viernes, 22 de marzo de 2013

El palacio de Potala en Tíbet


Prólogo

[1]En el terreno ancho y abierto de Tibet, la tierra de la nieve, nacieron arboledas, bosques, ríos, aves y animales salvajes. La tierra del esplendor posee una belleza asombrosa, una identidad del paraíso que emigró hacia aquella tierra. La región del Tibet con sus elevadas montañas, libre de la contaminación del medio ambiente, disfruta de un clima agradable de frío y de calor. Esta tierra es un lugar excelente para vivir tranquilos y alcanzar metas en el conocimiento individual para investigar la perfección de la persona. Muchos europeos fueron atraídos por la espiritualidad del Tibet.

Hace miles de años la religión Bon se difundió por el Tibet y desde ese tiempo empezaron a emerger historias, canciones, bailes, linaje de familias y el desarrollo de la cultura. El Bon fue superior al poder de los reinos desde Nyatri Tsanpo hasta Trij Thoktasan, un periodo de veinte y seis sucesiones de Tsanpos. En el siglo quinto el famoso Tsanpo Tho-tho-ri fundó la colina roja del valle Kyi-chu y residió en ella. Más tarde, en el siglo siete, el rey religioso Srongstan Gampo se casó con la princesa Nepalí Wenchen de la dinastía Tang y dio orden de construir la morada de Avalokitesvara, el palacio de Potala, que consistió en novecientos nueve cuartos con los más elegantes lugares sagrados y las cúpulas. Srongstan Gampo envió Thonmi Sambhota y muchos jóvenes al extranjero para estudiar y él mismo recibió lecciones de Pandit Lha-rig-pai Singye y otros tutores. Durante su reinado se completó una serie completa de letras tibetanas y esto consintió un gran desarrollo en el campo de la literatura y de la religión.

A mediados del siglo noveno, Wa-gyal Daw-ri con sus secuaces asesinó el rey religioso Triralpachen y cuando el conflicto surgió entre Way-song y Yom-dan, los rebeldes tomaron varios sitios, entre ellos el palacio del Potala que sufrió destrucción y saqueo. Posteriormente la situación se fue degenerando cada vez más y no fue hasta 1642, en el año lunar tibetano del caballito de agua, cuando el quinto Dalai Lama Lobsang Gyatso controló el poder e impuso el gobierno teocrático. Desde 1645, año del pájaro carpintero, el regente, denominado Desi, fue encargado de la responsabilidad de reconstruir de la Colina Roja. La construcción incluyó desde arriba la mayor parte de los cuartos del alto palacio Blanco de varias plantas hasta los edificios del muro frontal y los grandes edificios de la entrada, que tuvieron una cantidad de oficinas para que los trece rangos de oficiales pudiesen desarrollar sus responsabilidades. Después de mantener el poder durante más de cuarenta años, el quinta Dalai Lama murió en 1683, en el año del perro de agua. En 1690, año del caballo de hierro, el Desi construyó el palacio Rojo de trece plantas en el centro del Potala, para ubicar la tumba de oro a forma de estupa[2] del quinto Dalai Lama con piedras preciosas y reliquias. En 1934, año del perro de madera, se añadió otro edificio alto para alojar la estupa de oro del décimo tercer Dalai Lama, denominada “la virtud de satisfacer los deseos”.



El Palacio del Potala
El Palacio del Potala es la máxima expresión de la arquitectura tibetana y residencia de los Dalai Lama desde que el quinto Dalai Lama[3] lo fundara en el siglo XVII (año 1648) en Lhasa la capital del Tibet, actualmente ocupado por China, quien lo convirtió en museo tras derruir los edificios administrativos que se encontraban en su basamento con el fin de instalar en su lugar una plaza que recuerda a [4]la de Tian'anmen en Pekín. Se dice que con motivo de la llegada de la princesa Wen Cheng, de la familia imperial Tang, el rey tibetano Sontsan Gampo mandó construir este magnífico palacio de mil salas y pabellones en el año 631.
El monumento se sitúa sobre la montaña llamada Hongshan en Lhasa, capital de la Región Autónoma del Tibet, a una altura de 3.763 metros sobre el nivel del mar. Ocupa un área de 410.000 metros cuadrados y tiene una superficie edificada de 130.000 metros cuadrados que comprende edificios, salones de lectura, salas para las estupas que contienen los restos mortales de los Dalai Lamas, pabellones destinados al culto budista, dormitorios para bonzos, patios, entre otros. El Palacio Potala, que tiene 13 pisos y mide 117 metros de alto y 360 de este a oeste, es considerado como la construcción más importante y a mayor altura sobre el nivel del mar entre los palacios-castillos de su tipo existentes en el mundo. La mayor sala para el estupa es la del V Dalai Lama, hace más de 300 años, que mide 14,85 metros de altura, y en cuya construcción se usaron 5,950 kilos de oro y más de 4,000 perlas. [5]

