viernes, 22 de marzo de 2013

El Niño Jesús de Praga


La situación de Praga en el centro de Europa ha sido como un imán permanente para los viajeros. A principios del siglo X era una bulliciosa ciudad desde la cual sus primeros gobernantes, los Premyslistas, dirigían sus numerosos feudos familiares. Con frecuencia sus vidas acabaron cruelmente: en el 935, el príncipe Wenceslao fue asesinado por su hermano Boleslav; posteriormente fue canonizado y es venerado como santo patrón de Bohemia.
Durante la Edad Media, bajo el reinado de Carlos IV, Praga vivió una época de oro, en la que se convirtió en una ciudad magnifica, mas grande que París y Londres, y propició la construcción de la primera Universidad de Europa central, de la cual fue primer rector Jan Hus, predicador reformista cuya ejecución en 1415 por supuesta herejía provocó las guerras husitas, siendo derrotados éstos en la batalla de Lipany en 1434. Durante el siglo XVI, tras una sucesión de reyes débiles, tomaron el poder los Habsburgo, iniciando una dinastía que duró casi 400 años. En 1618, poco después de la muerte de Rodolfo II, uno de sus más ilustrados regentes, Praga se convirtió en el foco de la revuelta protestante que dio origen a la guerra de los Treinta Años, cuyas secuelas supusieron una grave decadencia de la que no volvería a recuperarse hasta el siglo XVIII. La mayoría de las más hermosas iglesias y palacios barrocos de Praga datan de aquella época.

En el siglo XIX se produjo un resurgimiento del nacionalismo, durante el cual se construyeron el museo Nacional, el teatro Nacional y el Rudolfinum, pero la ciudad continuaba en poder de manos extranjeras; al fin en 1918 se convirtió en capital de una república independiente. Durante la II Guerra Mundial, fue ocupada por el ejercito alemán y a continuación vivió cuatro décadas de comunismo. Tras la Revolución de Terciopelo, en 1989, Praga se encuentra hoy como capital de la república Checa en el umbral de una nueva era.

La iglesia de Nuestra señora de las Victorias

La iglesia fue fundad por los luteranos alemanes en 1611, el año de la abdicación del gobierno de Rodolfo II de Absburgo, quien mantuvo únicamente su titulo imperial hasta el año siguiente en el que falleció en Praga. Después de la batalla de la Montaña Blanca, colina cercana a Praga, en 1620, al comienzo de la guerra de los Treinta Años, donde tuvo lugar el enfrentamiento entre el ejercito imperial austriaco, dirigido por Tilly y apoyado por la Liga Santa Católica y el ejercito nacional checo con Federico V de Bohemia, que fueron derrotados, fue reedificada y llegó a ser la primera iglesia de Praga en cuya arquitectura se manifestó un barroco temprano.
En 1624 el emperador Fernando II entregó la iglesia a la orden de los Carmelitas Descalzos. Durante la guerra de los Treinta Años la destruyeron y saquearon los sajones y no fue restaurada sino después de la llegada del italiano Padre Cirilo de la Madre de Dios, muy devoto al Niño Jesús de Praga. En 1784 el emperador José II clausuró el convento y echó a los carmelitas. El arzobispo de Praga de aquel entonces entregó la iglesia a la Orden de los Caballeros de San Juan, catorce años antes de la ocupación de la isla de Malta y de su expulsión por parte de Napoleón Bonaparte en el marco de su campaña de Egipto, siendo Gran Maestre el bávaro Fray Fernando De Hompesch. El día 6 de junio de 1798 fue el último del poder territorial de la Orden, se firmó la capitulación el 11 del mencionado mes y el Gran Maestre se retiró a Trieste, que pertenecía a Austria, abdicando y trasladándose repetidamente y por último a Francia a Montpellier, donde murió en 1805, proclamándose entonces protector de la Orden el Papa Pio VII, que nombró Gran Maestre al Bailío Ruspoli el 16 de octubre de 1802.
Durante más de dos siglos los Caballeros de San Juan fueros protectores de la iglesia, hasta el 2 de julio de 1993, fecha en la que el Arzobispado devolvió la iglesia a los Carmelitas Descalzos que volvieron para renovar el culto al Niño Jesús de Praga.

