y auténtico al que va a renunciar para integrarse en un sistema que en el fondo detesta. Este planteamiento del tiempo y la utilización del espacio son fundamentales para el desarrollo de la intriga.
Simbología[editar · editar código]

Esta obra está llena de simbología y connotaciones. La acción sucede siempre en una «ciudad europea de segundo orden». Y en un hotel en el que se encuentran varios personajes que se disponen a participar en un festival circense de la misma ciudad. Algunos de esos elementos simbólicos son: -los sombreros que representa el vacío en el tiempo y que acaban conectando con la situación que vive el protagonista.

Representaciones destacadas:

Esta representación que se incluye es de TVE 

http://www.youtube.com/watch?v=YNHxB3voeSo&list=PLF80B329D3A86DEA6&index=8

sábado, 30 de noviembre de 2013

Calderón de la Barca

La vida es sueño es una obra de teatro de Pedro Calderón de la Barca estrenada en 1635 y perteneciente al movimiento literario del barroco. El tema central es la libertad frente al destino.


Origen de la temática

La concepción de la vida como un sueño es muy antigua, existiendo referencias en el pensamiento hindú, la mística persa, la moral budista, la tradición judeo-cristiana y la filosofía griega.
Según Platón, el hombre vive en un mundo de sueños, de tinieblas, cautivo en una cueva de la que sólo podrá liberarse tendiendo hacia el Bien; únicamente entonces el hombre desistirá de la materia y llegará a la luz.
El influjo de esta concepción platónica en la obra es evidente: Segismundo vive en un principio dentro de una cárcel, de una caverna, donde permanece en la más completa oscuridad por el desconocimiento de sí mismo; sólo cuando es capaz de saber quién es, consigue el triunfo, la luz.

Historia

La vida es sueño se estrenó en 1635. Al año siguiente fue publicada en la Primera parte de las comedias de don Pedro Calderón de la Barca.

Estructura

Consta de tres actos o jornadas. La primera jornada, que tiene ocho escenas, se desempeña como contextualizador (es decir que en ella se presentan a los personajes y la ubicación espacio-temporal de la historia). En la segunda jornada, que tiene diecinueve escenas, aparece el conflicto, nudo o problema. Y en la tercera jornada, de catorce escenas, tiene lugar el desenlace o resolución.

Género

La obra tiene un tono dramático pero no llega a ser tragedia, perteneciendo al género teatral propio del Barroco, la tragicomedia. En ella se mezcla lo trágico con lo cómico para obtener un público amplio, tanto popular como noble. A la muerte de Lope de Vega, Calderón continúa con la evolución del teatro que había dejado planteado; así en La Vida es Sueño pueden verse algunas de las características de esta nueva forma de comedia instituida por Lope de Vega.

Personajes

Segismundo: Es el personaje principal, pretexto de esta obra. Viéndosele en un principio como hombre-fiera, se lo describe como alma reprimida, muy reflexivo, alterado por su larga reclusión. A lo largo de la obra, va evolucionando: al principio busca la venganza, comportándose en forma cruel y despiadada, pero luego aparecen en él ciertos rasgos de humanidad (al perdonarle la vida a Basilio demuestra que ha cambiado y logra vencer a su destino).
Rosaura: personaje principal femenino, que une fuerzas con Segismundo para impedir que Astolfo se convierta en rey y así evitar que se case con Estrella. Cuando llega desde Moscovia a la corte, oculta su identidad, haciéndose pasar por una criada. Durante la obra descubre que es hija del ayo de Segismundo, Clotaldo. Finalmente, declarada noble, puede casarse con Astolfo.
Basilio: rey de Polonia, padre de Segismundo. Es un hombre preocupado por lo que pueda sucederle a su pueblo. Es débil e indeciso. Sus campos son las matemáticas, las ciencias y la astrología, no demostrando realmente una sabiduría orientada hacia el gobierno. Teme a Segismundo desde que ha escuchado el oráculo que le dice el hado. Al final admite sus errores.
Clotaldo: Lacayo de Basilio. Es el único, aparte del rey, que puede verle. Le ha enseñado a Segismundo todo lo que sabe. Se muestra como un personaje anciano, que ha vivido anteriormente aventuras amorosas (es el padre secreto de Rosaura). Como personaje-tipo representa la superstición.
Astolfo: duque de Moscovia, con el que Basilio hace un trato para mantener el trono de Polonia. Está dispuesto a casarse con Estrella a pesar de amar a Rosaura. Al fin consigue su amor deseado.
Estrella: bella y noble infanta de la corte de Basilio dispuesta a casarse con Astolfo para heredar el trono (Astolfo y Estrella son primos y sobrinos de Basilio). Al fin acaba casándose con Segismundo.
Clarín: compañero de Rosaura. Es muy ingenioso, responde al arquetipo de cómico.

