Doctor arquitecto, autor de numerosos títulos técnicos y catálogos, así como de proyectos de edificación. Colaborador de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía y articulista en revistas técnicas y culturales. Ha escrito sobre historia, antropología, crónicas de arquitecto, poesía, filosofía y novelas históricas, con más de cuarenta libros publicados en papel y formato digital. Ganador de varios premios literarios de prestigio.
viernes, 5 de noviembre de 2021
miércoles, 3 de noviembre de 2021
I Ruspoli, Mille anni a Roma di Fabrizio Sarazani e Fulvio Stinchelli
miércoles, 6 de octubre de 2021
Atenea, símbolo de sabiduría y valor
Atenea, símbolo de sabiduría y valor
De entre los muchos mitos y símbolos de la antigüedad clásica, uno de los que más me ha acompañado durante mi vida es el de la diosa griega Atenea.Atenea (Minerva en Roma) de dónde viene el nombre de Atenas, por ser su diosa protectora, tenía un significado doble muy interesante.
Por un lado, encarnaba la virtud de la sabiduría, y por ello de la serenidad y profundidad de quién ha hecho de la reflexión y el discernimiento la guía de sus actos. Uno de sus símbolos es la lechuza con sus ojos abiertos y grandes que ven en la noche oscura.
Por otro lado, era la diosa de la guerra, de la acción valerosa, de la voluntad para enfrentar el conflicto y surgir fortalecido del combate. La vemos frecuentemente acompañada de su escudo y su lanza. La guerra que representa Atenea se libra en un lugar singular puesto que ha de darse en nuestro interior, antes que afuera con otras personas. Un combate entre nuestras debilidades y nuestras fortalezas, con la guía de la sabiduría que ilumina los pasos de quién sabe reconocer el bien.
Extraña dualidad: la sabiduría y la guerra; discernimiento y valor; reflexión y acción.
La imagen de Atenea como símbolo, de esta y otras muchas reflexiones, siempre me inspiró el necesario equilibrio que precisamos en la vida, y me impulsó a la conquista de mí mejor naturaleza, que yo asocio con la conquista de la auténtica felicidad.
Que la sabiduría y el valor te acompañe y que seas feliz.
jueves, 16 de septiembre de 2021
Pensamientos compartidos
Pensamientos compartidos
Hace unos días me reencontré con una frase del famoso psicólogo Bernabé Tierno que hoy quiero compartir con vosotros:
“En cada uno de nosotros permanece la disponibilidad anímica y la predisposición a descubrir la armonía, el orden, el equilibrio y la belleza en todas las cosas de la creación. Esa sintonía y hermandad con el Universo no es algo que se nos da, sino una riqueza insondable que permanece dentro de nosotros mismos y que solo hemos de ocuparnos de sentirla, vivirla y disfrutarla”.
Esta frase me llevó a otra, en este caso de la profesora Delia Steinberg Guzmán.
"La Belleza se aprecia instantáneamente cuando la conciencia está serena y no condicionada a las circunstancias ni a las opiniones. Se capta como un impacto de proporciones armoniosas, que no siempre es consciente, pero que, sin embargo, despierta una parte no muy conocida de la propia conciencia."
Bellas reflexiones que nos recuerdan que el arte, cuando es bello, no necesita de explicaciones, simplemente lo percibimos y reconocemos como tal.
Pienso en la cantidad de mal llamadas obras de arte que, en realidad, son verdaderos absurdos envueltos en una montaña de argumentaciones y explicaciones intelectualistas que, finalmente, no consiguen enmascarar que realmente se trata de obras feas y desagradables, por mucho que se recurra a la “relatividad el gusto estético”
Apolo representaba en la antigua Grecia la unidad y la armonía. Tal vez esa potente fuerza del universo logre que no perdamos el sentido estético y la cordura. ¡Que así sea!
jueves, 9 de septiembre de 2021
Amores prohibidos
Amores prohibidos
El amor tan puro y de pecado que sentían Diana y Endimión, traspasó generaciones y aún se recuerda su leyenda de amor como una de las más conocidas.
Una noche cálida de verano, Diana vio a un joven pastor llamado Endimión que dormía junto a su rebaño.
Diana en ese momento sufrió un flechazo y no pudo reprimir las ganas de besarlo.
En ese momento Endimión despertó y quedó embelesado por la belleza de la diosa, que rápidamente se marchó. El pastor pensó que todo había sido un sueño.
Las noches siguientes estuvieron precedidas por las visitas de Diana a Endimión, y finalmente Diana, que había hecho voto perpetuo de castidad, pidió a su padre, el dios Zeus, que sumiera al joven en un sueño profundo por siempre.
Así Diana pudo acudir a una cueva, donde se encontraba el bello durmiente, cada noche a disfrutar únicamente de sus labios.
viernes, 23 de julio de 2021
¿Eres clásico o moderno?
Reflexiones: ¿Eres clásico o moderno?
Los seres humanos tenemos una fuerte tendencia a clasificar las cosas y especialmente a etiquetarlas entre pares de opuestos.
Así solemos dividir a la gente entre buenos y malos, conservadores o progresistas, creyentes o ateos, etcétera, etcétera.
Debe de ser una tendencia natural de la mente que no concibe una cualidad sin su contrario, cómo lo blanco y lo negro o la luz y la oscuridad.
Pero la realidad suele ser más compleja, matizada y bella de lo que nos empeñamos en reconocer.
Las cosas no son necesariamente “esto o aquello” más bien la mayoría de las veces son “esto y aquello”.
Este es el dilema al que nos enfrentamos cuando nos preguntamos por nuestros propios gustos:
¿Somos clásicos o modernos?
Lo clásico hace referencia a lo que se ha consolidado en el tiempo creando escuela y dejando un cierto destello de atemporalidad, quizás porque participa de cualidades universales apreciables por todos los tiempos.
Lo clásico nos habla de la riqueza de la experiencia y la sabiduría acumulada.
Lo moderno hace referencia al tiempo actual, a la capacidad de vivir en el presente adaptándonos y mirando al futuro con actitud de progreso; progreso que generalmente asociamos con avances materiales o simplemente cambio con respecto al pasado.
Lo moderno se asocia a la juventud, lo clásico a la madurez.
Pero ¿porque han de ser opuestos o estar enfrentados?, ¿no son más bien complementarios?
¿No sería ideal vivir intensamente en este momento actual, mirando al futuro con verdadera vocación de hacerlo mejor? y para ello ¿no sería bueno contar con la solidez y la experiencia de aquello que ha traspasado el tiempo, inspirarnos en las fuentes atemporales de lo clásico para dar vida a lo moderno.
Si alguien me preguntará si me siento clásico o moderno diría que trato de ser un hombre moderno hijo de un maravilloso pasado clásico.