Se trata de la quinta esencia de la antigua arquitectura tibetana. En 1961, el Palacio Potala se incluyó entre las reliquias bajo protección estatal prioritaria. El palacio fue restaurado en 1989 con fondos asignados por el Gobierno Central. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1994. El Palacio es el mayor grupo de construcciones parecido a un castillo en el Tíbet y muestra la esencia de la construcción, pintura y arte religiosos en la región. Fue incluido en la lista de patrimonio cultural de la humanidad por la organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en 1994.

La parte principal tiene 13 pisos, y se extiende desde el pie de la colina hasta la cumbre de ésta. Comprende el Palacio Blanco, en la parte oriental, que servía como sala de estudio y dormitorio del Dalai Lama; el Palacio Rojo, en la parte central, destinado a la lectura de sutras búdicos, y un salón para los stupa en que se conservan los restos mortales de los Dalai Lamas de diversas épocas. Al oeste, se hallan los dormitorios de color blanco destinados a los bonzos de confianza que servían al Dalai. Delante del Palacio Rojo, hay un muro blanco donde en días festivos se exhibe el gran retrato de Buda. La decoración está formada básicamente por estatuas, frescos, thangkas[6], sutras, mandalas[7] y estupas. El Palacio Potala conserva muchas piezas de hierro, cobre, oro y plata, entre ellas armas y corazas del Reino de Tubo. Pero también hay utensilios litúrgicos, pieles y cuero, textiles y papel, así como libros de oro, sellos, piezas de porcelana, esmeraldas y recipientes de jade esculpidos que los emperadores del gobierno nacional regalaron al Dalai Lama. Las escrituras budistas son los más valiosos. Algunos de los libros están escritos con tinta de plata y oro, y el más valioso es una especie de escritura budista de la India. Cinco de los palacios tienen tejados de cobre y están pintados de oro. Su diseño y construcción toman en cuenta la luz solar de la meseta, y en sus fundamentos anchos y sólidos hay túneles y ventosas. Cada sala o alcoba tiene una claraboya para la iluminación y ventilación. Las columnas y vigas del palacio están esculpidas, y las paredes poseen murales multicolores. Desde tiempos remotos los tibetanos suelen pintar piezas de madera y cerámica. Los murales en el Palacio Potala suman un total de 2.500 metros cuadrados.[8]

El muro de roca tiene cinco metros de ancho y la gente moderna no puede imaginar cómo estos cantos rodados fueron llevados a la escarpada de la Colina Roja, donde está situado el Palacio. La altura de la colina muestra el estrato social acaudalado y destaca el poder supremo de la familia real. La escarpada colina también refuerza la función defensiva del Palacio, combinando su magnificencia y la seguridad del castillo.

El grosor del muro de roca, todo de granito, desciende gradualmente desde la base hasta la parte superior. El Palacio Potala es una estructura de construcción sin un plano y el estilo es único", dijo Jampa Gaisang de 62 años de edad y encargado de la administración del Palacio. El Palacio Potala absorbe el arte de construcción de la gente de las etnias tibetana, han y manchú, así como la esencia de la construcción de la India y de Nepal. Toda la estructura del Palacio está integrada por palacios, castillos y secciones de vivienda, distribuidos en diferentes niveles. El Palacio Potala, construido originalmente en el siglo VII, quedó arruinado por un incendio causado por un relámpago y subsecuentemente fue restaurado por el V Dalai Lama hace más de tres siglos. Aparte de un modelo del arte en la construcción, el Palacio Potala también es un sorprendente albergue de tesoros de las obras artísticas religiosas de los tibetanos. Desde que el V Dalai Lama se mudó al palacio, se convirtió en un lugar de poder y tesoros de toda la región. Pero lo más misterioso es que, en realidad, no se sabe cómo fue construido. [9]

Lugar sagrado de los budistas tibetanos, numerosos peregrinos y turistas acuden allí todos los años. La visita se inicia al pie de la colina, donde hay una estela sin inscripciones. Se asciende por escalinatas zigzagueantes y cubiertas de piedra hasta llegar a la Puerta del Este, donde aparecen las efigies de los cuatro dioses guardianes.