Argumento

Jornada Primera

En el momento en que entran, Segismundo pronuncia su primer monólogo. Cuando el preso se da cuenta de que no está solo, intenta matar a Rosaura pero luego le perdona la vida. Irrumpe Clotaldo, súbdito de Basilio y ayo de Segismundo, y detiene a los dos viajeros por encontrarse en lugar prohibido. Clotaldo entonces reconoce la espada que ciñe Rosaura: es la espada que había dejado a la madre de Rosaura, abandonándola como Astolfo abandonó a la hija. Sin embargo, Clotaldo no reconoce aún ante todos a su hija y encubre lo descubierto, decidiendo llevar ante el rey a su hija y al gracioso, Clarín.
El rey Basilio. Revela la existencia de su hijo, Segismundo, que había provocado la muerte de la reina Clorilene al nacer. Cuenta el terrible nacimiento de su hijo y explica lo que vaticinó al leer en las estrellas: Segismundo sería un rey tirano y cruel. Basilio decidió hacer una prueba y dar una oportunidad a su hijo. Lo llevarían a palacio pero de manera que si efectivamente resulta ser un tirano su estancia en el palacio le parezca tan solo un sueño. Si Segismundo resulta tener templanza y razón, será el heredero del trono, si no, lo serán Estrella y Astolfo, unidos por matrimonio.
Tras confesar a todo el pueblo la existencia de su hijo, deja libres a Rosaura y Clarín. Pero Clotaldo quiere saber quién es el enemigo de Rosaura, y preguntando averigua que es el sobrino del rey. Además, Rosaura indica su verdadera identidad.
Jornada segunda[editar · editar código]
Basilio ha ideado un engaño para ver si Segismundo es realmente cruel: lo llevan dormido a palacio y le permiten ver cuál sería su destino, pero guardándose la posibilidad de hacerle creer que todo fue un sueño, en caso de que se demuestre malvado.
Rosaura entra de dama de Estrella con el falso nombre de Astrea.
Segismundo se comporta como un príncipe déspota lanzando un criado por la ventana al poco de despertar, intenta forzar a Rosaura, hiere a Clotaldo que sale en ayuda de su hija, y se enzarza en una pelea a espada con Astolfo. En vista del comportamiento, el rey Basilio decide volver a dormirle y llevarlo de vuelta a la torre.
Astolfo corteja a Estrella, pues con su unión compartirían la sucesión en lugar de competir por ella, una vez que Segismundo ha quedado fuera de juego. Astolfo descubre que Astrea es en realidad Rosaura y rompen definitivamente.
La jornada termina con el monólogo de Segismundo encerrado nuevamente en la torre. Los últimos versos de este monólogo son los que dan nombre a la obra:
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Monólogo de Segismundo

Acto II, escena 19. Monólogo de Segismundo.
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Jornada tercera[editar · editar código]
El pueblo de Polonia, al saber que tiene un príncipe heredero, organiza una revuelta y libera a Segismundo de su torre. Segismundo libera a Clotaldo permitiéndole ir con el rey, demostrando que ha recapacitado sobre su comportamiento.

Las tropas del Rey y las del príncipe se enfrentan y vencen las de Segismundo, se encuentran ambos cara a cara y el Rey se pone en manos de Segismundo, pero este se postra ante los pies del Rey, aceptando incluso el hecho de que el rey, Basilio, quiera darle muerte debido a que se haya levantado contra él. Sin embargo, en vista de la generosa actitud de Segismundo el Rey le deja el trono.
Análisis del soliloquio de Segismundo[editar · editar código]

