jueves, 13 de octubre de 2016

Goya y el palacio de Sobradiel

Patrocinado por el Ministerio de Cultura, el Gobierno de Aragón e IberCaja, nació en 2008 este precioso libro dedicado al genial pintor Goya en el palacio de Sobradiel.



Francisco de Goya y Lucientes (Fuendetodos, provincia de Zaragoza, 30 de marzo de 1746-Burdeos, Francia, 16 de abril de 1828) fue un pintor y grabador español. Su obra abarca la pintura de caballete y mural, el grabado y el dibujo. En todas estas facetas desarrolló un estilo que inaugura el Romanticismo. El arte goyesco supone, asimismo, el comienzo de la pintura contemporánea y es precursor de las vanguardias pictóricas del siglo XX; por todo ello, se le considera uno de los artistas españoles más relevantes y uno de los grandes maestros de la historia del arte.
Tras un lento aprendizaje en su tierra natal, en el ámbito estilístico del Barroco tardío y las estampas devotas, viaja a Italia en 1770, donde traba contacto con el incipiente Neoclasicismo, que adopta cuando marcha a Madrid a mediados de esa década, junto con un pintoresquismo costumbrista rococó derivado de su nuevo trabajo como pintor de cartones para los tapices de la manufactura real de Santa Bárbara. El magisterio en esta actividad y en otras relacionadas con la pintura de corte lo imponía Mengs, mientras que el pintor español más reputado era Francisco Bayeu, que fue cuñado de Goya.
Una grave enfermedad que le aqueja en 1793 le lleva a acercarse a una pintura más creativa y original, que expresa temáticas menos amables que los modelos que había pintado para la decoración de los palacios reales. Una serie de cuadritos en hojalata, a los que él mismo denomina de capricho e invención, inician la fase madura de la obra del artista y la transición hacia la estética romántica.
Además, su obra refleja el convulso periodo histórico en que vive, particularmente la Guerra de la Independencia, de la que la serie de estampas de Los desastres de la guerra es casi un reportaje moderno de las atrocidades cometidas y componen una visión exenta de heroísmo donde las víctimas son siempre los individuos de cualquier clase y condición.
Gran popularidad tiene su Maja desnuda, en parte favorecida por la polémica generada en torno a la identidad de la bella retratada. De comienzos del siglo XIX datan también otros retratos que emprenden el camino hacia el nuevo arte burgués. Al final del conflicto hispano-francés pinta dos grandes cuadros a propósito de los sucesos del levantamiento del dos de mayo de 1808, que sientan un precedente tanto estético como temático para el cuadro de historia, que no solo comenta sucesos próximos a la realidad que vive el artista, sino que alcanza un mensaje universal.
Pero su obra culminante es la serie de pinturas al óleo sobre el muro seco con que decoró su casa de campo (la Quinta del Sordo), las Pinturas negras. En ellas Goya anticipa la pintura contemporánea y los variados movimientos de vanguardia que marcarían el siglo XX.

El Palacio de los Condes de Sobradiel o de Gabarda, es una construcción neo-clásica, erigida en el último cuarto del siglo XVIII y reformada a mediados del siglo XIX, se sitúa en la plaza del Justicia.
La fachada es de tres alturas, con ventanas en el primer piso y balconcillos en el segundo y tercero. En el segundo piso, la planta noble, las ventanas tienen frontones triangulares.
Un gran patio empedrado utilizado por los carruajes de la época sirve de acceso al interior.
En el interior, tras la puerta principal, se abre un gran patio, cuyo empedrado se fecha en 1882. Lo más interesante es un alfarje de 1590 en la planta baja, muy bien conservado al haber estado oculto por un falso techo. El alfarje está cubierto con pinturas de motivos vegetales y símbolos heráldicos, además de inscripciones en diversas lenguas.
El pequeño oratorio del palacio fue decorado por Goya al volver de Italia, entre 1771 y 1772. Las pinturas, mal conservadas, se fragmentaron y fueron a parar a colecciones diversas: El sueño de San José al Museo de Bellas Artes de Zaragoza, El Descendimiento al Museo Lázaro Gadiano de Madrid y Santa Ana, San Joaquín, San Vicente Ferrer y San Cayetano a colecciones extranjeras.
Antes de ser la sede del Colegio de Notarios de Zaragoza, fue colegio e internado regentado por la familia Labordeta. El poeta Miguel Labordeta estudió en sus aulas.

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