Existen un dicho en Tíbet: Si no has estado en el Palacio Potala, no has estado en Lhasa ni tampoco en el Tíbet. Con su construcción y cultura religiosa imponentes, el Palacio se ha convertido en el santuario muy dentro de los corazones de todos los tibetanos. Todos los días un número importante de tibetanos recorre por devoción, algunos arrodillados, el perímetro exterior del complejo, unos dos kilómetros y medio, acompañados por sus hijos y sus perros.
El Comité Central del Partido Comunista de China y el Consejo de Estado dan mucha importancia al mantenimiento y la protección del Palacio Potala. El gobierno central concede anualmente una ayuda financiera para su mantenimiento y desde comienzos de 1989 hasta 1994, asignó una suma de 53 millones de yuanes para la restauración total del Palacio. En la actualidad, el Palacio Potala, tesoro cultural e histórico de China, se muestra más hermoso que nunca.

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[1] Vista trasera del palacio del Potala.
[2] Una estupa se compone esencialmente de cinco componentes:
Una base cuadrada
Una bóveda hemisférica
Una punta cónica
Una luna creciente
Un disco circular
Cada uno de estos componentes se identifica con uno de los cinco elementos cósmicos necesarios para componer la existencia. Éstos son tierra, agua, fuego, aire y espacio. La forma de las estupas varía según la región en la que esté construida. En el Tibet, por ejemplo, tienen forma de bulbo mientras que en Myanmar se asemejan más a una campana.
[3] Ngawang Lozang Gyatso (tibetano) Blo-bzang Rgya-mtsho, pinyin tibetano: Lobsang Gyaco) (1617 -1682), quinto Dalai Lama conocido como “El Grande” que empezó a construir el Palacio de Potala en Lhasa, Tibet. Enmarcado dentro de la escuela budista Gelugpa, fue una figura política del Tibet muy importante en el siglo XVII. Después de una guerra civil y con ayuda de Gushi Khan, un poderoso líder militar mongol, al Gran Quinto se le concedió el poder secular del Tíbet. El gobierno que fundó duró hasta 1951. Al principio gobernó por medio de un Desi ovirre (gobernador), pero a la muerte de éste tomó las riendas del gobierno, aunque siempre apoyándose en otros nuevos Desis. Logró entablar relaciones con China a través del Emperador Shunzhi, segundo de la dinastía Qing, durante una visita a Pekín en 1652, gracias a la cual los Dalai lamas fueron considerados sacerdotes al trono de los siguientes emperadores Qing. También se le conoce por ser un gran practicante de Dzogchen. En su templo secreto de Lukhang, en un lago tras el palacio de Potala en valle de Lhasa, hay un conjunto de murales que ilustran un comentario de Longchenpa sobre el tantra Dzogchen Rigpa Rangshar.[] Sus escritos espirituales constituyen obras reconocidas del budismo tibetano. Entre ellas se encuentra uno de los principales tratados de la tradición del Lam Rim (el camino gradual a la iluminación), con el título de Las Palabras del Propio Manjushri. También fue el constructor del imponente palacio del Potala que domina la capital del Tíbet, Lhasa. Su muerte se ocultó 15 años, probablemente por su primer minitro y se cree que hijo Desi Sangay Gyatso para poder acabar de construir el Palacio de Potala y evitar que los vecinos al Tibet, pudieran aprovecharse del período de sucesión entre Dalai Lamas. Desi Sangay Gyatso fue además regente hasta la llegada el sexto Dalai lama, Tsangyang Gyatso. Asimismo al quinto Dalai Lama, se le recuerda por la tensión que creó al prohibir la tradición Jonang y convertir a casi todos sus monjes a la orden Gelugpa. Esta prohibición tenía un trasfondo tanto político como filosófico.
[4] La tumba del quinto Dalai Lama.
[5] El palacio del Potala visto desde la colina donde surgió el Monasterio de la Medicina, ahora desaparecido. Quedo destruido por la invasión china, y ahora solo surge en dicha colina un antena enorme de televisión, y tal vez de otros aparatos, como el pirulí de Madrid.
[6] Un thangka tibetano es un estandarte budista pintado o bordado, colgado en un monasterio o en un altar de familia, que es llevado por los lamas o los fieles en las procesiones. En el idioma tibetano la palabra “than” significa “piano” e el sufijo “ka” quiere decir pintado. Así que el thangka es un tipo de pintura realizada sobre una superficie plana, pero que puede ser enrollado cuando no hace falta exponerle y a veces se le denomina como pintura enrollada, cuyo formato más frecuente es el rectángulo vertical.
[7] Mándala es un término de origen sánscrito, que significa diagramas circulares o representaciones simbólicas bastante complejas, utilizadas tanto en el budismo como en el hinduismo en arquitectura, en pinturas, en frescos, en gráficos y en maquetas, etc.
[8] Certificado de la Unesco.
[9] Salón del trono.
[10] Thanga con diseño de Mandala.
[11] Mural con Mandala.

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