La vida es sueño es una de las obras de Calderón de la Barca más conocida y estudiada. Dicho interés reside en su complejidad filosófica, pero también en el notable armado dramático. Sin embargo, desde que Marcelino Menéndez y Pelayo (1910) clasificara a la vida es sueño como drama filosófico, la crítica ha hecho hincapié en los problemas existenciales de la obra, desatendiendo a veces sus características específicamente formales, dramáticas. En relación con el primer punto, se pueden señalar algunos ejes que constituyen los temas filosóficos centrales; la oposición entre destino y libertad, el tópico de la vida como sueño y la tematización del autodominio. Estos temas centrales subordinan otros como la educación de los príncipes, el modelo de gobernante, el poder o la justicia, que más tarde vamos a ir relacionando con el soliloquio de Segismundo.
El soliloquio de Segismundo está separado en siete décimas a excepción del primer verso. Cada décima es octosílaba y en cada una de ellas se encuentra un planteo filosófico de los grandes debates entre la reforma protestante y la contrarreforma católica.

Décimas uno y dos

Marco

La obra está dividida en tres jornadas las cuales se desarrollan en dos sitios diferentes, la torre de Segismundo y el palacio de Basilio. La primera jornada ocurre en la torre de Segismundo a la cual llegan Rosaura y Clarín después de una travesía por un monte. La segunda jornada se desarrolla en el palacio de Basilio y es donde Segismundo toma el poder sobre Polonia, al final de esta jornada Segismundo es vuelto a la torre por su padre. Este manejo de los sitios construye una oposición simétrica que es quebrantada en la última jornada cuando surge el "campo de batalla" donde se enfrentan padre e hijo en una fervorosa batalla por el poder, donde termina victorioso el hijo y perdona a su padre. La torre de Segismundo se encuentra rodeada por un monte enmarañado, es un recinto reducido en el cual se encuentra este hombre encadenado, cubierto de pieles, mitad bestia mitad hombre, pero muy culto con conocimientos sobre todos los temas de índole religioso. Todas estas oposiciones entre hombre y bestia, la torre y el monte, comprenden un recurso muy utilizado en el barroco denominado el claroscuro.

Religión

Debido a la influencia religiosa que tuvo Calderón durante su educación, plantea estos problemas que surgieron en su tiempo, uno de los más citados es el libre albedrío y la predestinación. El libre albedrío que es sustentado por la iglesia y la predestinación que es sustentado por los reformistas protestantes. Ambas tesis tienen apostura bíblica. La resolución de la tragedia indicaría, previsiblemente, la posición de Calderón a favor del credo contrarreformista. El personaje de Segismundo es introducido en la obra cubierto de pieles, encadenado y con una tenue luz sobre su cabeza. Esta situación lo convierte a él en una bestia, pero con el desarrollo del soliloquio podemos observar que Segismundo es un hombre muy culto ya que Clotaldo era el encargado de educarlo. Segismundo es capaz de absorber todo tipo de conocimiento desde mitología griega a geografía mundial que hace alusión en sus menciones sobre el minotauro y el volcán Etna. En su alusión al minotauro Segismundo no lo hace directamente sino que lo hace a través de un recurso denominado alusión mitológica, en la cual nunca menciona el nombre del monstruo sino que se refiere a donde estaba encerrado: el laberinto. Segismundo es análogo a este personaje de la mitología griega ya que los dos se encuentran prisioneros y ambos son bestias. En su alusión al volcán Etna, Segismundo lo menciona con el fin de demostrar la magnitud de su desilusión y bronca, con respecto a lo que le había sucedido, el estar encarcelado y privado de su libertad. Éste menciona que va a estallar como el Etna; esta exageración es denominada hipérbole. De nuevo se encuentran analogías entre el personaje y los elementos de comparación. Se dice que él va a estallar con verdades dolorosas.

Dualidad

La representación de la civilización y la barbarie en Segismundo es la dualidad, un tema muy importante en esta obra y típico del barroco. El recurso con el cual se aplica este tema, es la antítesis que funciona contraponiendo dos ideas. En este caso la civilización o la cultura, y la barbarie o la irracionalidad se interponen para crear este monstruoso personaje, que en fin termina siendo una persona comprensiva. Dentro de la obra la antítesis más grande es el personaje de Segismundo el cual representa los términos más opuestos, la civilización y la barbarie mencionados anteriormente.

