lunes, 2 de febrero de 2015

El primer fracaso de Podemos

Queridos Amigos:

Anda esta España de nuestras entretelas políticamente desarmada, lo que permite a combatientes con pocas ideas y menor bagaje ganar terreno parlamentario ante el asombro de propios y extraños. Lo anticipó José Antonio Zarzalejos en su columna del pasado sábado, al calor de la demostración de fuerza perseguida por Podemos, única finalidad del acto que tuvo lugar ese mismo día. "Veremos un discurso mesiánico, sin nada concreto en lo que sustentarse", venía a afirmar. Y así fue. Quedó probado que, para una masa importante de la sociedad, su relación con la nueva formación se sustenta sobre un acto de fe al que poco afectan las corruptelas de sus dirigentes o las promesas de sus contrincantes. Pablo Iglesias basta. Él solito será capaz de cruzar el mar Rojo de la austeridad y conducirnos a la tierra prometida. Y los ‘privilegiados’ que se preparen.

Pues miren, de hecho, lo están haciendo. Porque está muy bien eso de estigmatizar a una persona por el mero hecho de tener un patrimonio, buena parte del cual tiende a dar la casualidad que se ha debido a su trabajo denodado durante muchos años. Pero está aún mejor anticiparle que, cuando se toque el poder, llegado el momento, va a estar en el punto de mira de los nuevos gobernantes, que no dudarán en convertirse en los Robin Hood del siglo XXI para quitarle por su condición de 'rico', lo que, juicio sumarísimo sin defensa posible, ha hurtado a los pobres. Es evidente que solo a un demagogo o a un torpe -ustedes mismos- se le ocurriría lanzar esas proclamas a los cuatro vientos sin esperar que los afectados tomen las de Villadiego, gracias por el aviso. Lo que afectará, sin duda, a España justo cuando quiere levantar cabeza: adiós a la inversión, creación de empleo, recaudación fiscal (lucro cesante); salida de fondos de nuestro territorio, oficial y declarado al que se busca depositaría en el extranjero por lo que pueda pasar (daño emergente). Basta mirar qué ha sucedido como los modelos latinoamericanos a imitar para que se encuentre justificación a tal ejercicio de prudencia.

Bullen los bancos de un interés por 'bookear' el dinero allende nuestras fronteras solo comparable a cuando estuvo encima de la mesa de muchos analistas la cuestión de la ruptura del euro. Algo que, queridos fans de la nueva izquierda, tomen nota, ya está sucediendo; al menos en la parte constatable, que es la segunda, pies para que os quiero. Bullen los bancos de un interés por bookear el dinero allende nuestras fronteras solo comparable a cuando estuvo encima de la mesa de muchos analistas la cuestión de la ruptura del euro. Con un problema que entonces no se daba. Contra aquella idea de poner el patrimonio a buen recaudo existían contra argumentos racionales de peso por parte de los banqueros: no va a suceder, el proyecto comunitario ha avanzado demasiado como para que ahora dé marcha atrás, queda el comodín de los bancos centrales, los depósitos están garantizados en una parte sustancial… Sin embargo, frente a la voluntad unilateral de expoliar indiscriminadamente, no hay razones que oponer. De ahí que su resistencia sea vana ante el deseo de muchos de llevar su riqueza lejos de la rapiña. Me tiene todo preparado, por favor. De seguir así la cosa, de las palabras a los hechos mediará en este caso un corto trecho.

Será el primer paso para un bucle de difícil salida en el que las promesas solo se pueden cumplir si hay disponible para hacerlo. Si la actividad se frena en seco, habrá que buscar la liquidez en otros predios. Lo de la reestructuración de la deuda es una milonga porque sin condicionalidad puede que los acreedores piquen una vez, pero no lo van a hacer eternamente. Oiga, yo no le pago para dar electricidad gratis. Y ahí fuera aplaudiendo a rabiar, que lo estoy viendo. Sin un plan de verdadero crecimiento económico, no habrá solución para un problema que, como en el caso griego, volverá recurrentemente. Perderemos crédito y entraremos en una espiral complicada, a la argentina o la venezolana. Todo un proyecto de futuro, dónde va a parar. Sin ingresos ni menores costes, todo quedaría al albur de la otra gran fuente recaudatoria prevista por los profesores universitarios: la lucha contra el fraude. Vamos a ver, que el sistema fiscal español tiene más agujeros que un queso Gruyère, especialmente en el impuesto de sociedades, es verdad, pero no es menos cierto que el grueso de la defraudación se produce a pie de calle, especialmente en los tributos indirectos y empleo sumergido. Y eso toca a bolsas importantes de votantes… Ahí te quiero ver.

Así son las cosas y así se las estamos contando. Resulta extraordinario ver cómo la llegada de Tsipras a Grecia ha encendido los ánimos por aquí. Como san Juan Bautista, marca un camino al redentor, para más inri, de apellido Iglesias. Preparad el camino al señor, que viene, que viene. Allí ya han elegido: antes que cambiar la idiosincrasia local -la media del déficit fiscal heleno, media ¿eh?, en los últimos 20 años es de un 7,2%-, que eso pretendía, entre otras cosas, la denostada austeridad, han preferido reforzarla. Estaría bien que explicaran los señores de Syriza qué se encuentra al final de ese camino de gasto improductivo sin recursos para financiarlo. No reconocer a la troika es, de cara a la galería, como la pedrada de David contra Goliat. Pero, oh vaya, este ni se ha inmutado. Y, de seguir en esa pose, el país se enfrenta a la salida forzada del euro, la autarquía y un proceso híper-inflacionario. Ya verán. Ambas sociedades, la española y la griega, han olvidado que el éxito va ligado al sacrificio. Ahora parece que se regala. Todos son derechos sin obligaciones. Por eso los mensajes mesiánicos que prometen todo con el esfuerzo de otros triunfan. Por eso mismo terminarán fracasando estrepitosamente. Esperemos que no dejen antes sus dolientes naciones como un erial.

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