El Niño Jesús de Praga
La iglesia se hizo famosa en todo el mundo gracias a la venerada estatuilla. La estatuilla original, hecha en cera y de 45 cm. de alto, fue ofrecida a los Carmelitas Descalzos en 1628, pocos años después de la entrega de la iglesia reconstruida por la princesa Polysena de Lobkowitz, hija de la duquesa española María Manrique de Lara, descendiente de Francisco Manrique de Lara (1503-1560) que abandonó el estado secular y abrazó el eclesiástico, siendo nombrado por Carlos V capellán Mayor de la Real Capilla de Granada y que acompañó al infante don Fernando al ser coronado Rey de Hungría y Bohemia. Muchas personas que vinieron a rogar a Dios delante de la estatuilla obtuvieron gracias particulares, al Niño se le atribuyen hechos milagrosos y extraordinarios. Esta gran devoción al Niño Jesús de Praga la prueban también setenta y tres trajecitos preciosos, regalados al Niño; las monjas carmelitas lo ornan con diferentes trajes de acuerdo con el periodo del año eclesiástico. Además de ello y de muchas plaquetas votivas, el Niño Jesús recibe cada año una gran cantidad de peregrinos y de cartas de todo el mundo pidiéndole ayuda y consuelo en las dificultades y en las enfermedades así como para agradecer su intervención.

Los caballeros de San Juan

La Orden de los caballeros de San Juan de Jerusalén o de los caballeros Hospitalarios es una institución confesional, soberana y tradicionalmente nobiliaria. Desde su fundación, hace cerca de mil años, ejerce sin interrupción una finalidad humanitaria: acude en socorro de los necesitados sin distinción de nacionalidad, sexo o religión. Su denominación oficial es Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, pero es mas conocida en el mundo como Orden de Malta. La Orden es en la actualidad mucho más activa, está más extendida y tiene mayor número de miembros que en cualquier otro periodo de su historia.
Fue fundada en Jerusalén por el Beato Fray Gerardo de’ Sasso, monje de Amalfi que antes de la primera cruzada era regente de la iglesia de Santa María Latina y el Hospital amalfitano en Jerusalén, que había sido construidos gracias a la autorización del Califa Fatimida de Egipto dada a los mercaderes de Amalfi.
Como decíamos antes en 1784 el emperador José II clausuró el convento y echó a los carmelitas. El arzobispo de Praga de aquel entonces entregó la iglesia a la Orden de los Caballeros de San Juan, siendo Gran Maestre el francés Fray Emanuele De Rohan (1775-1797), catorce años antes de la ocupación de la isla de Malta y de su expulsión por parte de Napoleón Bonaparte en el marco de su campaña de Egipto, siendo Gran Maestre el bávaro Fray Fernando von Hompesch (1797-1799). El día 6 de junio de 1798 fue el último del poder territorial de la Orden, se firmó la capitulación el 11 del mencionado mes y el Gran Maestre se retiró a Trieste, que pertenecía a Austria, abdicando (se auto proclamó Gran Maestre de facto el Zar Pablo 1º de Rusia (1799-1801) y trasladándose repetidamente y por último a Francia a Montpellier, donde murió en 1805, proclamándose entonces protector de la Orden el Papa Pio VII, que nombró Gran Maestre al Bailío y General de las galeras de la Orden Bartolomeo Ruspoli el 16 de octubre de 1802. Los Grandes Maestres durante el periodo de protección de la iglesia fueron Fray Giovanni Tommasi (Italia, 1803-1805); Fray Giovanni Battista Ceschi a Santa Croce (Italia,1879-1905); Fray Galeazzo de Thun y Hohenstein (Austria, 1905-1931); Fray Ludovico Chigi Albani della Rovere (Italia, 1931-1951); Fray Angelo de Mojana di Cologna (Italia, 1962-1988); Fray Andrew Bertie (Inglaterra, 1988-2008).

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