Décima tres

En el soliloquio el tema más importante es la libertad y el libre albedrío el autor la trata haciendo que el personaje se compare con todos los animales de la naturaleza y haciendo mención también de los cuatro elementos; el agua, la tierra, el fuego y el aire, donde para cada una de ellas encuentra un animal. Con lo que primero se compara es con el ave en la tercer décima donde los recursos que utiliza son variados. En primer lugar se puede observar un retruécano donde se mezclan un ramillete de flores con un ala donde la flor toma el lugar del ala y el ramillete toma el lugar de las plumas; "...es flor de pluma / o ramillete con alas...". También en esta décima se hace alusión a la libertad con la que goza un ave cuando el lo que más ansia es poder tener la mínima libertad. Ya todos sabemos que Segismundo fue encerrado por lo que los hados habían dictado pero por que si el ansiaba tanto su libertad, cuando fue libre le privó la libertad a otras personas no era capaz de reconocer que este efecto podría llegar a ser contraproducente. Para concluir esta décima Segismundo plantea una pregunta retórica "¿y teniendo yo más alma/ tengo menos libertad?" estas preguntas se encuentran al final de cada décima, con el fin de cuestionar la existencia de una persona si esta es inferior a todo lo que hay sobre la Tierra.

Décima cuatro

En la décima siguiente Segismundo se compara con un animal al cual lo denomina bruto. Esta décima comienza desde el principio con una metáfora la cual es la mencionada anteriormente (la de denominar bruto al animal). También se puede encontrar una hipérbaton donde el orden sintáctico del verso es modificado "apenas signo es de estrellas", luego hace una referencia a Dios por medio de una metonimia la cual lo menciona como El "docto pincel". En esta décima también podemos encontrar la referencia al minotauro mencionada anteriormente, esta mención hace referencia a su posición académica ya que demuestra sus conocimientos sobre la mitología griega. Para culminar esta décima la pregunta retórica es la siguiente "... ¿y yo, con mejor instinto, / tengo menos libertad?..." está cuestionando a los cielos por que razón él que es un ser humano el cual según Segismundo tiene más alma y más instinto que un animal y que un ave, no puede tener su libertad. El instinto en la novela no es un tema muy mencionado o fundamental pero este puede relacionarse con el autodominio. Este como problema se expresa en la obra como el triunfo del libre albedrío sobre la predestinación, pero también como una victoria de la conciencia, de la condición humana sobre los instintos y los horóscopos, triunfo que además es característico y virtud propio del buen rey en que se convertirá Segismundo.

Décima cinco

En la quinta décima Segismundo se compara con un pez. Los primeros versos se ven plagados de metáforas despectivas hacia estos "insignificantes animalitos" que viven en tan vasto espacio como es el océano, cuando Segismundo es la completa antítesis de un pez, una persona tan grande, como una bestia encerrada en tan reducido recinto, confinada a vivir en aislamiento completo, sólo manteniendo contacto con una persona, Clotaldo. Segismundo se refiere al pez como un "...aborto de ovas (...) bajel de escamas..." y una imagen visual la cual dice "...sobre las ondas se mira..." que se refiere a las olas u ondas que existen en todo medio acuoso. Al final de esta décima Segismundo cuestiona nuevamente el albedrío, el cual evidentemente es un tema que se repite varias veces en este texto.

Décima seis

En la sexta décima Segismundo hace alusión al arroyo, el cual contiene el elemento vital para la vida de todos los seres sobre la tierra, el agua. Segismundo en esta décima se refiere al arroyo como una culebra la cual serpea las planicies en busca de su fin. Este arroyo el cual está destinado a su cauce durante toda su historia y no tiene vida, tiene más libertad que este pobre hombre. En esta décima Calderón utiliza dos sentidos para describirnos el arroyo primero utiliza una imagen visual "sierpe de plata" luego una imagen auditiva "músico celebra" y culmina la descripción del arroyo mostrando como este no tiene restricción alguna para vivir ya que este tiene "el campo abierto a su huida" ya que este pide a los "cielos la piedad" y estos se la "dan con majestad". En esta décima la pregunta es "... ¿y teniendo yo más vida/ tengo menos libertad?...". Aquí hace mención a un concepto básico, la vida.

