miércoles, 27 de marzo de 2013

Poner la mano en el fuego


La procedencia de este dicho, que se utiliza para manifestar el respaldo total a alguien o algo, se remonta a la época en la que se practicaba el llamado juicio de Dios. También conocida como Ordalia, esta era una institución  jurídica que dictaminaba, atendiendo supuestos mandatos divinos, a inocencia o culpabilidad de una persona o cosa, acusadas de quebrantar las normas establecidas o cometer un pecado. Esta costumbre pagana se ejecutaba de formas muy diversas. No obstante, casi todas consistían en pruebas de fuego (sujetar hierros candentes, introducir las manos en la lumbre) si la persona salía de la prueba con pocas quemaduras, significaba que Dios la consideraba inocente y por tanto, no tenia que recibir ningún castigo

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