domingo, 19 de mayo de 2013

Mariano Rajoy

        Escuché, en el programa de Carlos Herrera, en la parte en que los oyentes contaban eminentes torpezas cometidas o de las que habían sido testigos, relatar como, en un programa en el que se iba a retransmitir el acto en el que se intentaba batir el récord del Guiness de mayor número de fichas de dominó, puestas en pie, para ser derribadas empezando por una de ellas, el presentador, antes de iniciar la retransmisión, tiró, con el cable del micrófono, todas las fichas colocadas durante muchas horas. Estcaso de manazas egregio, me ha hecho pensar en el cuidado que hay que poner si se quiere montar un cónico montón de latas, si lo queremos hacer con garantía y no derribarlas, por precipitación.

 Y en el campo político, recuerdo haber oído al gran Suárez que afrontó el tremendo desafío de pasar de una dictadura a una democraciacomo si en un circuito hubiera que cambiar las tuberías sin que el aguadejara de circularEn todo esto he pensado al contemplar la premiosidad que atenaza a este gobierno enfrentado atremebundo embrollo en que el Sr. Zapatero, al que elegimos dos veces, metió a la política y la economía española. Ahora comprendo que las imprudentes promesas y fórmulas que el PP avanzó, antes de las elecciones, no eran engaños sino que estaban pensadas para hacer frente a la situación que el Gobierno anterior decía transmitir. Hasta tal punto llegaba, increíblemente, la inocencia e ignorancia del equipo que accedió al poder. Después, ante el descubrimiento de la catastrófica situación real, cayeron en un estado de estupefacción cataléptica, del que les ha costado meses salir y ponerse a funcionarNosotros, acuciados por la desesperada prisa por arreglar esta calamitosa situación, les acusamos de inoperantes por no verles acometer todos los frentes a la vez y de habernos engañado al no disponer de las fórmulas mágicas de las que habían presumido. Pero amigos, no hay mas remedio que aceptar la enorme gravedad y complejidad de la situación actual y que fueron tales los destrozos ocasionados que aunque se acierte la dirección correcta, tardaremos varios años en volver a una posición similar a la anterior.

          Nuestra cuasi nación, Europa, que condiciona, ya, enteramente,nuestra accion, está en grave recesion, gobernada por gente mediocre, incapaz de crear una línea de accion y seguirla con firmeza y con profunda y lógica desconfianza hacia países como España, que han desarrollado acciones económicas aberrantes y que les han engañado cien vecesY además, la oposición y los sindicatos tratan, ciegamente, de derribar al gobierno con acciones callejeras y ofreciendo las fórmulas económicas que nos han traído hasta aquí.

           Ante esta situación, quizá interese apostar por el flemático Rajoy, que después de las primeras, estupefactas, vacilaciones, parece  asumir el papel que la historia le ha asignado de quemarse en la tarea de dar firmeza a las desdibujadas coordenadas por las que ha de orientarse la sociedad enbusca de la confianza salvadora. No será el mejor si lo comparamos con lo optimo, pero si lo comparamos con lo demás…..

            Rajoy, ahora, calibra la extrema gravedad del momento que vivimos, no hace milagros, no los promete,  no busca atajos que puedan provocar el derribo de la pila de latas, no produce heridas, se reserva cuanto puede, no entra al cuerpo a cuerpoes gran fajador, está bien vacunado de populismo,tiene claro que no se pueden arreglar todos los problemas al mismo tiempo y tiene su orden de prioridad, cree en lo que hace y mira hacia delante. Si apostamos por él y es difícil imaginar otra alternativa, hagámoslo sin vacilación, no a la italiana, pues urge salir del círculo vicioso en que cada acontecimiento influye, negativamente, en los demás y entrar en el virtuoso en el que ocurre lo contrario. Y tengámoslo claro de una vez por todas, ningún gobierno nos sacará de ninguna crisis; es la sociedad, el pueblo, nosotros los que lo hacemos. Lo más que el gobierno puede intentar y ya es bastante, es infundirnos la confianza en que el suelo es firme y el horizonte está libre de obstáculos para que podamos correr sin miedo. 

             Si, ya se, el problema es que Rajoy habla en prosa y no da espectáculo y eso a los españoles……no nos mola.


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