Décima siete

Finalmente la última décima utiliza la diseminación y recolección para concluir y cerrar este soliloquio el cual va a dar a conocer la relación entre Segismundo, Rosaura y Clarín. En el comienzo de esta décima encontramos la ya antes mencionada hipérbole sobre el volcán Etna. En esta décima también nos enteramos de que Segismundo cree que todos los hombres de la tierra están en la misma situación que él, ya que la pregunta que se hace es "... ¿Qué ley, justicia o razón/ negar a los hombres sabe/ privilegio tan suave/ excepción tan principal, / que Dios le ha dado a un cristal, / a un pez, a un bruto y a un ave?...". En esta última pregunta retórica, el personaje plantea un privilegio, el cual se convierte en derecho cuando una persona nace, del cual él fue privado desde el momento en que nació, que es la libertad. También esto demuestra un error de conceptos debido al poco roce social que Segismundo tuvo, ya que la única persona que conoce es Clotaldo. Los últimos dos versos sintetizan el monólogo, estos dos son la mención de cada uno de los elementos con los cuales él se fue comparando a medida que el soliloquio ocurría que son; un cristal o el arroyo, un pez, un bruto y un ave.
Para el ave tenemos el alma, de la que carecen los animales, pero tienen más libertad. Para el bruto tenemos el instinto el cual los animales tienen en sobremanera de forma tal que no lo pueden controlar y en ocasiones deben pagar con sus vidas. Para el pez tenemos el albedrío el cual es el tema fundamental de la época barroca ya que la contrarreforma se basa en el pensamiento del libre albedrío con tal de refutar el ideal de la predestinación de los luteranos. Para finalizar tenemos el cristal o el arroyo el cual hace mención a la vida ya que por un lado es el único de los mencionados que no tiene vida pero es el encargado de transportar el material más necesitado por todos los seres vivos sobre la tierra. La libertad que es el punto de comparación para todas estas preguntas la cual es la relación fundamental de la obra, en la cual todas las lecturas convergen. La representación dramática de la posibilidad o imposibilidad del hombre de decidir libremente su destino, su salvación, recoge las polémicas contrarreformistas sobre el libre albedrío y la predestinación. Aquellos que opten por la predestinación sostendrán que existe un designio divino que condena o salva, mediante la gracia y la Fe, que es un don de Dios, más allá de la forma en que los hombres actúen. Quienes postulan el libre albedrío creen en la salvación a través de las buenas obras que los hombres realicen en su vida.

Conclusión

En conclusión, el soliloquio de Segismundo sintetiza el carácter barroco en setenta y un versos que están plagados de metáforas, metonimias, hipérboles, hipérbatos, preguntas retóricas, retruécanos, analogías e imágenes tanto visuales como auditivas. Todos estos recursos se utilizan para demostrar la complejidad del pensamiento de esa época y las dualidades tanto culturales como religiosas en el caso de la reforma y la contrarreforma. Pero al ser una persona tan religiosa, Pedro Calderón de la Barca utiliza su obra para inculcar los dogmas contrarreformistas. Si bien la pieza analizada cuenta con gran cantidad de recursos y temas de esta época, su verdadero valor se encuentra en el planteamiento de la libertad como un bien tan preciado para la vida del hombre, que por estar privado de ella muta a un ser implacable y tirano que pierde control sobre su conciencia y deja que su instinto actúe en su lugar. Esto demuestra la transformación de hombre a bestia, ya que la parte de hombre deja ser dominada por la parte de bestia o, mejor dicho, el instinto. En pocas palabras, Segismundo pierde el autodominio al ser privado de su libertad. Esto lo lleva también a perder su libre albedrío, ya que cuando una persona está cegada por el instinto o por la ira pierde el control sobre su cuerpo y deja de tener toda posibilidad de tomar decisiones sabias y correctas.

Representaciones

La obra, según algunas fuentes, fue vendida por Calderón de la Barca a la compañía de teatro de Cristóbal de Avendaño, que la estrenó en la década de 1630. El actor Manuel Vallejo la representó ante la corte del rey Carlos II el 5 de febrero de 1673 y el 12 de noviembre de 1684 y el 24 de noviembre de 1695 lo hizo su hijo Carlos Vallejo. En el mismo siglo XVII la obra se estrenaba más allá de las fronteras españolas, en Bruselas (1647), Amsterdam (1654), Hamburgo (1658) o Dresde (1674).

Aquí adjunto una representación completa de la obra.




