jueves, 19 de septiembre de 2013

Miedo a las caídas

PREVENCIÓN

Miedo a las caídas

El temor a caerse hace que muchas personas mayores, y no tan mayores, eviten salir a la calle. Pero la falta de movilidad supone pérdida de vida social y también un deterioro físico progresivo.
Un estudio de un grupo de terapeutas ocupacionales de la Universidad de Columbia ha revelado que la mayoría de los mayores de 65 tienen un temor común: el miedo a las caídas. Y no solo en la calle, sino también en casa. Existe el temor a resbalar, a desplomarse por un mareo, a tropezar...

Si este temor crece, puede llegar a descontrolarse y afectar la existencia de la persona. Por un lado, se quiere salir, pero por otro, se ven peligros por todas partes.

Los médicos geriatras apuntan, como principales causas de las caídas de las personas mayores de 65 años, la propia inmovilidad, o también algunos problemas de coordinación, demasiada medicación, la pérdida de visión o auditiva y el vértigo o los mareos.

Y, sin embargo, no hay que dejarse vencer por el temer, ya que, según un estudio de la Universidad de Boston, la inactividad puede conducir a la depresión. Si, en ese caso, se toman fármacos, aumenta la probabilidad de caídas. Y no digamos si se combina la medicación con bebidas alcohólicas.

Es cierto que en la tercera edad es más fácil romperse un brazo o una pierna al caer, muchas veces a causa de la osteoporosis. Algunas fracturas son problemáticas, como la rotura de cadera, porque suele conllevar hospitalización y riesgos adicionales derivados de la inmovilidad. Según el Acta de Fracturas de Cadera Osteoporóticas en España (AFOE), la incidencia de este tipo de fracturas es de unas 60 000 al año. En opinión de Antonio Herrera Rodríguez, jefe del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, «el dato es sorprendente, porque la incidencia es un 30% mayor de lo que pensábamos». Por ello es muy necesario prevenir la osteoporosis y, en su caso, controlarla adecuadamente.

Es importante recibir atención médica después de una caída. Según la doctora Mary Tinetti, profesora de la Universidad de Yale, habría que «convencer a los mayores de que deben "acondicionarse" físicamente». No está nada mal plantearse hacer ejercicios gimnásticos suaves o taichi. El ejercicio aumenta la fuerza, la flexibilidad y mejora la coordinación.

Además de una actitud optimista, que es fundamental, también puede ayudar introducir pequeños cambios en la casa, como poner agarraderos adicionales en el baño, en el pasillo o junto a la cama, no encerar el suelo o asegurar las alfombras para que no se deslicen.

¿Qué hacer ante una caída en casa?
Para prevenir el riesgo de caídas en el hogar y sus aledaños, se deben tener en cuenta los siguientes consejos.

Las caídas que se producen en el hogar tienen como causas principales:
1. Los suelos resbaladizos (bañera, ducha, suelos recién encerados...)
2. Las superficies poco limpias (aceites, grasas, etc.) o con obstáculos
3. La utilización de elementos inadecuados (mesas, sillas, taburetes) a modo de escaleras para alcanzar objetos situados a cierta altura.

Para prevenir el riesgo de caídas en el hogar y sus aledaños, se deben tener en cuenta los siguientes consejos:

1. Mantener el suelo libre de obstáculos, sobre todo, en las zonas de tránsito entre las diferentes dependencias de la casa.
2. Evitar caminar sobre superficies resbaladizas o mojadas, sobre todo, si estamos descalzos.
3. Colocar adhesivos antideslizantes en el suelo de la bañera o de la ducha para evitar las caídas, en especial en la tercera edad.
4. No utilizar sillas, mesas, etc., de dudosa estabilidad para alcanzar un objeto situado a cierta altura.
5. Las escaleras de acceso a la vivienda deben disponer de pasamanos ... a uno o ambos lados en todos sus tramos.

Primeros auxilios: En el caso de que se haya producido la caída, actuaremos de la siguiente manera:

Si sospecha una fractura o una lesión articular, NO mueva al accidentado más de lo estrictamente necesario. De esta manera, conseguirá evitar agravar las lesiones que se hayan producido.
Valore el alcance de la lesión, y si tiene la más mínima sospecha de que pueda haberse producido una fractura, tranquilice a la víctima y pida ayuda.
Llame al servicio de emergencias (112), identifíquese y explique lo ocurrido.
Sólo le resta esperar la llegada de personal especializado que procederá a la correcta inmovilización de la víctima y su posterior traslado a un Centro Sanitario.
La influencia del envejecimiento en las caídas
La influencia del envejecimiento en las caídas
Con la edad, el paso se hace lento y cuesta levantar los pies del suelo.
A medida que se cumplen años, aparecen mayores dificultades para caminar, y el equilibrio se hace más precario. Pero, afortunadamente, hoy se puede frenar los efectos del envejecimiento sobre la marcha.

Con la edad, se pierde musculatura, las articulaciones se desgastan, la columna vertebral se encorva, las plantas de los pies no sienten como antes las irregularidades del suelo... El paso se hace lento y más corto, y se tropieza con mayor frecuencia, ya que cuesta más levantar los pies del suelo.

Al mismo tiempo, se pierde oído y vista, y disminuye la percepción de los obstáculos. El sistema vestibular, la parte del oído interno responsable de mantener el equilibrio, también envejece, lo que favorece las sensaciones de vértigo, que desestabilizan la marcha.

Además, a edades avanzadas es más difícil compensar ciertos déficit: una persona que sufra vértigos, pero que tenga buena vista, podrá integrar en los ojos nociones de equilibrio que impedirán que se caiga; las posibilidades de este tipo de compensación disminuyen a medida que se pierde vista.

Por todas estas razones, los ancianos tienen mayores dificultades para caminar, y su equilibrio es más precario. Pero, afortunadamente, hoy se puede frenar los efectos del envejecimiento sobre la marcha.

Frenar los efectos del envejecimiento. La consigna es no dejar nunca de caminar, cueste lo que cueste. El sistema locomotor se atrofia a medida que deja de utilizarse. Cada mañana, en casa, hay que hacer ejercicios de estiramiento de la espalda y de la columna cervical. Después, con los ojos cerrados, moverse hacia delante y hacia atrás, y pedalear en una bicicleta estática.

Para cuidar el esqueleto, la musculatura y las articulaciones, es necesaria una alimentación adecuada, rica en calcio y proteínas, pero que no añada kilos de más. Por otra parte, para poder seguir caminando, no hay que dudar en recurrir a una intervención quirúrgica de rodilla o de cadera si es preciso, de la misma forma que no hay que retrasar una operación de cataratas para conservar la vista y no perder autonomía.

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