lunes, 13 de enero de 2014

50 sombras de Grey

La revista académica Sexualities acaba de dedicar un número a '50 sombras de Grey'. 


Dos años después: lo que hemos aprendido de "50 sombras de Grey"

Ha sido el libro más vendido durante dos años seguidos, alcanzando en España los tres millones de copias si sumamos sus tres partes. 50 Sombras de Grey (Grijalbo) y sus secuelas trascendieron con mucho el carácter de obra literaria para convertirse en un peculiar fenómeno social. La historia de un atractivo millonario que utilizaba a una guapa protagonista de formas sexualmente pasivas, cuando no humillantes, estaba revestida de glamour, modernidad e incluso de un matiz liberador, y a ello añadía los entornos de lujo, romances apasionados y amores eternos típicos de la serie B de la novela romántica. Sin embargo, elementos que aisladamente considerados no parecían propicios para suscitar interés en el público actual dieron forma a una obra que se ha convertido en un enorme éxito y que perdurará como material de análisis sociológico. La revista académica Sexualities acaba de dedicar un número al fenómeno en el que aparecen las contradictorias lecciones que nos enseña la obra.

1. Triunfar significa recoger el pasado…

Alessandra Stanley señaló rápidamente  en el New York Times que la gran lección que aprendió la industria editorial es que para dar un paso adelante hay que dar otro atrás para tomar impulso. La literatura romántica para jóvenes del pasado se convirtió en esa narrativa postfeminista que se dio en llamar Chick lit, representada en las obras de Megan Maxwell o en novelas como las protagonizadas por Bridget Jones, y ahora ha dejado paso al llamado porno para mamás. Pero sus raíces siempre quedan bien asentadas en la narración romántica del pasado, con ese galán guapo, interesante y rico que se enamora de alguien socialmente inferior, cuya experiencia vital es mucho más limitada, y a quien promete un nuevo mundo (aunque deba transitar por aguas turbias para alcanzarlo).

…Y convertirlo en cool

La conversión de la transgresión en liberación ha sido uno de los relatos típicos de los medios de comunicación al referirse a la trilogía, asegura Alex Dymock en Flogging sexual transgression: Interrogating the costs of the ‘Fifty Shades effect’. En buena medida, porque esta utilización explícita del sexo consigue que el deseo femenino se haga visible, lo que en palabras de Brooke Magnanti, 'es recibido con asombro e incredulidad, como un unicornio que emergiera de la selva de la castidad femenina ". Por eso mucha gente celebró la existencia de 50 sombras como algo necesario en nuestra época.

2. Se aplican teorías de innovación….

La trilogía recoge una serie de elementos culturalmente poco apreciados, como son la narrativa romántica popular o el sadomaso, y los resitúa en nuevos contextos a los que revaloriza. Como si la autora hubiera seguido las teorías de Boris Groys sobre la novedad, opta por recoger algo considerado profano, y por tanto lleno de energía y vida, y lo lleva a un entorno seguro. Así, el uso del sexo que hace E.L. James es similar a los viajes a países exóticos programados por las agencias, un trayecto llamativo y excitante pero aséptico y sin riesgos.

….Para continuar con los viejos esquemas vitales

La capacidad de la protagonista de las novelas para 'domar' las preferencias sexuales de su pareja no lleva, asegura Alex Dymock, más que a los típicos finales felices de las novelas románticas, el matrimonio y la reproducción. La perversión de Grey no era preocupante y tiene fácil solución, y los tabúes sexuales no conducen a la perdición. Al defender el matrimonio y la reproducción como instituciones en las que la perversión puede ser domesticada, las novelas demuestran que las perversiones sexuales pueden ser limitadas y contenidas siempre y cuando tengan lugar dentro del seno de la pareja monógama.

3. Se convierte la liberación….

50 sombras fue también utilizada colateralmente por algunas sex-shops como reclamo. La creación de líneas de productos específicos y la popularidad de algunos de los artilugios utilizados en la trilogía, animaron a los hombres y especialmente a las mujeres a adquirir objetos con los que llevar a la práctica sus fantasías sexuales. La trilogía legitimó el uso de instrumentos típicos del sadomasoquismo al mostrarlos como parte de la vida emocionante, pero segura, de una mujer a la moda. Al eliminar lo extremo, marginado y peligroso de esas prácticas y volverlas un mero juego que podría enriquecer la vida sexual, consiguió fomentar una mirada liberadora sobre el deseo femenino.

…En (sucio) feminismo de mercado

Dado que las mujeres son cada vez más independientes económicamente, y que van adquiriendo formas de ser y actitudes distintas de las tradicionales, los anunciantes optaron por acoger argumentos feministas, particularmente los discursos de empoderamiento que eran muy efectivos publicitariamente y los envasaron afirma, Amber Martin en 50 shades of sex shop: Sexual fantasy for sale, como "feminismo mercancía", neutralizando así la crítica socio-política del feminismo.

Pero eso lleva también a que  los lectores de las novelas sean menos seducidos por su contenido sexual pornográfico que por esa pornografía del consumismo con que la protagonista se ve recompensada a cambio de su complicidad sexual, consiguiendo así “pulseras de diamantes, motos de agua, sedas, vestidos elegantes, instrumentos tecnológicos de última generación o viviendas sofisticadas”.

4. Las resistencias religiosas: del feminismo mercancía…

Como señala el artículo When mommy bloggers meet mommy porn las posiciones de lectores y lectoras religiosos (cristianos y mormones) no han sido tan hostiles a la obra como se podría suponer, e incluso muchas de sus críticas han adoptado una postura de defensa de valores sociales más progresistas que los de la obra.

Julia Stronks, profesora de ciencias políticas en el Whitworth College y habitual escritora en el blog Think Christian: No Such Thing As Secular un proyecto de la evangélica Christian Reformed Church in North America, asegura que el libro es inquietante y perturbador en tres sentidos: perpetúa la fantasía de que con el amor y el tiempo una mujer puede "rescatar" a un hombre atormentado, dibuja todas las relaciones sexuales bajo el modelo de un paradigma básico de dominación y sumisión ("el sexo es lo que los hombres hacen a las mujeres ') y ha generado en la discusión pública la fantasía de que la novela puede revelar cómo quieren ser tratadas realmente las mujeres.

…A la Mcdonalización del sexo

La escritora cristiana Jonalyn Fincher prefiere señalar que 50 sombras es la Mcdonalización del deseo femenino, y aconseja a sus lectoras que en lugar de buscar comida rápida poco saludable en la forma de fantasía erótica de ficción se decidan por algo real.  “Quiero un marido con cuerpo y alma en mi cama”, pero eso sí, siempre dentro de los límites de una sana relación monógama.

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