Tirso de Molina

El burlador de Sevilla y convidado de piedra



El burlador de Sevilla y convidado de piedra es una obra de teatro que por primera vez recoge el mito de Don Juan, sin duda, el personaje más universal del teatro español. De autoría discutida, se atribuye tradicionalmente a Tirso de Molina y se conserva en una publicación de 1630, aunque tiene como precedente la versión conocida como Tan largo me lo fiais representada en Córdoba en 1617 por la compañía de Jerónimo Sánchez. Alfredo Rodríguez López-Vázquez señala al dramaturgo Andrés de Claramonte como autor de la obra en función de pruebas de carácter métrico, estilístico e histórico. Sin embargo, tanto Luis Vázquez como José María Ruano de la Haza la dan sin dudar como obra de Tirso y otros críticos concluyen que tanto El burlador como el Tan largo me lo fiais descienden de un arquetipo común del Burlador de Sevilla escrito por Tirso entre 1612 y 1625.

Contexto

Don Juan personifica una leyenda sevillana que inspiró a Molière, Lorenzo da Ponte (autor del libreto de Don Giovanni de Mozart), Lord Byron, Espronceda, Pushkin, Zorrilla, Azorín, Marañón y a muchos otros autores. Es un libertino que cree en la justicia divina («no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague») pero que confía en que podrá arrepentirse y ser perdonado antes de comparecer ante Dios («¡Qué largo me lo fiais!»). Si además recordamos que El burlador de Sevilla fue publicada en 1630 podemos concluir que es una obra cuya vocación es moralizante, y podría haber sido concebida como respuesta a la teoría de la predestinación de Juan Calvino, según la cual la salvación y la entrada al reino de los cielos ya ha sido determinada por Dios desde el nacimiento de uno, dado por gracia a través de Cristo y recibido solamente por fe, por lo que los actos no son determinantes para la salvación de las almas.
Se ha especulado mucho sobre la posible inspiración en un personaje real, señalándose a Miguel de Mañara como principal candidato. Sin embargo, si aceptamos la opinión mayoritaria respecto la autoría y la fecha no podrá considerarse el personaje de Don Juan inspirado en la vida de Don Miguel ya que éste nació en 1627 y la obra fue editada solo tres años después. Si bien, una versión precedente del Burlador, el Tan largo me lo fiais, podría datar de 1617. Se dice que la obra de Tirso fue un guiño dedicado a los caballeros de la época, cuya profanación de la honra de las mujeres era mundialmente elogiada.

Argumento

Un joven noble español llamado Don Juan Tenorio seduce en Nápoles a la duquesa Isabela haciéndose pasar por su novio, el duque Octavio, lo que ella descubre al querer alumbrarle con el farol. Tras esto, en la huida va a parar a la habitación del Rey, quien encarga al guardia Don Pedro Tenorio (pariente del protagonista) que atrape al hombre que ha deshonrado a la joven. Al entrar Don Pedro en la habitación y descubrir que el burlador es su sobrino, decide escucharle y ayudarle a escapar, alegando más tarde que no pudo alcanzarlo debido a su agilidad al saltar desde la habitación a los jardines.
Tras esto, Don Juan viaja a España y naufraga en la costa de Tarragona; Catalinón (su criado) consigue llevarlo hasta la orilla, donde les aguarda la pescadora Tisbea, que ha oído su grito de socorro. Tisbea manda a Catalinón a buscar a los pescadores a un lugar no muy lejano y en el tiempo que están ellos solos Don Juan la seduce y esa misma noche la goza en su cabaña, de la que más tarde huirá con las dos yeguas que Tisbea había criado.
Cuando Don Juan y Catalinón regresan a Sevilla, el escándalo de Nápoles llega a oídos del rey Alfonso XI, quien busca solucionarlo comprometiéndolo con Isabela (el padre de Don Juan trabaja para el rey). Mientras, Don Juan se encuentra con su conocido, el Marqués de la Mota, el cual le habla sobre su amada, doña Ana de Ulloa, tras hablar de burlas, “ranas” y mujeres en todos los aspectos; y como el Marqués de la Mota dice de Ana que es la más bella sevillana llegada desde Lisboa, Don Juan tiene la imperiosa necesidad de gozarla y, afortunadamente para él, recibe la carta destinada al Marqués, al que luego informará de la cita pero con un retraso de una hora para así él gozar a Ana. Por la noticia de la carta de Ana de Ulloa, Mota le ofrece una burla a Don Juan, para lo cual éste ha de llevar la capa del Marqués, que se la presta sin saber que la burla no iba a ser la estipulada, sino la deshonra de Ana al estilo de la de Isabela.
Don Juan consigue engañar a la dama, pero es descubierto por el padre de esta, Don Gonzalo de Ulloa, con quien se enfrenta en un combate en el que Don Gonzalo muere. Entonces Don Juan huye en dirección a Lebrija.
Mientras se encuentra lejos de Sevilla, lleva a cabo otra burla, interponiéndose en el matrimonio de dos plebeyos, Aminta y Batricio, a los que engaña hábilmente: en la noche de bodas, Don Juan llega a parecer interesado en un casamiento con Aminta, quien lo cree y se deja poseer.
Don Juan vuelve a Sevilla, donde se topa con la tumba de Don Gonzalo y se burla del difunto, invitándole a cenar. Sin embargo, la estatua de éste llega a la cita ("el convidado de piedra") cuando realmente nadie esperaba que un muerto fuera a hacer cosa semejante. Luego, el mismo Don Gonzalo convida a Don Juan y a su lacayo Catalinón a cenar a su capilla, y Don Juan acepta la invitación acudiendo al día siguiente. Allí, la estatua de Don Gonzalo de Ulloa se venga arrastrándolo a los infiernos sin darle tiempo para el perdón de los pecados de su “Tan largo me lo fiais”, famosa frase del Burlador que significa que la muerte y el castigo de Dios están muy lejanos y que por el momento no le preocupa la salvación de su alma.
Tras esto se recupera la honra de todas aquellas mujeres que habían sido deshonradas, y puesto que no hay causa de deshonra, todas ellas pueden casarse con sus pretendientes.

