miércoles, 9 de diciembre de 2015

La hija del Profeso

Hoy entregué a la editorial Sial Pigmalión las últimas correcciones de esta novela galardonada con el Premio Internacional de Narrativa Sial Pigmalión de 2015, una de mis obras más complejas y difíciles de escribir. Empecé a concebir la novela tras releer por enésima vez el magistral relato Dracula de Bram Stoker y visionar su película en la versión de Coppola, creando una estructura para un nuevo relato distinto como hago de costumbre. Sin embargo, me di cuenta que esta vez tendría que cambiar de protagonista, porque Ginebra, hija de Frey Giangaleazzo Ruspoli, el Profeso, sería precisamente la joven historiadora que descubriría y relataría toda la trama. Así que tuve que identificarme con ella, lo cual ha resultado francamente atrevido por mi parte, pero espero que el resultado agrade a los lectores, tal vez con preferencia del público femenino. Porque no se trata simplemente de una historia de terror, para mi es una historia romántica ya que hay varias relaciones sentimentales en la novela, además del intenso amor de una hija hacia su padre y unas cuantas obsesiones. No quiero entrar en más detalles, para no estropear la sorpresa de mis lectores, pero quiero agradecer la fantástica ayuda de mi prologuista y gran amigo, el escritor José Semprún, así como la doctora, escritora, poetisa, y mucho más, doña Alicia García Olbés y del joven David García Urbieta, ambos fundamentales para corregir el texto. Alicia ha creado también una serie fotográfica de los lugares que se visitan en la novela que se enseñará en las presentaciones del libro. 

Finalmente, ofrezco a mis lectores un apunte pèrsonal, por si desean conocerme mejor. Padezco de insomnio. Y al Todopoderoso agradezco tal dolencia, que siendo tantas las noches que paso en vela, no hay una en la que no me sienta libre. Que unas noches soy el pícaro y necesitado sacristán Carlos, o ando metido en el pellejo del cura Don Josechu. Otras soy conquistador. Y otras obispo. Y una recuerdo en la que el cónclave me eligió Papa. He sido aventurero, médico y futbolista.  Premio Nobel, estudiante y analfabeto. Y muchas veces casada y alguna viuda. He ganado carreras y combates. He sido extraterrestre, demonio, ángel y San Pedro, y a la memoria me llega una noche que, con todo respeto, fui Dios. Pirata, vagabundo, buhonero, aguador, obrero y minifalda. Militar, herido en la guerra y hasta muerto. Quijote, Sancho y Buscón. Parado, rico, enfermo y milagroso. Pájaro, dinosaurio, conejo y escopeta.  Pero el personaje que más me gusta es ser Profeso y hacer justicia por el mundo y en todas las épocas. Y como no tengo límites, a veces, he sido muchas cosas a la vez.  Y aun así, alguno me pregunta que por qué escribo.  Soy un hombre y ansío la libertad. Y yo me siento libre cuando en la soledad de la madrugada, frente al ordenador o a un folio en blanco y una pluma, soy quien en ese momento se pregunta: - ¿Por qué no escribes?»

Cubierta, contracubierta y solapas del libro

En la portada, imagen del castillo de Bran, una fortaleza medieval localizada en la actual Rumania, que goza de gran atractivo turístico por su relación con la novela Drácula de Bram Stoker.






No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada