domingo, 27 de abril de 2014

Diálogo de besugos entre políticos

                               ¡QUE BONITO ES DIALOGAR!

Siempre me impresiona la salida de un maratón y ver como ese enjambre de miles de personas se estira, segregando a los más dotados,hasta gotear las llegadas individuales. Me parece una alegoría de la carrera política en la que desde una masa informe de desconocidos, tantos luchan, incansablemente, por destacar a base de autopromocionarse exhibiendo, ansiosamente, sus acciones, propuestas y opiniones.

Podemos tildar a los políticos de todo menos de poco trabajadores, lo que pasa es que, para ellos, la prioridad no es la que esperamos, que se ocupen de solucionar nuestros problemas, sino el cultivo de su carrera política en la que emplean, hiperactivamente, las veinticuatro horas del día.Hasta su preparación para empeños mayores es una cuestión marginal a la que no pueden dedicar mucha atención.

La actuación política se va convirtiendo en representación, espectáculo y baños de masas. La labor de trabajo en el despacho, el planeamiento, la elaboración de acciones y la coordinación se hanabandonado sustituidos por la caza del elector, la exposición en los medios y el parto de titulares.

Como las ideas, que habitualmente tienen, no les dan para planteamientos originales, buscan que el contrario ponga las suyas “encima de la mesa” para rebatirlas con las consignas y recetillas que llevan en las mochilas. El combate cuerpo a cuerpo, este es el trabajo.

De ahí que la palabra dialogo sea, últimamente, la reclamada, a todas horas, en la confrontación política. Dialogo, negociación, claman los políticos, incesantemente, convirtiéndolas en palabras talismán.Curiosamente, es el momento en que las actitudes están mas arriscadas y cuando menor capacidad, para ello, se percibe.

Los políticos piden dialogo no porque tengan muchas ideas, planes y ofertas que compartir o debatir, sino, precisamente, porque no las tienen y no pueden mantenerse en pie sin  tratar de refutar las del oponente. El dialogo para algunos es como el recurso de esos boxeadores sonados que se tienen que agarrar al contrario para no caerse.

Entrar a dialogar ya es objetivo conseguido, cuanto mas que, a base de repetirlo, se ha llegado a aceptar el embuste de que cuando dos discuten ninguno tiene la razón al cien por cien, por lo que el que entra en un dialogo ya pretende, sin mas, poseer la mitad de la verdad. 

Y cuando hay, ya, una discusión entablada por otros, jamás se suman a una de las posiciones, (¡antes monja!)  y se sitúan en medio, venga o no a cuento. Vemos al PSOE en la cuestión catalana, que una vez planteadas las posiciones del Gobierno y los independentistas busca otra “equidistante”, tercera vía la llaman, desde la que echar la culpa a los otros de la falta de acuerdo. La postura del gobierno es atenerse a la ley y a la Constitución aprobada por todos y los independentistas piden, continuamente, dialogar, pero, como es habito penoso, entienden el dialogo como una aceptación, por el oponente, de sus razones y peticiones. Las actitudes son claras, contrarias e irreductibles. ¿Y que postula o reclama el PSOE?. El dialogo. ¿Acerca de que?. ¡Ahhh!. Del federalismo. Manzanas traigo.

Hemos visto a Laura Valenciano quejándose de que el PP tardaba  en designar candidato a las europeas, cuando, en realidad, ella ha sido la nombrada prematuramente. Una vez en la cancha y repetidas las recetillas progres habituales, se ha quedado sin material dialéctico y sin tener nada que proponer esperando, ansiosamente, el nombramiento de su contrario para poder contradecirlo. Acordaos de los repetidos y fallidos intentos de acuerdo, tan necesarios, para confeccionar una ley de educación que supere el evidente fracaso actual y nos ponga en disposición de ganar el futuro. El PP en la anterior legislatura y el PSOE en esta no negociaron por el acuerdo. El PP llegado al poder derogó la ley anterior y el PSOE anuncia que hará lo mismo cuando llegue él.

Amigos, el dialogo se ha convertido en un fin en si mismo y no en un medio para llegar a acuerdos. ¡Ah!. ¡Que bonito es dialogar!. Pero lo que seria la monda es ver a alguien llegar a un acuerdo con alguien, aunque sea consigo mismo.

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