El mito de Don Juan

Protagonista de la obra, El burlador de Sevilla, y personaje en torno al cual gira la obra entera, que durante toda la obra se dedica a burlar a todas aquellas damas que encuentra en estado de gracia para así él poseerlas, haciendo uso de trucos, engaños y burlas y deshonrando de esta forma a la mujer y perdiendo el honor del hombre con el que ella realmente deseaba gozar.

Orígenes

Los orígenes de Don Juan son difíciles de determinar. Según Youssef Saad, el Don Juan de España es una figura auténticamente española, pero tiene muchas semejanzas con una figura árabe, Imru al-Qays, quien vivió en Arabia durante el quinto siglo: Como Don Juan, era un burlador y un seductor famoso de mujeres; como el don Juan de Zorrilla, fue rechazado por su padre por sus burlas y también desafió abiertamente a la ira divina. Según Víctor Said Armesto, las raíces literarias de Don Juan se pueden encontrar en los romances gallegos y leoneses medievales. Su precursor típicamente llevaba el nombre de “Don Galán” y este hombre también trata de engañar y seducir a las mujeres, pero tiene una actitud más piadosa hacia Dios.

Evolución

Tras esta acuñación del personaje de Don Juan Tenorio, El Burlador de Sevilla como llega él a llamarse, se dan varias imitaciones del mito, como la de Molière cuyo Don Juan no solo roza los límites de la más cínica arrogancia, sino que también nos muestra un Don Juan con un gran escepticismo religioso, lo que es una gran distinción con el de del dramaturgo murciano.
A la mentalidad del siglo XVIII corresponden tres obras sobre Don Juan: la española de Antonio de Zamora, No hay plazo que no se cumpla, la italo-austriaca, con libreto de Lorenzo Da Ponte y música de Mozart y la italiana de Carlo Goldoni, titulada Don Juan o el castigo del libertino.
En el romanticismo se dio un nuevo rumbo al mito; unas veces se une al tipo primitivo y otras a la expresión de la vivencia personal a creadores que en su vida tuvieron mucho que ver con él. Como el Don Juan de Byron, y del protagonista de El estudiante de Salamanca, de Espronceda. Y en relación con los primitivos están la versión de Zorrilla, Don Juan Tenorio, y las francesas de Merimée y A. Dumas. Aunque el Don Juan romántico pierde con respecto al primitivo ya que a veces llega a mostrarse como un simple juguete del destino y hasta se enamora sinceramente, dejando de ser el mito eterno del cínico seductor que fácilmente olvidaba para volver a seducir.

Representación

La obra completa puede verse en este enlace: