miércoles, 23 de abril de 2014

Venezuela: diálogo entre gobierno y oposición

Diálogo y resultados


Toda la comunidad internacional, incluyendo los EEUU, la Unión Europea y el Vaticano, claman por el diálogo entre gobierno y oposición en Venezuela.  Por tanto, quien se opone al diálogo comete más que un error una solemne estupidez, como diría Talleyrand.  El debate con el cual se inició el proceso de diálogo fue diáfanamente provechoso para la alternativa democrática. Algunos exigen que el diálogo siga siendo público, sin embargo la teoría de la negociación enseña que las reuniones de trabajo en una negociación seria deben ser privadas, porque en caso contrario las partes le hablarían siempre a sus “galerías” y el resultado sería el fracaso de la negociación. En cambio, los resultados del diálogo-negociación deben ser públicos. En la primera reunión  privada del incipiente proceso, los resultados manifestados públicamente fueron limitados: una comisión de la verdad ampliada con personalidades independientes aceptables para ambas partes y la aparente exclusión de Diosdado Cabello, una junta médica paraSimonovis y la participación de los gobernadores y alcaldes de la oposición en los planes de seguridad del gobierno. Los objetivos mínimos de la oposición en este proceso deberían ser: 1) la liberación de los presos políticos, empezando porSimonovis, Leopoldo y los alcaldes Scarano y Ceballos; 2)La restauración de sus derechos de diputada electa a María Corina Machado;3) El desarme de las bandas armadas oficialistas; 4)La elección de acuerdo a la letra y al espíritu de la Constitución del CNE, el Tribunal Supremo de Justicia y de los integrantes del Poder Ciudadano, en otras palabras,los miembros de estas instituciones deben ser aceptables para las partes. Es fundamental precisar que, en el caso del CNE únicamente deben ser posibles dos alternativas, la ideal: 5 personas decentes, aceptables para ambas partes y la más realista: 2 personas cercanas al gobierno, 2 cercanas a la oposición y una aceptable para ambas partes.

Muchos en la oposición argumentan que es de ilusos creer  que el régimen aceptará conceder estas solicitudes y que por tanto no sólo es  inútil negociar, sino que se les da un “respiro” al gobierno legitimándolo y enfriando la “calle”.  Antes que nada,  hay que decir que las protestas no violentas por el desastre socioeconómico pueden y deben seguir.  Lo fundamental es que si el diálogo terminase en un fracaso, este debe ser claramente  atribuido, frente a la comunidad internacional, representada por UNASUR y la S.Sede, al rechazo del gobierno a respetar la Constitución. Así se haría definitivamente evidente la carencia de legitimidad democrática del régimen. El “chavomadurismo” es un sistema político híbrido que la ciencia política contemporánea podría calificar como un autoritarismo plebiscitario o competitivo con vocación totalitaria de estirpe comunista. Pero es un régimen que, en este siglo y en este hemisferio, requiere para mantenerse de un fuerte  apoyo popular. Ese apoyo que fue mayoritario por unos años, se basó en el carisma del extinto caudillo, en una chequera  petrolera muy abultada y sostenida en el tiempo y en la carencia de una alternativa creíble en la oposición.  Esas tres variables ya no existen y efectivamente todas las encuestas serias recientes, por primera vez en doce años, reflejan que los que se definen “chavistas” son menos que los que se proclaman de oposición, además a diferencia del “comandante supremo y eterno”,  una gran mayoría de la población le achaca la grave crisis socioeconómica  a MaduroEn conclusión, es evidente que el diálogo le conviene a la oposición democrática que a su vez, para no perder su existencial condición de alternativa creíble, debe necesariamente  mantener la indispensable Unidad, por encima de las normales diferencias tácticas y personales. Sin Unidad, sólo hay suicidio político, exilio, estupidez y fracaso.

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